resiliencia

La resiliencia como esperanza

Miedo, coraje, enojo, indignación, impotencia, frustración y muchos otros sentimientos son los que nos genera la agenda pública. Las noticias, las redes y las conversaciones ocupan la mayor parte del tiempo en hablar de los hechos que suceden diariamente en el mundo, en el país, en Puebla y la zona metropolitana. Todo suena a sangre, caos, crisis, y abuso de unos contra otros. Ante esta realidad, es notoria la ausencia de propuestas y liderazgos que abanderen la pobredumbre que percibimos y vivimos. Son voces aisladas las que intentan contrarrestar los efectos de la agenda cotidiana. Ante esto, es necesario voltear la mirada a lo básico y desde ahí generar alternativas que desde nuestra persona, entorno y sociedad pueda poner los medios para promover alternativas en sentido propositivo. La resiliencia, que es la capacidad de enfrentar la adversidad, es una forma de adaptarnos a las circunstancias para lograr que las cosas sean diferentes en percepción pero sobre todo en realidad. Lo importante es entender la parte que a nosotros nos toca y exigir la parte que a otros, principalmente a la autoridad, les corresponde. Solo así, es como podemos desde nosotros mismos, convertir, mediante el ejercicio de esa capacidad, ver la esperanza en el porvenir.

Escandaliza ver en las noticias y en las redes como la delincuencia, el abuso y el maltrato cobran diariamente vidas inocentes, el aumento de los feminicidios, el desabasto de medicamentos, la impunidad con la que se mueven grupos delincuenciales, la falta de respeto y cumplimiento de los derechos humanos, especialmente de los grupos más vulnerables, la marginación en la que se encuentra el 70% de la población, el abuso de unos sobre otros en forma despiadada. Cuando creemos que ya hemos visto lo más cruel, escandaloso, escalofriante o inverosímil, surge un nuevo hecho que supera al anterior. A esa realidad es a la que nos estamos acostumbrando y es ante la que debemos poner medios para que no sea la que tenga la última palabra.

Ante esta realidad, hay una insuficiente o nula respuesta por parte de los gobiernos. El silencio, la evasión, la incapacidad, la omisión, la negligencia, la opacidad y la ocurrencia son las principales herramientas que utiliza la autoridad para hacer frente a los hechos que diariamente suceden en nuestro entorno. En este sentido, es urgente hacer un llamado para tener estrategias, proyectos, programas y soluciones que garanticen la paz y tranquilidad a la que tenemos derecho todos los mexicanos y los poblanos. No nos podemos, ni debemos acostumbrar a este clima que nos afecta a nosotros y a nuestras familias. Pero también, ante esta realidad, es necesario resaltar que ha habido ausencia de líderes y representantes que abanderen estas causas y que hagan contrapesos. Es una gran oportunidad para que desde la sociedad civil y partidos políticos se haga la parte que aún queda pendiente a través de las propuestas, de la denuncia y de la exigencia del cumplimiento de la ley. Es una gran área de oportunidad en la que todos podemos y debemos participar.

Es aquí donde está a prueba nuestra capacidad para enfrentar la adversidad. La actitud con la que asumamos la realidad que nos toca vivir nos pertenece a cada uno en lo particular. Podemos plantear la resiliencia como una cualidad que podría facilitar el proceso de recuperación de una sociedad que sufre el contexto actual de crisis económica, social y de inseguridad, entre otras. La resiliencia no es una habilidad que venga de fábrica. En el imaginario popular existe la idea de que en la adversidad hacemos de tripas corazón o que el sufrimiento nos hace fuertes. No siempre es así, una experiencia negativa por sí misma no contiene elementos que garanticen una mayor sabiduría, entereza o evolución personal. No obstante, las consecuencias psicológicas del ambiente de incertidumbre, inseguridad y malestar que vivimos pueden situarnos en un lugar en el que podemos cuestionar nuestras prioridades vitales. Pasado el shock inicial debemos plantear estrategias para recuperarnos, o incluso resurgir fortalecidos, e iniciar una siguiente etapa como sociedad. Esto es a nivel colectivo, pero a nivel personal también nos podemos plantear características personales que nos permitan ser resilientes y no dejarnos afectar por el entorno, independientemente de contribuir a que éste pueda cambiar en positivo. Algunos de estos aspectos son: conócernos a nosotr@s mism@s, replantear nuestras prioridades vitales, responsabilízarnos de la parte que nos toca, cultivar nuestras relaciones, intentar ser flexibles, pensar en positivo, ver lo que si hay y disfrutarlo, proyectarnos en el futuro, plantear objetivos alcanzables, no depender de lo que no está a nuestro alcance.

