Presupuesto para la resiliencia

Para aumentar el compromiso entre los responsables locales de la toma de decisiones y los líderes urbanos, la UNISDR y sus organizaciones socias pusieron en marcha en 2010 la Campaña Mundial “Desarrollando ciudades resilientes”. ¿Mi ciudad se está preparando?

Los objetivos de la campaña son aumentar la comprensión y fomentar el compromiso de los gobiernos locales y nacionales para que la reducción de riesgos y la resiliencia a los desastres y al cambio climático sean una prioridad de sus políticas.

La Campaña abarca una creciente red global de ciudades, provincias y municipios comprometidos, de diversos tamaños, características, perfiles de riesgo y ubicaciones, que pueden ayudar y aprender el uno del otro, fomentar el conocimiento y transmitir conocimiento especializado y destrezas, así como apoyo técnico para alcanzar el objetivo de generar resiliencia.

En el mencionado manual, se establecen los “Diez Aspectos Básicos para el Desarrollo de Ciudades Resilientes”, que ayudan a establecer puntos de referencia sobre resiliencia a los desastres en las ciudades.

Uno de esos diez aspectos básicos es tener acceso y manejar recursos destinados a disminuir los riesgos de desastres, ello como parte de la visión, la misión y los planes estratégicos de la ciudad.

Señala que los recursos pueden provenir de los ingresos de la ciudad, de los desembolsos y asignaciones nacionales de los departamentos sectoriales, de las alianzas público-privadas y la cooperación técnica, así como de la sociedad civil y de organizaciones del exterior.

Además, precisa que la inversión deberá destinarse, en campañas de concientización pública, con medidas de reducción de riesgos en el presupuesto del gobierno local con el fin de reforzar la resiliencia de la economía, los ecosistemas y la infraestructura de la ciudad, por ejemplo, en escuelas, hospitales, activos críticos, abastecimiento de agua, alcantarillado y gestión de residuos sólidos.

Sugiere también que deberán gestionar la asignación de fondos nacionales y provinciales suplementarios y a programas que apuntalen sus acciones, por ejemplo, en infraestructura urbana, gestión ambiental y obras públicas.

Pone de ejemplo algunos casos de éxito, como es el caso del gobierno de Manizales, Colombia y las ciudades en Filipinas, donde es obligatorio asignar el 5% de su presupuesto municipal para el fondo de socorro en caso de calamidades, pues así lo determina la ley, lo cual no hace opcional esto, sino que, por el contrario, lo hace obligatorio.

Tomando en consideración lo antes señalado, se hace necesario exhortar respetuosamente al Gobernador del Estado y a los Ayuntamientos del Estado a que instruyan respectivamente a sus áreas competentes encargadas de elaborar su presupuesto de egresos y prevean una partida presupuestal para la reducción de riesgo de desastres, el cual deberá destinarse en campañas de concientización pública en resiliencia, la construcción de infraestructura urbana, promocione la participación del sector público y privado, instalación de sistemas de alerta temprana, evaluación de riesgos, el ofrecimiento de incentivos en la construcción de viviendas e infraestructuras seguras, sanciones a quienes aumenten el riesgo y premios a las buenas prácticas urbanas que aumenten la seguridad.

Descargar MANUAL : Cómo desarrollar ciudades más resilientes. Un Manual para líderes de los gobiernos locales.

Información del autor

Pablo Fernandez del Campo

Poblano, padre de familia, maratonista, abogado, contador público y maestro en políticas públicas.

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