Insuficiente un día sin auto

Ante el desabasto de combustible en la década de los 70, se provocó la primera manifestación para incentivar el uso de alternativas que no dependieran de los combustibles fósiles.

Los países aliados en la OPEP, Organización de países árabes exportadores de petróleo cortaron sus ventas a los países que apoyaron a Israel durante la guerra de Yom Kipur. Durante la década se tomaron medidas ante el impacto de esta crisis. El desabasto de combustible fue tal que, por ejemplo, en 1974 tuvieron que suspender las carreras de autos de Montecarlo y el rally de Suiza.

En E.U.A. se racionó el abasto de gasolina de acuerdo a la terminación de la placa de los autos, y se impuso el horario de verano, que adelanta una hora las actividades para ahorrar energía. A partir de esa crisis nació la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos y se creó el Departamento de Energía.

Posteriormente, con una finalidad de favorecer el medio ambiente y la movilidad, en 1998 se estableció el 22 de septiembre como el día mundial sin auto. El Día Mundial Sin Auto es una celebración que se lleva a cabo en muchas ciudades del mundo, para que los habitantes de las ciudades experimenten cómo sería la vida en comunidad si utilizáramos otros medios de transporte. En esas ciudades, durante un día las calles son tomadas por peatones, quienes se movilizan a pie, en bicicleta o transporte público para disfrutar de una ciudad más humana, con actividades a pie de calle, mercados, intercambios culturales de diversa índole.

Para contextualizar el impacto ambiental de las emisiones de CO2 a nivel mundial el conjunto del transporte marítimo y terrestre de cada país libera cada año 8 mil millones de toneladas de dióxido de carbono, este total equivale al peso de la isla de Manhattan 63 veces. Para asumir toda esa cantidad de CO2 se requiere más masa forestal que la que hay en el planeta.

La Tierra contiene 4 mil millones de hectáreas de bosque que en conjunto tienen la capacidad de absorber 3 mil 800 millones de toneladas de CO2, según un informe de la revista académica Earth System Science Data. Para absorber el CO2 que emiten los transportes del mundo se necesitarían cada año la masa forestal de 2 planetas Tierra. De este tamaño es la dimensión del uso del auto.

Por ello, son cada vez más las voces y las acciones que se emprenden para sensibilizar y concientizar acerca de las medidas que se deben de tomar. En este sentido, el Secretario General de la ONU, António Guterres ha hecho un llamamiento a todos los líderes para que acudan a Nueva York el 23 de septiembre con planes concretos y realistas para mejorar sus contribuciones concretas a nivel nacional para 2020, siguiendo la directriz de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero un 45 % en los próximos diez años y a cero para 2050.

Pero hay incredulidad y escepticismo ante la falta del compromiso y resultados de la mayoría de los países y gobiernos globales. La joven activista sueca Greta Thunberg declaró este lunes en la Cumbre sobre Acción Climática que los líderes mundiales han de actuar de forma enérgica ante el cambio climático y aseguró que les están fallando a los jóvenes, quienes no piensan perdonarles. En un apasionado y emotivo discurso ante los asistentes al evento, Greta señaló que ella no debería estar sentada en estos momentos en la sede de la ONU, sino al otro lado del Atlántico.

“Me habéis robado mis sueños y mi infancia con vuestras palabras vacías, y aun así soy una de las afortunadas. La gente sufre, muere, y ecosistemas enteros están colapsando. Estamos al principio de una extinción masiva, y todo de lo que podéis hablar es de dinero y de cuentos de hadas de eterno crecimiento económico. ¿Cómo os atrevéis?».

Ella representa a miles de jóvenes que se manifiestan y que son conscientes del impacto que tiene el deterioro ambiental y de lo que están dispuestos a hacer para revertir esta situación desfavorable para el Planeta pero especialmente para su generación.

Todos los esfuerzos y acciones cuentan. De ahí que una efeméride como la de un día sin auto sea simbólica pero insuficiente para contrarrestar este fenómeno. Por lo que es indispensable que desde todas las trincheras se actúe proactivamente a favor de este tema

En México empezó a celebrarse el Día Mundial Sin Automóvil de manera más formal en 2014. En la Ciudad de México, el cuadro principal permanece cerrado a vehículos automotores durante la mayor parte del día permitiendo el acceso a las calles únicamente caminando o en bicicleta. Torreón es una de las ciudades que se han sumado a esta celebración.