Ante la situación que estamos viviendo tenemos grandes áreas de oportunidad: no dejarnos llevar por el mal ambiente que se vive en todos los aspectos, concentrándonos en hacer bien la parte que nos toca y decidirnos a participar en lo individual, en lo colectivo o a través de los partidos políticos para ser un contrapeso y ejercer nuestro derecho a manifestarnos señalando aquello que está mal, que nos afecta y exigir a la autoridad correspondiente hacer la parte que le toca. Pero principalmente, no dejarnos llevar por el fantasma de la indiferencia y de la apatía, pues eso es abrir la posibilidad de que todo siga igual. Para finalizar hago mención al término proveniente de la novela El Gatopardo escrita por Giuseppe Tomasi di Lampedusa, entre finales de 1954 y 1957. El personaje de Tancredi declara a su tío Fabrizio la conocida frase «Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie. Esta frase simboliza la capacidad de los sicilianos para adaptarse a lo largo de la historia a los distintos gobernantes de la isla, pero también la intención de la aristocracia de aceptar la revolución unificadora para poder conservar su influencia y poder. El “gatopardismo” en términos políticos se refiere principalmente a la premisa de “Que hay que cambiar todo, para que nada cambie” es decir una estrategia de simulación o embuste para evitar modificar el sistema que favorece a unos cuantos y perjudica a todos, haciéndonos creer que ahora si van a revolucionar la forma de hacer gobierno cuando realmente sus planes son muy lejanos de cambiar sustancialmente y lo que buscan es si acaso lograr un cambio superficial.

“No dejemos que quieran cambiar todo para que todo siga igual”. Seamos resilientes.

Dia del peaton puebla

Seguridad Vial para todos

No contamos con una legislación vigente que resuelva la grave problemática.

El próximo 17 de agosto se conmemora el Día Mundial del Peatón. Esta fecha fue instaurada por la Organización Mundial de la Salud en memoria de la primera muerte registrada en 1897, cuando Bridget Driscoll, una ciudadana de Londres, fue atropellada por un vehículo a motor. Esta conmemoración tiene como finalidad difundir una cultura vial, reforzar el uso de los espacios peatonales, promover el respeto, así como recordar las obligaciones que implica la circulación a pie.

Desde hace más de cuatro años, la sociedad civil y especialistas en la materia de seguridad vial han trabajado una iniciativa de ley que tiene como objetivo prioritario la protección de la vida y la integridad física de las personas en sus desplazamientos por las vías públicas del país, por medio de un enfoque de prevención que disminuya los factores de riesgo a través de la generación de sistemas viales seguros. Sin embargo, a la fecha dicha iniciativa ha sido víctima de la parálisis legislativa y se encuentra en la congeladora, es decir, donde van a parar las iniciativas que aún siendo importantes para la sociedad, no lo son para las prioridades e intereses de los que deciden. El que se implementen políticas públicas en dichas materias, con incidencia en el presupuesto y su evaluación constante, es algo necesario. Una seguridad vial planeada, asegura el desarrollo urbano sustentable y mejora la calidad de vida de las personas, siendo esta última la principal responsabilidad de todo legislador. Asimismo, debe existir un esfuerzo coordinado para concientizar a la sociedad en general acerca de la importancia que la seguridad vial tiene para las personas.

Cabe resaltar que este tema ha sido impulsado de manera importante por la sociedad civil, a través de distintas organizaciones que han aportado estudios, análisis y propuestas que han abonado a dicha iniciativa. El principal objetivo de estos esfuerzos ha sido el dotar a la sociedad de un instrumento jurídico que proteja la vida e integridad física de todas las personas: peatones, ciclistas y usuarios de otros modos de transporte no motorizado, motociclistas, usuarios del transporte público y automovilistas; evitando la muerte, lesiones y discapacidades ocasionadas por accidentes de tránsito.

Actualmente no contamos con una legislación vigente que resuelva la grave problemática que representan los accidentes de tránsito y por lo tanto carecemos de procedimientos estandarizados a nivel federal, estatal y municipal; que garanticen el tránsito seguro de las personas por la vía pública.

Dentro de las estadísticas que ilustran el gran tema de la seguridad vial,  y de acuerdo a la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012 destaca que en México actualmente existen 1 millón 462 mil 900 personas con alguna discapacidad a consecuencia de un accidente vial en general, sumándose a este sector anualmente 40 mil personas. Asimismo, Los accidentes de tránsito le cuestan al país alrededor del 1.7% del PIB, equivalente a $150 mil MDP, por pérdida de productividad, daños materiales, así como atención médica y hospitalaria. El Estado Mexicano al implementar un cuerpo normativo que emita las herramientas necesarias para tener una política enfocada a la prevención y la disminución de muertes, discapacidades y lesiones, podría redistribuir esta cantidad a otras necesidades nacionales.

