LEEP: llamado a la acción

Los últimos días he recibido una buena cantidad de mensajes de amigos que viven en otros estados del País, incluso del extranjero en los que me preguntaban sorprendidos si era real lo que estaba circulando en redes sociales respecto a la aprobación de la Ley Estatal de Educación para el Estado de Puebla (LEEP). La respuesta, los dejó boquiabiertos, pues no daban crédito a la interpretación que de esa aprobación hicieron los medios y las redes.

En Principio sabemos que se trata de una “armonización” de la Ley General de Educación a nivel federal, que fue aprobada el año pasado; sin embargo, tanto la forma como el fondo arrojan conclusiones que exhiben un estilo muy desaseado y ambiguo de ejecutar el ejercicio del poder. Son miles las escuelas privadas de todos los niveles (desde preescolar hasta universidad), sus maestros, sus alumnos, sus empleados y los padres de familia que se han mostrado sorprendidos, afectados y violentados por la aprobación de dicha reforma, más que por lo que dice, por la interpretación que en el futuro se podría estar haciendo de ella, afectando entre otros temas la libertad de cátedra, la propiedad privada y la intervención del estado en temas particulares.

Más allá de los comentarios a favor y en contra de la ley, me parece una excelente oportunidad para realizar acciones como las que ya se están llevando a cabo y que dejan en claro que sí hay oposición, que la sociedad civil organizada es un contrapeso natural del poder público; que refrenda valores como el trabajo, esfuerzo, emprendimiento, decisión, orden, empatía, propiedad privada y que en suma, hay esperanza para relanzar a nuestro país y a nuestro estado. Todo es cuestión de creérnosla y actuar.

Antecedentes.

En septiembre del año pasado fue aprobada la Ley General de Educación, que entre otras cosas obligo a los estados a armonizar sus leyes en la materia. En el caso del Estado de Puebla fue el pasado 15 de mayo que mediante una sesión relámpago, se aprobó la Ley Estatal de Educación para el Estado de Puebla.

Análisis.

Dentro de los principales aspectos que considera dicha ley tanto a nivel federal como estatal se encuentran los siguientes:

Bienes muebles e inmuebles escolares formarán parte del Sistema Educativo Nacional y Estatal respectivamente. (art. 99 LGE y art. 105 LEEP). Estos artículos no representan riesgo alguno para la propiedad de los particulares ya que se limita a señalar que los bienes muebles e inmuebles donde se imparta educación por los particulares, formarán parte del Sistema Educativo Nacional y Estatal, sin que en ningún momento la propia ley ponga en riesgo la pérdida de la propiedad de los mismos. Sin embargo, estaría sujeto a interpretación discrecional de la autoridad la ocupación de los mismos ante una eventualidad.

Se eliminó la obligatoriedad de pintar de color determinado los inmuebles de las escuelas privadas.

Añade obligaciones tanto a la autoridad educativa (carga administrativa excesiva) como a particulares, que resultan excesivas y discriminatorias. 

Falta de claridad que promueve la discrecionalidad en su aplicación. 

Los REVOES  se otorgarán respecto de planes y programas de estudio que “la autoridad educativa considere procedentes”, lo que se presta a criterios discrecionales, que podrían atentar contra la libertad de cátedra.

Falta de claridad en el otorgamiento de becas, al burocratizar el procedimiento.

Abre posibilidad de que los padres de familia y usuarios de la educación particular “opinen” sobre las cuotas y colegiaturas de las instituciones, dándole a la autoridad del Estado la facultad invasiva de supervisar que los precios no se hayan aumentado de manera “excesiva o sin fundamento”.

Prohibición para llevar a cabo dentro de los planteles la promoción, publicidad y comercialización de productos y servicios “notoriamente” ajenos a la prestación del servicio público de la educación.

Oportunidad

Lo rescatable de esta polémica a partir de la aprobación de la LEEP es que está generando un movimiento organizado de escuelas privadas, padres de familia, alumnos, organismos sociales y empresariales, entre otros, que con argumentos, organización y gestión eficiente están logrando lo más importante: llamado a la acción con un legítimo interés, que defiende una causa, que equilibra al poder público y que deja ver la importancia de hacer equipo. Es muy esperanzador que con este tipo de acciones nos movamos a la acción que logre revertir, modificar o equilibrar los excesos, errores u omisiones del poder público.

Conclusiones

Aunque en la LEEP, no todo está necesariamente mal ni todo tiene implicaciones negativas, la realidad es que se podía haber de manera más transparente y consensuada. Reza el dicho no hacer cosas buenas que parezcan malas.

Será necesario lograr que las leyes secundarias se analicen, discutan y consensen en un ambiente amplio de pluralidad, participación y tomando en cuenta a los grupos de interés que mucho tendrán que aportar en esta materia.

El parlamento abierto hoy tiene que ser una realidad, para democratizar las decisiones y tomar en cuenta a la sociedad civil, con el ánimo de generar equilibrios y lograr mejores decisiones públicas.

Los espacios públicos deben ocuparse con iniciativas comunes que busquen, sí, la transformación del país y del estado, pero también de aquellas que obliguen a rendir cuentas de forma transparente, en distintas dimensiones, a quienes ostentan los cargos públicos.

Este momento de la historia de nuestro país y de nuestro estado, reclama la presencia de contrapesos al poder, de una verdadera oposición social que defienda nuestra democracia y a las instituciones como patrimonio común. La oposición no es privativa de los partidos políticos, es necesario entenderla y ejercerla desde todas las trincheras con el compromiso, la confianza, el entusiasmo, la convicción de que es necesaria y suficiente para lograr un ganar-ganar como mexicanos y como poblanos.

Este tipo de coyunturas abren la posibilidad de hacer valer el derecho de participación de manera organizada y creer que sí se puede influir desde cualquier ámbito y que sólo de esa forma tendremos mejores decisiones públicas para beneficio de México. Que sí hay una oposición que con argumentos, colaboración, unidad y estrategia genere alternativas ante la realidad que estamos viviendo. Sí se puede y vale la pena, como en este caso, organizarse, sumarse, manifestarse y darnos los ánimos y la importancia que tiene la participación, pues es la única que permitirá encontrar nuevas y mejores realidades.

Información del autor

Pablo Fernandez del Campo

Poblano, padre de familia, maratonista, abogado, contador público y maestro en políticas públicas.

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