Dentro de las principales ventajas derivadas de este tipo de medidas se encuentran: Hacer ver a las personas que existen otras posibilidades de transporte que no sea el automóvil, estudiar qué pasa y cómo funcionan los medios de transporte público y analizar el comportamiento de la sociedad, incentivar el uso de transportes eficientes y sustentables, ya que las grandes ciudades no dan abasto con la creciente cantidad de automóviles, disminuir la contaminación sustancialmente, y evidenciar el impacto de vehículos automotores de combustible fósil en su rol contaminante del aire, entre otras.

Ante esta celebración del día sin auto pero sobre todo ante el problema global del cambio climático, sigue siendo indispensable que en lo individual y en lo colectivo, desde la iniciativa privada y desde el gobierno tomemos las medidas necesarias para actuar en consecuencia, con el ánimo de eliminar de manera importante la contaminación, beneficiar el medio ambiente y principalmente de elevar la calidad de vida de todos nosotros.

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Necesario vernos en el espejo del Amazonas

La tierra provee lo suficiente para satisfacer las necesidades de cada hombre, pero no para la avaricia de cada hombre

Mahatma Gandhi.

Este abuso al que se refiere Mahatma Gandhi es el que ha llevado a situaciones límite diversas partes del planeta en el que se ha puesto en riesgo su deterioro, pero sobre todo la supervivencia de muchas especies. Ejemplos tenemos todos los días, como los escándalos que llaman la atención de la prensa mundial, como el caso más reciente con los incendios en Amazonas, pero otros que de manera inconsciente provocamos con nuestra forma y estilo de vida.

De ahí la importancia de voltear la mirada a lo que pasa en otras partes del mundo, pero sobre todo ser conscientes y responsabilizarnos de nuestros hábitos, usos y costumbres respecto a nuestra vida diaria y la relación con el medio ambiente, pues ambos, tanto los que suceden en otras partes, como los que provocamos nosotros mismos, impactan de manera negativa a nuestro planeta. Como diría Thomas Berry “El mundo natural es la comunidad sagrada más grande a la que pertenecemos. Dañar esta comunidad es disminuir nuestra propia humanidad.” De ahí la importancia de vernos reflejados en lo que sucede en Amazonas, como una alerta de como nos comportamos respecto a nuestra propia realidad ecológica.

El Ecocidio es el daño grave, la destrucción o la pérdida de ecosistemas de un territorio concreto, ya sea por mediación humana o por otras causas, a un grado tal que el disfrute pacífico de ese territorio por sus habitantes se vea severamente disminuido. Este es el caso del Amazonas, que durante las últimas semanas ha estado ardiendo, devastando uno de los pulmones más importantes del planeta. Estos hechos han desatado todo tipo de comentarios, indignaciones y posiciones políticas; sin embargo, lo más grave son las consecuencias que genera al ecosistema y el daño irreversible a los ciclos vitales. Dentro de los señalamientos más comunes se encuentran: “la indiferencia mundial, las políticas negacionistas de Bolsonaro, abusos del capitalismo, acusaciones a las ONG de los incendios, apoyo a grandes negocios agroindustriales, crítica ante la falta de indignación por parte de liderazgos internacionales, y hasta una pugna desatada en el G7 de parte de Macron en contra de Brasil y su presidente.” Todas estas posiciones no salvan, ni contribuyen a solucionar la grave crisis en la que está en riesgo el 10% de la biodiversidad mundial, el hábitat de 34 milones de habitantes y aproximadamente el 20% del agua del planeta.

Además de las soluciones globales que se están proponiendo para esta crisis, me parece fundamental que volteemos la mirada a aquello que está en nuestras manos hacer y de manera solidaria y práctica contribuye a una mejor conservación del medio ambiente. Comparto algunas medidas que organizaciones internacionales proponen para estos fines:

• Estar informado permite saber qué hacer para proteger el medio ambiente.

• Actúa. Cada una de tus acciones impacta negativa o positivamente nuestros ecosistemas. No creas que tirar una basura no importa porque sólo es una… no creas que levantar una basura no sirve porque sólo es una. Todo cuenta, así que cada cosa que hagas que sea en favor del planeta.

• Exige a los tomadores de decisiones, a tus gobiernos (municipales, locales o federal) políticas públicas en beneficio del medio ambiente.