Por otra parte, las noticias por accidentes viales son catastróficas y cada vez más continuas. Basta recordar el lamentable atropellamiento mortal del que fue víctima Manu (Emanuel Vara Zenteno, funcionario de la Secretaria de Movilidad del ayuntamiento) el pasado mes de noviembre.

El principal objetivo de esta ley es dotar al país de un nuevo marco jurídico en esta materia, para otorgar beneficios a todos los usuarios de las vías públicas, pero principalmente promover la visión que como Estado y como sociedad debemos tener ante los accidentes de tránsito y que ninguna vida se pierda por el simple hecho de trasladarnos. Todas las medidas que derivan de esta iniciativa, tienen como objetivo prioritario la protección de la vida y la integridad física de las personas en sus desplazamientos por las vías públicas del país, por medio de un enfoque de prevención que disminuya los factores de riesgo a través de la generación de sistemas viales seguros.

Por todo ello, es tan importante llamar la atención del Congreso de la Unión para que priorice, analice, discuta y apruebe la Ley de Seguridad Vial. Para estos fines, desde distintas trincheras de la sociedad civil en el País, se han dado todo tipo de manifestaciones.

En el caso de Puebla este 17 de agosto en el marco de la conmemoración del Día Mundial del Peatón se está convocando a una caminata pacífica en apoyo ciudadano en apoyo a esta Ley, nuestra ciudad se unirá a este evento en el que participan 10 ciudades del país. La cita es el sábado 17 de agosto a las 9:30 de la mañana en el Kiosko del Paseo Bravo para caminar hacia el Zócalo de nuestra ciudad.

¡No más muertes viales¡

Proactividad ante la inseguridad

Lamentablemente se ha vuelto común escuchar comentarios en torno al tema de la inseguridad que vivimos. Las redes, los medios, pero sobre todo la boca a boca, de lo que sucede alrededor principalmente de personas cercanas a nosotros, familiares, amigos y hasta en carne propia, haber sido víctimas de la inseguridad. Según especialistas tan fuerte es el impacto de quien vive alguna situación de inseguridad, como el pánico colectivo que se genera por ser tema de conversación en todo momento. Aunque es un tema que prioritariamente le corresponde al gobierno y le debemos exigir hacer su parte, a nosotros como ciudadanos que somos susceptibles a este fenómeno, también nos corresponde jugar un papel más activo ante el mismo, pues no podemos permanecer cruzados de brazos y estar a expensas de ser los siguientes afectados. Es por eso, que resulta indispensable conocer lo que debemos y podemos hacer frente a esta ola de violencia que nos está tocando vivir.

Diversos organismos internacionales y organizaciones civiles comparten las siguientes medidas, como aquellas que nos pueden ayudar, como ciudadanos a enfrentar situaciones críticas en materia de inseguridad, como las que nos está tocando vivir.

En el auto:

*Tener las llaves listas en la mano, mirar al interior del vehículo antes de abrirlo, evitar calles oscuras.

*No detenerse si el vehículo es chocado levemente o sufre algún percance, menos si es de noche y en sitio solitario. Tratar de llegar a una gasolinera o a un sitio poblado.

*No dejar documentos importantes ni objetos valiosos en el auto y, al estacionarse, conservar las llaves.

*Al bajar del carro apagarlo, no dejarlo encendido.

En cajeros automáticos:

*Cambiar el código de identificación o NIP frecuentemente.

*No divulgar el número de clave personal ni escribirlo en la tarjeta magnética.

*No escribir la clave personal en presencia de personas ajenas.

*No utilizar los cajeros automáticos cuando se encuentren mensajes o situaciones de operación anormales.

*No olvidar retirar la tarjeta magnética al finalizar las operaciones.

*Si el cajero retiene la tarjeta o no emite el comprobante correspondiente, comunicar de inmediato al banco con el que se opera y al banco administrador del cajero automático.

*En caso de pérdida o robo de tarjeta de crédito, denunciar de inmediato esta situación al banco que la otorgó

En casa:

*Coordinar con familiares y vecinos un sistema de alarma y ayuda mutua, formando juntas vecinales de auto protección.

*Reconocer la identidad de la persona que llama a tu puerta antes de abrir.

*Evitar dar todo tipo de información por teléfono. Instruir a los niños y al personal doméstico.

*Anotar las características de personas o vehículos sospechosos que merodean tu domicilio. Coordinar con tus vecinos las acciones necesarias.