• La quema de combustibles fósiles ocasiona más cambio climático, por ello para evitar el calentamiento global disminuye tu consumo de petróleo

• Usa bicicleta, transporte público o comparte el auto cuando lo utilices. Si ya lo haces puedes exigir más y mejores formas de movilidad en tu ciudad que beneficien a más personas. Una forma práctica de compartir el transporte es en el traslado de los hijos al colegio a través de rondas con los vecinos.

• Elige productos que no estén envasados en plástico y recicla o reutiliza los envases.

• Compra frutas y verduras orgánicas (los fertilizantes y pesticidas suelen ser derivados del petróleo).

• Comprar productos de belleza (shampoo, jabón o maquillaje) elaborados con ingredientes naturales, no derivados del petróleo.

• Elige productos elaborados localmente. De esta manera se reduce el consumo de combustibles empleados para su transporte.

• Prefiere la ropa hecha de algodón orgánico y no de materiales derivados del petróleo.

• No uses artículos desechables.

• Cambia tu calentador por uno solar.

• Aprovecha la energía solar. No sólo como luz natural, también como fuente para recargar tus aparatos, hay cargadores solares para muchas cosas como celulares, relojes, calculadoras, etc.

• No desperdicies energía. Apaga las luces que no utilices y desconecta los aparatos eléctricos.

• Cambia definitivamente los focos de bombilla por focos ahorradores.

• Tu refrigerador usa más energía que cualquier otro aparato en tu hogar pero éstos son los pasos para mantener su consumo de energía al mínimo.

1. Mantenerlo en entre 3 y 5°C, el congelador en entre -17 y -15°C.

2. Abre la puerta lo menos posible y por un corto periodo para conservar la energía.

3. No lo ubiques cerca de una fuente de calor.

4. Limpia los carretes del condensador que se encuentran detrás o debajo del refrigerador por lo menos una vez al año.

• Y siguiendo en la cocina. Usa ollas de presión, pues gasta poca energía. Utiliza sartenes y ollas con fondo plano y con un diámetro superior al de la superficie de la parrilla, así la cocción será más rápida y ahorrarás energía.

• No precalientes el horno. Es innecesario. Además, apágalo 15 minutos antes, el calor que queda en el horno terminará la cocción.

• Sé un consumidor responsable. Consume sólo lo que necesitas y agota la vida útil de los productos, en otras palabras: reduce, reutiliza y recicla.

• También se un consumidor responsable de agua. No desperdicies este cada vez más escaso recurso y al mismo tiempo estarás ahorrando energía porque hacerla llegar a tu casa, tratarla y desecharla implica un gasto energético.

• Digamos no a los transgénicos. Ni en nuestro campo ni en nuestra mesa. Opta por productos frescos y naturales.

• Cambia el centro comercial por el mercado. Estarás comprando productos más frescos y seguros, sin transgénicos, además de apoyar a productores locales.

• Prefiere los productos orgánicos y de comercio justo. Los productos orgánicos respetan el ambiente en su proceso de elaboración y son más sanos y seguros que los procesados de manera industrial. La certificación y denominación de orgánicos reconocida internacionalmente prohíbe la utilización de transgénicos -o derivados de éstos- en los productos de la agricultura y la ganadería. Los productos de comercio justo permiten, además, combinar el cuidado del ambiente con un verdadero empoderamiento de las comunidades campesinas a través de la repartición equitativa de las ganancias y de la toma de decisiones.

• Evita los productos con muchos empaques o envolturas que acabarás tirando.

• Lleva contigo una bolsa de tela para que no utilices bolsas de plástico cuando hagas compras.

• Separa tus residuos al menos en orgánicos e inorgánicos y si es posible en reciclables (papel, aluminio, vidrio, cartón, tetrapack, etc).

• Convierte tu basura orgánica en composta.

• Limpia con jabón puro que se biodegrada de manera segura y no es tóxico. Asegúrate de que sea sin esencias, colores sintéticos u otros aditivos.

• En lugar de disolventes tóxicos utiliza vinagre (5% ácido acético). Es un desinfectante suave, corta la grasa, limpia el vidrio, desodoriza y remueve los depósitos de calcio, manchas y acumulación de cera.

• Aprovecha el carbonato de sodio. Corta la grasa, quita mancha y desinfecta.

• Apoya el ecoturismo en zonas boscosas y en general el manejo forestal sustentable; no maltrates los árboles y no provoques incendios.

Estas sólo son algunas medidas que pueden contribuir al cuidado del medio ambiente y que está a nuestro alcance llevarlas a cabo. Lejos estamos de Amazonas pero cerca de hacer algo que nos sensibilice y contribuya a la solución de un problema común.

Resiliencia urbana: una vía para avanzar

El concepto “resiliencia” proviene de ciencias como la Ecología, la Psicología o la Resistencia de materiales; ahora se aplica a casi todos los aspectos de la vida, incluyendo el hábitat humano por excelencia: la ciudad.

Al respecto, cabe destacar que la “resiliencia” es la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas. Si aplicamos este concepto a cualquier asentamiento humano podemos intuir los beneficios que puede representar para cualquier ciudad y sus habitantes.

El programa de ciudades resilientes de ONU-Hábitat define a las ciudades resilientes como aquellas que tienen la capacidad de recuperarse rápido de los impactos que sufre el sistema. Esta definición se basa en la concepción de la urbe como un sistema de sistemas, un ente complejo que, a similitud del cuerpo humano, requiere del buen funcionamiento de los distintos órganos para gozar de buena salud.

Todos los asentamientos humanos sufren impactos cada día. Las ciudades son vulnerables a efectos severos provocados por conmociones y presiones de origen natural o humano: pequeñas interrupciones en el suministro de agua o electricidad, huelgas que afectan al comercio o al transporte público, averías o los propios trabajos de mantenimiento que generan molestias a los usuarios. Otras veces las ciudades experimentan crisis y desastres, como inundaciones o tormentas, que a su vez originan perdidas económicas y, en el peor de los casos, daños a las personas.

A día de hoy las ciudades y sus habitantes se enfrentan a más desafíos debido a los efectos de la urbanización masiva, el cambio climático y la inestabilidad política.

Las consecuencias de cada crisis dependen de la preparación de la ciudad para hacer frente a determinados impactos y de la manera en que la ciudadanía percibe y reacciona ante ellos. Estos factores son extremadamente variables y dependen de valores tan dispares como el buen funcionamiento de los sistemas o el grado de tolerancia que cada sociedad muestra ante los acontecimientos.

Por ello, existe la necesidad apremiante de construir nuevas herramientas y planteamientos que den poder a los gobiernos locales y a los ciudadanos, así como que incrementen su capacidad para afrontar nuevos desafíos protegiendo mejor a los humanos, al igual que a los activos económicos y naturales de nuestros pueblos y ciudades.

En consecuencia, en Puebla es necesario que se generen políticas públicas desde el desarrollo urbano que hagan posible la resiliencia de las ciudades asentadas en nuestro estado, que se anticipen a las tendencias del futuro para así encararlas con mayor eficacia: desde construcciones más resistentes a los desastres, mayor densidad poblacional y menor consumo de energía hasta la creación de sólidos fondos financieros y capacidades de construcción.

La resiliencia urbana no es solamente una política o un programa, es la integración de un conjunto de capacidades, recursos, estrategias y decisiones en conjunto, es decir, un proceso y un producto:

−Conocimiento local

−Colaboración de actores clave

−Visión a largo plazo

−Intervenciones estratégicas

−Aprendizaje continuo

En suma, la resiliencia urbana se trata de adaptación y transformación.

Ciudades sustentables: una opción necesaria para el futuro

El desarrollo sustentable es la capacidad de una sociedad para seguir funcionando indefinidamente sin ser forzada a declinar por el agotamiento o sobrecarga de los recursos fundamentales de los cuales esta depende.

Los criterios que imperan cuando se piensa en una ciudad sustentable es que esta debería sostenerse a sí misma: que todos los recursos que la ciudad requiera sean los que la propia ciudad posee y todos los desechos se manejen dentro de la propia entidad, pero la mitad de la población vive en zonas urbanas, lo que vuelve necesario el abastecimiento responsable de viviendas, transportes y salud.

La rápida urbanización está alarmando a las políticas inteligentes, esto porque las ciudades ocupan únicamente 3 % del planeta, pero consumen 80 % de la energía y producen 75 % de las emisiones de carbono de acuerdo con las Naciones Unidas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Para resolver esta situación la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) recomienda las siguientes estrategias para promover mejores ciudades:

  1. Vincular la planeación y el financiamiento de la vivienda y el transporte.
  2. Resolver el problema de la vivienda deshabitada.
  3. Eliminar las barreras al mercado de la vivienda para alquiler.
  4. Mejorar la capacidad institucional para la planeación y el desarrollo urbano.