*Asegurar las puertas y ventanas del domicilio en las noches.

*Tener a la mano la relación de teléfonos de emergencia. (Policía, Bomberos, Unidad de explosivos, Centro Antirrábico, Grúas, Hospitales y otros.)

*Tener una buena iluminación fuera de casa.

*Contar con los nombres y números telefónicos de los vecinos.

En la calle:

*Mantenerse atento y vigilante. No caminar por el borde exterior de la acera. Evitar aceras y calles sin iluminación.

*Llevar bolsas o carteras sobre el pecho, protegidos por el brazo.

*Cuidarse de árboles gruesos, vehículos, quioscos o callejones donde puedan ocultarse los delincuentes

*Si hay necesidad de esperar en un sitio, cambiar frecuentemente de posición, usar las ventanas como espejos, mirar lo que está a la espalda y evitar aglomeraciones.

*Desconfiar de motociclistas, sobre todo si circulan en pareja, en sentido contrario a la circulación correcta, o los que vienen bruscamente hacia uno.

*No caminar por la calle con mucho dinero en efectivo.

*En caso de ser sorprendido y sometido, mantener la calma, no oponer resistencia ni exponer la integridad.

Observar y llevar a cabo algunas de estas recomendaciones puede hacer la diferencia entre ser víctima o evitarlo. No hay recetas mágicas, pero si la necesidad de poner medios para evitar en lo posible, la incidencia de delitos que nos acechan y que está en nosotros el poder marcar una tendencia de solución en este delicado tema. Aunado a esto, el denunciar cada delito que suceda y exigir a la autoridad por todos los medios, que lleve hasta sus últimas consecuencias la persecución del delito. Queremos soluciones efectivas y eficientes, pero ante lo que estamos viviendo a la par de exigirle a la autoridad, por un instinto mínimo de sobrevivencia nos tenemos que poner las pilas. ¡esperemos sea pasajero¡

Ley de Seguridad Vial en Puebla

El entorno de seguridad pública en la movilidad es deficiente.

De acuerdo con los resultados del Índice de Movilidad Urbana (IMU), elaborado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) –que se presentó en enero de 2019–, nuestro estado es una de las entidades del país que está sin políticas públicas para incentivar la movilidad, y su gobierno local tiene una baja apuesta por invertir en infraestructura de conectividad.

En este índice, 21 municipios de Puebla fueron evaluadas junto con 19 ciudades más de Tlaxcala, para dar un total de 40 regiones que conforman la zona Puebla-Tlaxcala. En el rango nacional, la región Puebla-Tlaxcala se posicionó en el lugar 15 de 20, con un desempeño “Medio Bajo”, al presentar bajas calificaciones en temas como: transporte seguro, eficiencia y transparencia gubernamental, regulación y políticas públicas, así como economía dinámica y competitiva.

Lo anterior determinó que, en Puebla, el entorno de seguridad pública en la movilidad es deficiente, ya que existe una alta percepción de inseguridad en los distintos medios de transportes, impulsando la necesidad de cambiar los hábitos de transporte.

De igual forma, el desempeño de los 21 gobiernos locales resultó reprobado, así como el manejo de los recursos públicos que estos han destinado al transporte e infraestructura de sus respectivas ciudades.

En miras de esto, diversas organizaciones civiles y especialistas se unieron para presentar una iniciativa de Ley General de Seguridad Vial con la finalidad de proteger la vida, integridad física y la seguridad de la población.

La ley debe estar construida bajo el elemento más importante: los derechos del peatón. Así como el libre acceso de las personas con discapacidad que también encuentran serios obstáculos para trasladarse de un lugar a otro.

Para la elaboración y aprobación de la ley es necesario escuchar a todos los actores involucrados. Por ello, el Senado de la República abrió foros para enriquecer el proyecto de Ley General de Movilidad, pues es necesario iniciar un debate importante y profundo sobre la modernización de las formas de transporte, traslado y tránsito que hay en las ciudades para construir urbes mucho más amplias, incluyentes, seguras, saludables y ecológicas, que no se enfoque exclusivamente en el tránsito de los automóviles particulares.

El objetivo del foro es intercambiar puntos de vista, recoger información, contrastar opiniones de la sociedad civil, legisladoras, legisladores y de funcionarios de gobierno.

Este contó con la participación del secretario de Movilidad de la Ciudad de México, Andrés Lajous Loaeza; secretario de Infraestructura, Movilidad y Transporte de Puebla, Antonio Peniche; Secretario de Comunicación de Tlaxcala, entre otros. Además de Armando Pliego Ishikawa, jefe del Departamento de la Secretaría de Movilidad del Ayuntamiento de Puebla, quien ha estado activo en nuestro estado para buscar una mejor movilidad y respeto a los ciclistas y peatones.