Además, cabe destacar que la ciudad sustentable implica un cambio en los estilos de vida, en la actitud, en la manera en que utilizamos la ciudad y, en consecuencia, un efecto en la estructura de la ciudad.

Una “ciudad sustentable” es aquella donde existe una adecuada movilidad, ahorro de energía y de recursos hídricos, disminución de la contaminación auditiva y creación de espacios públicos agradables, donde existan áreas verdes con una gran funcionalidad, especialmente para la recreación.

Un elemento de gran importancia para una ciudad que busca ser sustentable es la implementación de arquitectura bioclimática, la cual consiste en el diseño de edificios teniendo en cuenta las condiciones climáticas y del entorno, aprovechando los recursos disponibles como el sol, la vegetación, la lluvia y la dirección del viento a fin de reducir el impacto ambiental de las construcciones.

No obstante, convertir una ciudad en sustentable es más complicado que la simple construcción e incorporación de tecnologías alternativas (como calentadores o paneles solares y edificios), pues para lograr que una ciudad sea sustentable debe ir acompañada de un proceso educativo.

Siguiendo esta línea, y en aras de disminuir su huella ecológica, mejorar la movilidad en la ciudad, reducir la contaminación y gestionar adecuadamente las redes hidráulicas y los sitios de confinamiento de los residuos, muchas ciudades del mundo cuentan con programas de sustentabilidad, los cuales consideran necesario equilibrar tres dimensiones: ambiental, económica y social.

Algunos ejemplos de ciudades con programas de sustentabilidad exitosos son Estocolmo, con el modelo de ecobarrio en Hammarby; Londres, con las viviendas en BedZED y con la construcción del Estadio Olímpico con materiales reciclados; Nantes, ciudad francesa con amplia red de tranvías y autobuses que funcionan con gas natural; Oslo, con su manejo de áreas verdes, aprovechamiento del metano en los residuos para la electricidad y el sistema de vehículos eléctricos; Vancouver, con el transporte compartido y la construcción neutra en carbono; es también ejemplar el caso de Tokio, donde el desperdicio de agua se ha reducido en 60 % en sus redes de distribución.

Si bien los ejemplos más representativos se encuentran en países desarrollados, hay muchas ciudades del país que tienen avances significativos. De acuerdo con el Índice de Sustentabilidad Urbana Monterrey y Guadalajara son las ciudades más sustentables de México. El top 3 se complementa con la Ciudad de México.

En conclusión, las ciudades sustentables son un área de oportunidad para avanzar hacia una mejor calidad de vida. Una ciudad no solo es una capa de concreto, sino un sitio en donde las personas tienen acceso a servicios y cuentan con áreas verdes y zonas de recreación, se trasladan de manera eficaz y son responsables con su consumo. Además, son sitios de desarrollo de tecnología que busca aprovechar al máximo los recursos disponibles y existe una planeación adecuada y un ordenamiento territorial acorde a la situación ambiental de la región. Así pues, las ciudades sustentables son una opción necesaria para el futuro.

Cuidado del medio ambiente: disminución de la contaminación

Para entrar en el tema del reciclaje y disminución de residuos es necesario conocer las leyes que establecen los objetivos de este proceso.

La Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos señala en su artículo 6 que la Federación, las entidades federativas y los municipios, ejercerán sus atribuciones en materia de prevención de la generación, aprovechamiento, gestión integral de los residuos, de prevención de la contaminación de sitios y su remediación.

En tanto, la Ley General de Cambio Climático señala en su artículo 2 fracción I que uno de los objetivos de la ley es establecer la concurrencia de facultades de la federación, las entidades federativas y los municipios en la elaboración y aplicación de políticas públicas para la adaptación al cambio climático y la mitigación de emisiones de gases y compuestos de efecto invernadero.

Al respecto, cabe señalar que cada año se generan entre 7,000 y 10,000 millones de toneladas de residuos urbanos en todo el planeta y alrededor de 3,000 millones de personas carecen de acceso a instalaciones controladas de gestión de residuos.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en la actualización más reciente de sus estudios “Asentamientos y Actividades Humanas”, en Puebla se generan 1,776 toneladas de residuos sólidos urbanos o desechos generados en las viviendas, parques, jardines y edificios públicos.

Anteriormente el concepto “basura” designaba a todo aquel material considerado desecho, que se necesitaba eliminar o poner lo más lejos posible de nuestro hogar.

Sin embargo, poco a poco este ha sido sustituido por el de “residuo”, que designa a aquel material o producto que se desecha y puede ser susceptible de ser valorizado o requiere sujetarse a un tratamiento o a una disposición final.

Es necesario que los municipios, en el ámbito de sus competencias, realicen programas que tengan por objeto establecer los criterios bajo los cuales se deberá realizar el proceso para promover su reducción y facilitar su reutilización. Con lo cual se pretende hacer más fácil la tarea de reciclaje, disminuir la cantidad y el volumen de la basura que llega diariamente a los rellenos sanitarios.

Por lo anterior, para el cuidado del medio ambiente y el control de los desechos de estos residuos para disminuir la contaminación pongo a consideración el siguiente punto de acuerdo, en el cual se invita respetuosamente a los ayuntamientos del estado para que realicen todas y cada una de las acciones encaminadas a la formulación de programas que contengan los criterios y especificaciones técnicas bajo las cuales se deberá realizar la separación, clasificación, recolección selectiva y almacenamiento, aprovechamiento y valorización de los residuos generados en su jurisdicción territorial.

Programas que contengan la forma en que deben ser separados y clasificados, desde la fuente generadora, debiendo promover la reducción y facilitando su reutilización, acopio, recolección selectiva y valorización para reincorporarlos en un proceso productivo.

Todo lo anterior en el marco de la participación ciudadana, donde haya un eje que impulse entre sus habitantes la cultura de separación de residuos.

Drenajes sostenibles

El artículo 115, fracción III, inciso a de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos determina que los municipios tendrán a su cargo, entre otras cosas, el servicio de agua potable, drenaje, alcantarillado, tratamiento y disposición de sus aguas residuales.

La Constitución Política del Estado Libre y Soberano de Puebla, en el inciso a del artículo 104 de la constitución local, determina que los municipios tendrán a su cargo las funciones y servicios públicos, entre otros, el de agua potable, drenaje, alcantarillado, tratamiento y disposición de sus aguas residuales.

En otro orden de ideas, es de señalar que el artículo 2 de la Ley General de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano, refiere que todas las personas -sin distinción de sexo, raza, etnia, edad, limitación física u orientación sexual- tienen derecho a vivir y a disfrutar ciudades y asentamientos humanos en condiciones sustentables, resilientes, saludables, productivos, equitativos, justos, incluyentes, democráticos y seguros.

Entendiéndose por “resiliencia”, según lo previsto en el artículo 3 fracción XXXI de la Ley General de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano, como la capacidad de un sistema, comunidad o sociedad potencialmente expuesta a un peligro para resistir, asimilar, adaptarse y recuperarse de sus efectos en un corto plazo y de manera eficiente a través de la preservación y restauración de sus estructuras básicas y funcionales para lograr una mejor protección futura y mejorar las medidas de reducción de riesgos.

Por otro lado, ONU-hábitat señala que para que existan más ciudades resilientes es necesario seguir una metodología de uso, la cual es cada vez más común por los gobiernos locales y la comunidad internacional.

En esa congruencia, el organismo internacional generó el “Programa de Perfiles de Ciudades Resilientes”, en el cual introduce diez aspectos básicos, de entre los cuales encontramos, en el aspecto básico 4, la necesidad de que las ciudades inviertan en mantener una infraestructura esencial para la reducción de riesgos, .

En razón de que todas las personas sin distinción de sexo, raza, etnia, edad, limitación física u orientación sexual tienen derecho a vivir y disfrutar ciudades resilientes; que los municipios, en el ámbito de sus competencias, deben generar estrategias para prevenir los impactos negativos en el ambiente urbano, fomentar la resiliencia urbana, prestar el servicio de agua potable, drenaje, alcantarillado, tratamiento y disposición de sus aguas residuales; y atendiendo a la recomendación de ONU-hábitat, de establecer sistemas de drenaje adaptados para lidiar con los efectos del cambio climático es necesario exhortar respetuosamente a los ayuntamientos -en los cuales se encuentran asentadas ciudades- a que instruyan a sus áreas competentes para que, previo estudio que arroje los lugares donde es necesario lidiar con las inundaciones ocasionadas por los efectos del cambio climático, implementen en los lugares detectados sistemas de drenaje sostenible que ayuden a mitigar las inundaciones y gestionar la calidad del agua de escorrentía, ello para estar en la posibilidad de gozar de ciudades en condiciones sustentables y resilientes, lo cual será en beneficio de los poblanos y se reflejará en su calidad de vida.