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Seguridad Urbana

La implementación de la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) es la meta en materia urbana, puesto que, además de lograr la reducción de la desigualdad en todas sus dimensiones, un crecimiento económico inclusivo con trabajo decente para todos consigue que la comunidad internacional reconozca el papel fundamental de las ciudades en el desarrollo sostenible.

Las ciudades son de gran importancia para el desarrollo porque son centros de oportunidades, educación, empleo, cohesión social, igualdad de género y libertad de expresión. En ese sentido, la urbanización tiene el potencial de ser un elemento de transformación social.

Para lograr la urbanización se necesita una nueva orientación en las políticas públicas, donde la seguridad sea la base para la gestión de las ciudades y para la participación ciudadana. Garantizar la seguridad es una tarea importante de los gobiernos para la buena integración social, la construcción de entornos de vida pacíficos y, por supuesto, para el desarrollo sostenible.

En este sentido, y atendiendo la preocupación generalizada sobre la delincuencia y la violencia en las ciudades, el fortalecimiento de la seguridad urbana debe ser prioridad universal.

Las acciones que se deben seguir para lograr la seguridad urbana son:

  1. Potencializar los espacios públicos urbanos mediante el fomento de los valores, la cohesión social y la convivencia.
  2. El uso de las tecnologías para integrar datos en la planificación de la seguridad.
  3. La disposición de los gobiernos para otorgar el financiamiento público que permita desarrollar las labores de prevención.
  4. Trabajar en colaboración con la sociedad civil, generando los enfoques participativos que incentivan la cooperación de la comunidad en el gobierno con la creación de comités de ciudadanos para la planificación urbana participativa.
  5. Garantizar el acceso a espacios y servicios urbanos asequibles, equitativos y de calidad.
  6. Mejorar la infraestructura para evitar la delincuencia.
  7. La inclusión significativa de mujeres, niños y niñas, así como de personas con capacidades diferentes y personas mayores.

A partir de lo anterior, exhorto respetuosamente a los ayuntamientos en los que se encuentran asentadas ciudades a que generen programas encaminados a la seguridad urbana, que prevean uso de tecnologías, financiamiento público, participación ciudadana, espacios y servicios asequibles, mejora de la infraestructura, además de un programa que tenga como objetivo principal la prevención del delito, mejorar los derechos individuales y el bienestar comunitario.

Infraestructura peatonal que de seguridad a los poblanos

De acuerdo con el informe emitido por la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año más de 1,2 millones de personas mueren en el mundo a causa de accidentes viales, de los cuales, entre 20 y 50 millones de personas sufren traumatismos no mortales, y a su vez, una proporción de estos padecen alguna forma de discapacidad.

En México, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), señaló que durante 2015 se registró un total de 378,232 accidentes en zonas urbanas, de los cuales 73,563 (19.4%) correspondieron a eventos viales en los que se identificaron víctimas heridas; 300,679 (79.5%) solo daños y los 3,990 restantes (1.1%), fueron accidentes con al menos una persona muerta.

El análisis revela que, en Puebla, al año se registran en promedio 12 mil accidentes de tránsito. En 1.01 de cada 100 percances, se presenta al menos una víctima fatal; mientras que en tres de cada 10, se registra, al menos, una persona lesionada. Entre los factores de tránsito, el humano aparece en 85 por ciento de los casos, mientras que las condiciones del camino representan 10 por ciento y las condiciones mecánicas de los autos, cinco por ciento, detalla el análisis.

Es así que en nuestra entidad federativa existen un sin número de vialidades que representan un verdadero riesgo para los peatones, debido a que no cuentan con la infraestructura suficiente para cruzar de un lado a otro, como es el caso de los 40 kilómetros que abarca el Periférico Ecológico, donde solo hay 15 puentes peatonales, cifra que es considerada baja por los especialistas en materia urbana.

Refieren los especialistas en materia urbanista, en un análisis que realizaron en septiembre de 2016, y que fue publicado en un periódico local, que, desde su construcción, el Periférico ha sido una vialidad que genera segregación urbana y divide las zonas de la ciudad, lo que quedó al descubierto con los pocos puentes vehiculares y peatonales que unen a los habitantes del sur-oriente y poniente de la capital.

Es así que el Periférico Ecológico, que inicia en la carretera federal Puebla-Tehuacán y concluye en la autopista México-Puebla, tiene al menos 11 cruces peligrosos, de los cuales siete carecen de puentes peatonales. Los especialistas en la materia han identificado cruces en los que no hay puentes peatonales, por donde atraviesan madres con sus hijos y niños que acuden a la escuela. Asimismo, trabajadores que deben cruzar “a la buena de Dios” si es que desean pasar a sus lugares de trabajo.

Por ello se considera necesario incidir desde el Congreso del Estado, exhortar respetuosamente a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes del Gobierno Federal, a la Secretaria de Infraestructura, Movilidad y Transportes del Gobierno de Estado, y a los Ayuntamientos del Estado de Puebla por los cuales atraviesa el periférico ecológico, para que de manera coordinada y en uso de las atribuciones que la ley les confiere, identifiquen en los 40 Kilómetros que abarca el Periférico Ecológico, los puntos en que es necesaria infraestructura para que los habitantes puedan cruzar la vialidad de un lado a otro, y en su caso gestionen la infraestructura peatonal, que propicie comodidad y seguridad del peatón, con lo cual se garantizará la calidad de vida de los poblanos.

Alarmas sísmicas obligatorias en puntos estratégicos

El término desastre natural se aplica para hacer referencia a aquellos eventos donde intervienen fenómenos naturales, como pueden ser los huracanes o sismos; sin embargo, el concepto pasa por una construcción social, la cual enuncia las amenazas y riesgos que tienen dichos fenómenos para el ser humano, presentándose ante una situación de incapacidad para hacerles frente. De este modo, lo único natural que existe en los llamados desastres naturales es propiamente el fenómeno a partir del cual los desastres se manifiestan por las desigualdades sociales y el desarrollo de los asentamientos humanos donde se presentan.

Dicho de otro modo, son las implicaciones que tienen para el ser humano los procesos naturales, ya que estos son inevitables; sin embargo, es la propia persona quien construye las amenazas y puede prevenir mayores tragedias durante estos procesos de la naturaleza.

En los desastres naturales, un aspecto fundamental es la prevención, el cual se entiende como la preparación y disposición que se hace anticipadamente para evitar un riesgo o ejecutar algo. Se refiere al conjunto de actividades técnicas y sociales, íntimamente relacionado con generar agentes que permitan disminuir los riesgos ante un escenario amenazante.

Reducir los riesgos implica no solo una responsabilidad de las autoridades, sino un ejercicio colectivo de todas las comunidades que reconocen sus vulnerabilidades y toman medidas para disminuir el impacto que un evento natural puede ocasionarles. Por tal razón, la cultura de la prevención lleva un camino paralelo: contar con las herramientas necesarias, y conocimiento social para saber qué acciones realizar frente a un acontecimiento natural y así disminuir daños.

En México, las acciones de protección civil iniciaron su consolidación inmediatamente después del sismo del 19 de septiembre de 1985, antes de este evento no se distinguen estudios significativos sobre riesgos, el terremoto de 8.1 grados ha sido el desastre más documentado y abrió la ventana para una serie de investigaciones relacionadas a los desastres naturales.

A partir de eso, México se ha visto devastado por grandes terremotos que han tenido consecuencias incalculables y que deberían ser tomadas en cuenta para el desarrollo de mecanismos de prevención, eficientes y eficaces para la mitigación de daños.

Como parte de la prevención de los desastres naturales, se han instrumentado una serie de acciones, de entre las cuales encontramos la instalación de alarmas sísmicas en diversos puntos estratégicos, como edificio públicos.

Lo cual es un gran avance en materia de prevención, n obstante no todas las personas se encuentran en todo momento en edificios públicos para poder percibir las alarmas sísmicas, además las mismas son instaladas en el caso de que las administraciones públicas lo determinan y mediante algún programa.

Por ello se considera necesario que las alarmas sísmicas sean obligatorias, en diversos puntos estratégicos de nuestra entidad, las cuales deberán ser instaladas por las autoridades locales o municipales, autoridades que tienen atribuciones en materia de protección civil.

En ese sentido esta semana presentare ante el Congreso del Estado una Iniciativa de reforma la ley del sistema estatal de protección civil, para que se establezca como obligación de la administración pública tanto estatal como municipal, la instalación de sistemas de alarma audible y visible, en puntos de la ciudad, geográficamente estratégicos y de afluencia masiva, con el fin de prevenir a la población en caso de un sismo.

Luminarias para el periférico ecológico.