Legislación Smart

El “Derecho a la Ciudad”, entendido como la garantía de que todos los habitantes tengan acceso a la vivienda, infraestructura, equipamiento y servicios básicos, a partir de los derechos reconocidos por la Constitución y los tratados internacionales, es posible mediante la consolidación de redes de vialidad, movilidad, energía, comunicaciones, creación y mantenimiento de infraestructura productiva, equipamientos y servicios públicos de calidad.

Lo que obliga a las autoridades de los tres órdenes de gobierno a generar cambios de prototipo que no solo incluyan cambios de gestión urbanística sino también cambios de hábitos ciudadanos, lo cual se logrará utilizando nuevas tecnologías y herramientas que faciliten territorios más sostenibles y humanos.

Este cambio de modelo es el que enmarca a la Smart City, considerada como la ciudad que, apuesta por un nuevo modelo de gestión urbana, capaz de responder de manera integral a las necesidades de sus habitantes en los ámbitos de movilidad, planeación urbana, gobierno, economía, energía, medio ambiente, resiliencia, seguridad, educación y salud; teniendo como eje transversal la innovación y la tecnología e impulsada por una sociedad inteligente y participativa.

Para que una ciudad sea considerara una Smart City, se debe incidir en los ejes que tienen que ver con movilidad urbana, la eficiencia energética, la gestión sostenible de los recursos, la gestión de las infraestructuras de la ciudad, Gobierno Participativo, administración, seguridad pública, y salud.

Así en la construcción de ciudades inteligentes desempeña un papel fundamental Fira Barcelona, una de las instituciones feriales más importantes de Europa por su actividad, recintos, experiencia y liderazgo, (organizadora del Smart City Expo World Congress desde 2011).

La cual, en 2016, fue acogida por la ciudad de Puebla, bajo la denominación Smart City Expo Puebla, “Innovación urbana hacia ciudades equitativas”, donde se convocó a los mejores ponentes para el congreso quienes presentaron soluciones e intercambian conocimientos.

Derivadas de estas participaciones surgió la plataforma SMART PUEBLA, donde se estructuraron objetivos, metas y líneas de acción a corto, mediano y largo plazo enfocadas a incrementar la calidad de vida de la población del Estado. Ello originó el mejor Smart City Expo que se haya organizado fuera de Barcelona.

Dado el éxito de la edición 2016 y la necesidad de abrir nuevos horizontes, Smart City Expo Puebla evoluciona a Smart City Expo Latam Congress 2017, evento referente para todas las ciudades de Latinoamérica, donde habrá 3 días de conferencias e intercambio de ideas conformado por líderes de ciudades, expertos del sector, centros de investigación, universidades, gobiernos y organizaciones internacionales. Esta es la plataforma donde se expone, debate e intercambian conocimientos e ideas de los más altos niveles para el desarrollo inteligente de las ciudades en América Latina.

De todo lo anterior se desprende que el reconocimiento del derecho a la ciudad en la Ley General de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano, nos obliga a generar cambios de prototipo en la gestión urbanística, lo cual se logrará utilizando nuevas tecnologías. Pero ese cambio es solo posible, si tenemos un marco jurídico adecuado para la implementación de proyectos ciudad que apuesta por un nuevo modelo de gestión urbana, capaz de responder de manera integral a las necesidades de sus habitantes en los ámbitos de movilidad, planeación urbana, gobierno, economía, energía, medio ambiente, resiliencia, seguridad, educación y salud; teniendo como eje transversal la innovación y la tecnología, impulsada por una sociedad inteligente y cooperativa.

Por ello esta semana haré un llamado a mis compañeros diputados del Congreso del Estado, para que nos sumemos a realizar las acciones legislativas, que permitan estructurar jurídicamente los proyectos vinculados al concepto de Smart Cities, esto es, modificaciones legales que reduzcan a la mínima expresión las dificultades que en ocasiones se plantean y que supongan, asimismo, un impulso para la implementación de estas iniciativas.

Nueva Agenda Urbana

Con la certeza de que Puebla tiene en sus mujeres y hombres, jóvenes, niños, personas de la tercera edad y discapacitados, una riqueza invaluable que nos distingue en México y en el mundo, estoy convencido de que la sociedad caminará hacia la consolidación  de la Nueva Agenda Urbana en la que ya estamos participando para hacer las adecuaciones y los nuevos planes, con el objeto de ir construyendo ciudades más equitativas y, sobre todo, sustentables.

No obstante, solo con acciones concretas podremos dar cumplimiento a los requerimientos. Ello implica, primero, garantizar la seguridad de los ciudadanos mediante medidas inmediatas.

Y es que lo que se pretende es generar las condiciones para que todos los ciudadanos, sin distingos, tengan las mismas oportunidades de desarrollo en un ambiente en donde se favorezca a la ecología, la movilidad, la sustentabilidad y el crecimiento ordenado.

Con su adhesión a la Nueva Agenda Urbana, Puebla está comprometida a desarrollar las acciones que encaminen a: proporcionar servicios básicos para todos los ciudadanos; garantizar que todos tengan acceso a la igualdad de oportunidades y libres de discriminación; promover medidas en apoyo de ciudades más limpias; así como a fortalecer la resiliencia en las ciudades para reducir el riesgo y el impacto de los desastres.

De la misma forma existe el compromiso para tomar medidas para hacer frente al cambio climático mediante la reducción de sus emisiones de gases de efecto invernadero; respetar plenamente los derechos de los refugiados, los migrantes y los desplazados internos, independientemente de su situación migratoria; mejorar la conectividad y apoyar iniciativas innovadoras y ecológicas y promover espacios públicos seguros, accesibles y ecológicos.

En esa congruencia el artículo 2 de la nueva Ley General de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 28 de noviembre de 2016, determina que todas las personas sin distinción de sexo, raza, etnia, edad, limitación física, orientación sexual, tienen derecho a vivir y disfrutar ciudades y asentamientos humanos en condiciones sustentables, resilientes, saludables, productivos, equitativos, justos, incluyentes, democráticos y seguros.

En la tarea de espacios seguros además de los ordenamientos antes referidos, los Municipios encuentran su fundamento en el artículo 115 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el cual determina que los estados adoptarán, para su régimen interior, la forma de gobierno republicano, representativo, democrático, laico y popular, teniendo como base de su división territorial y de su organización política y administrativa, el municipio libre.

Ahora bien, es importante destacar que, en el rubro de promoción de espacios públicos, seguros, accesibles y ecológicos, la tarea que deben desarrollar los países miembros es ardua y con un camino largo que seguir, pues según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año más de 1,2 millones de personas mueren en el mundo a causa de accidentes viales.

Por lo que hace a nuestro país, una referencia de este fenómeno nos la otorga el estudio “Principales causas en hechos de tránsito”, realizado por la Asociación Mexicana del Transporte y Movilidad (AMT), la cual arrojó como resultado que una cuarta parte de los conductores involucrados en accidentes, desconoce la falta que comete.

El análisis revela que, en Puebla, al año se registran en promedio 12 mil accidentes de tránsito. En 1.01 de cada 100 percances, se presenta al menos una víctima fatal; mientras que en tres de cada 10, se registra, al menos, una persona lesionada. Entre los factores de tránsito, el humano aparece en 85 por ciento de los casos, mientras que las condiciones del camino representan 10 por ciento y las condiciones mecánicas de los autos, cinco por ciento, detalla el análisis.

En el rubro de accidentes por las condiciones del camino, resulta un imperativo para los gobiernos en el ámbito de sus competencias, aumentar la seguridad, instalar nueva infraestructura, mejorar la ya existente, la construcción de caminos y procurar que transitar por las aceras sea en condiciones de seguridad.

No obstante, lo anterior quiero poner de su conocimiento que la semana próxima pasada, al transitar sobre la acera del boulevard Municipio Libre casi al llegar a la avenida Atlixcáyotl en la localidad de Tlaxcalancingo, Municipio de San Andrés Cholula, me percate que existe a un costado de la acera un socavón de caída libre sin protección de aproximadamente veinte metros, lo que pone en peligro la vida de las personas que transitan por la misma y que puede generar accidentes por condiciones de camino.

Por ello me comprometí, como ciudadano y como diputado estatal, a incidir mediante un exhorto para que las autoridades Municipales en uso de sus atribuciones, ejerzan acciones encaminadas a evitar accidentes en el tramo de vialidad a que me referí, y así las personas puedan gozar de su derecho a la ciudad en condiciones de seguridad, donde sus traslados a sus destinos sean en condiciones óptimas.

Evitemos las posibles tragedias. Como sociedad debemos actuar responsablemente, esa actitud contribuirá en mucho en el cumplimiento de los requerimientos de la Nueva Agenda Urbana.