El servicio público debe consistir en una actividad prestacional, es decir, una actividad que tiende a otorgar a otros una ventaja, un bien, un beneficio, etcétera, de cualquier naturaleza. Dentro de los servicios públicos, encontramos el de alumbrado público, con el cual se pretende dar seguridad a los ciudadanos, pues una calle, vialidad, o carretera, bien iluminada inhibe a los delincuentes por el temor a ser sorprendidos por la autoridad. Así también, da mayor visibilidad a los conductores, y como consecuencia se previenen accidentes viales. Por otro lado, es de precisar que la Nueva Agenda Urbana, compromete a los líderes de los Estados Miembros desarrollar las acciones que encaminen, entre otras, a mejorar la conectividad y apoyar iniciativas innovadoras y ecológicas; promover espacios públicos seguros, accesibles y ecológicos.

Derivado de lo anterior, la nueva Ley General de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 28 de noviembre de 2016, específicamente en su artículo 2, determina que todas las personas sin distinción de sexo, raza, etnia, edad, limitación física, orientación sexual, tienen derecho a vivir y disfrutar ciudades y Asentamientos Humanos en condiciones sustentables, resilientes, saludables, productivos, equitativos, justos, incluyentes, democráticos y seguros.

Por ello para que las personas estén en la posibilidad de ejercer su derecho a la ciudad, es necesario, entre otros aspectos, la seguridad en los espacios públicos, lo cual nos va a permitir acceder a los mismos, sin riesgo alguno, para lo cual, es necesario que los espacios públicos, se encuentren iluminados, pues como referimos con antelación ello inhibe a los delincuentes y da mayor visibilidad a los conductores con lo que se previenen accidentes viales.

Eso hace imperativo a los estados el generar políticas que nos permitan el derecho a la ciudad y para ello es necesario que las vialidades sean seguras, y que la seguridad de las mismas se pude obtener mediante la iluminación de las mismas, pues ello inhibe a los delincuentes y permite que los conductores tengan una mejor visibilidad de la vialidad evitando accidentes viales.

Ahora bien, en la entidad federativa, la carencia de alumbrado en tramos de hasta un kilómetro y medio, es una constante del Periférico Ecológico, donde frecuentemente se han reportado apagones y retiro de lámparas.

Según las quejas de usuarios frecuentes de la vialidad, así como el uso de esta vialidad, nos ha llevado a percatar que uno de los tramos que carecen de iluminación en el periférico ecológico son el tramo que corresponde a la carretera federal a Tehuacán y de la federal a Tehuacán hasta la veinticuatro sur, por señalar algún tramo que carece de luminarias.

En razón de lo anterior, se desprende que todos tenemos derecho a la ciudad y que para gozar de la misma es necesario que los gobiernos generen políticas de movilidad, donde todos podamos llegar a nuestros destinos de la manera más rápida segura; y que al carecer de luminarias en algunos tramos del periférico se causan accidentes viales, lo que representa un reto para la movilidad y que incluso el mismo ha generado accidentes.

En eso tenor presentare en la próxima sesión del Congreso del Estado, un exhorto a la Secretaría de Infraestructura, Movilidad y Transportes del Gobierno del Estado, para que en coordinación con la federación y los Municipios sobre los que pasa el periférico ecológico, realicen en el ámbito de sus competencias, todas las acciones encaminadas a detectar los tramos del periférico ecológico en los que se carece de luminarias o las mismas no son funcionales, y una vez lo anterior, se generen las acciones tendientes a iluminar en su totalidad el periférico ecológico.

Para que los usuarios de estacionamientos se sientan seguros

En Puebla, en el periodo 2011-2016 el robo de vehículo con violencia se disparó en un 84 por ciento, al pasar de 643 a 1 mil 182 denuncias, de acuerdo con datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP).

El parque vehicular de nuestra entidad es de 1 millón 366 mil 819 unidades hasta 2015, lo que representa el 3.91 por ciento del total de vehículos que hay en el país, es decir que hay un vehículo por cada cuatro habitantes, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI).

Ante el robo de vehículos, los estacionamientos constituyen un servicio público fundamental para la movilidad urbana, así como para la vida económica y social.

Por ello, los propietarios prefieren estacionar su automóvil en un estacionamiento que les ofrece seguridad y comodidad, para lo cual, pagan una tarifa regulada por diversas disposiciones.

A pesar de que los estacionamientos cobran una tarifa por brindar un servicio de seguridad para los automóviles de las personas, es muy común que muchos de ellos promuevan, ya sea mediante anuncios o al reverso de los boletos que se les entregan a los usuarios, la siguiente leyenda: “No nos hacemos responsables por los daños/pérdidas y/o robos totales y parciales que pueda sufrir su auto al interior del estacionamiento”.

Esto genera una sensación de incertidumbre, preocupación e indignación para los usuarios, porque advierte que una parte importante del patrimonio de las personas se encuentra en riesgo, a pesar de pagar por un servicio para protegerlo.

Aunado a todo lo anterior y derivado de que, en nuestra entidad federativa, se han incrementado el número de robo de llantas en los estacionamientos de Puebla y la zona metropolitana, como es el caso, por señalar algunos, el estacionamiento del Hospital Ángeles, Centro Comercial Plaza Las Torres, en el Centro Comercial Angelópolis, donde han dejado sin llantas a varios vehículos.

Lo que sucede por la poca vigilancia y que los dueños de los centros comerciales no se hacen responsables de las pérdidas.

Por ello se considera necesario exhortar a los Ayuntamientos de las zonas metropolitanas, instruyan a sus áreas competentes generen las adecuaciones a sus ordenamientos correspondientes, para que los titulares de los estacionamientos u operadores de estacionamientos tengan la obligación de contar con un seguro de responsabilidad civil o fianza que cubra los daños y robos, tanto totales como parciales, que pudieran sufrir los vehículos que son depositados en estos establecimientos.

Comités de ciudadanos vigilantes

En el marco internacional, la seguridad pública se establece como un derecho, así lo establecen diversos instrumentos internacionales, tales como, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Declaración de los Derechos y Deberes del Hombre, la Convención Americana sobre Derechos Humanos, y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.

Ahora bien, en nuestro país, la Constitución General señala que la seguridad pública es una función a cargo de la Federación, los estados y los municipios en sus respectivas competencias, esto en el artículo 21 Constitucional.

La Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Publica, prevé la participación de la ciudadanía en su artículo 6, al referir que las Instituciones de Seguridad Pública serán de carácter civil, disciplinado y profesional, que su actuación se regirá, además, por los principios de legalidad, objetividad, eficiencia, honradez, y respeto a los derechos humanos reconocidos por la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Así como que dichas instituciones deberán fomentar la participación ciudadana.

La Ley de Seguridad Pública del Estado de Puebla, al igual que la Ley Federal, prevé la participación ciudadana en sus artículos 130, 131, y 132, al determinar que la comunidad podrá colaborar en el seno de los comités de participación ciudadana y prevención social del delito coordinados por del Consejo Estatal.

No obstante que la Ley de Seguridad Pública del Estado de Puebla, señala la participación ciudadana por medio de comités de participación ciudadana y prevención social del delito, los cuales estarán coordinados por del Consejo Estatal, también es cierto, que la función de estos, es solo de observación, prevención, y opinión. Todo a nivel de sugerencia.

Por ello se considera necesario adicionar la Ley de Seguridad Pública del Estado, para incluir una participación más directa de los ciudadanos, esto, por medio de comités ciudadanos vigilantes, los cuales se propone se integren con personas que, sin el carácter de funcionarios públicos, de manera honorifica y solidaria colaboran en las acciones de las instituciones de policía y de las autoridades en materia de seguridad pública y prevención del delito. Para lo cual se propone dotarle de actividades específicas las cuales han de consistir en; realizar acciones de vigilancia pasiva, sin intervención directa y dando parte a los cuerpos de seguridad; conocer sobre los nombramientos de miembros de seguridad adscritos a su colonia o sector; observar e informar sobre situaciones o anomalías detectadas el entorno de su domicilio, colonia o municipio; coadyuvar al buen desempeño de las funciones de seguridad pública; proponer y participar con las instituciones en las políticas, estrategias y acciones públicas en materia de seguridad y prevención del delito; establecer mecanismos de evaluación sobre las operaciones y políticas públicas en materia de seguridad, los cuales informarán al Consejo Estatal; recorrer su colonia de manera periódica e identificar áreas de oportunidad en materia de prevención del delito y canalizar las inquietudes, peticiones o quejas que le formulen los vecinos en materia de seguridad y servicios públicos municipales; recuperar espacios públicos; gestionar ante los cuerpos de seguridad la instalación de botones de pánico, alarmas vecinales y cámaras de videovigilancia; gestionar ante los gobiernos municipales servicios públicos; reconstruir el tejido social a través de actividades educativas, culturales, deportivas y lúdica.

Se puede abonar a favor de esta propuesta el hecho de que, en diversos municipios de nuestra entidad, tales como el de Tehuacán, Teziutlán, Cuautlancingo, Zacatlán, entre otros, se han implementado programas de vecinos vigilantes, los cuales funcionan por medio de comités ciudadanos.

Lo anterior obliga regular en la Ley de Seguridad Pública del Estado, el reconocimiento de los comités ciudadanos vigilantes, determinando la forma en que se integran, delimitando sus actividades específicas, la forma en que se salvaguarda en su integridad y las restricciones en sus acciones.