Lo que si hay

En medio de todo lo que no hay a nuestro alrededor, que importante es voltear a ver lo que si hay, pues es mucho y debe ser el aliento para ver con optimismo lo que sigue.

En la metáfora de la luciérnaga, Valeria Sabater, describe como hay épocas en las que nunca llega el amanecer y la oscuridad es constante, No solo no acompaña el contexto, más complicado y adverso de lo normal. A veces, hasta nosotros mismos sentimos esos mismos claroscuros anímicos. Faltan las ganas, falla el ánimo e incluso las fuerzas. Lo sabemos, no es fácil ser luz en medio de la oscuridad. Sin embargo, la metáfora de las luciérnagas nos dice que en esos momentos hay que salir, asomar el rostro al exterior para descubrir algo extraordinario. Hay miles de luces esperando contagiarnos su ilusión, su bondad, su esperanza. Estos insectos emiten luz comunicándose entre ellos, se iluminan los unos a los otros en las noches más oscuras. También nosotros podemos y debemos hacer lo mismo. Contagiarnos del entusiasmo y fortaleza ajena para recuperar fuerzas. Y a su vez, activar en uno mismo esa misma luz para llegar a otros y hacer de esos momentos complejos, jardines para la luz y la esperanza.

Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia, pues lo que nos está tocando vivir en todos los ámbitos, nos ha puesto a prueba. Pero principalmente en el aspecto político hay un tema obligado y es el descontento de millones de mexicanos y poblanos que no estamos de acuerdo con lo que está pasando en el tema económico y social de nuestro País y de nuestro Estado. De ahí la importancia de revisar y analizar quiénes somos, como nos podemos organizar y que proponemos para ser un contrapeso efectivo desde la oposición, que en una democracia debe servir para equilibrar el ejercicio de gobierno y que de cara a las elecciones presentes y futuras las ciudadanas y los ciudadanos decidan lo que más convenga en mayoría.

En este contexto, la semana pasada me invitaron a participar en un evento organizado por SUMAMOS denominado Foro ciudadano 2020, mismo que tuvo la participación de distintas personas que discutimos, analizamos y abordamos temas de interés público. Los principales motivos de convocatoria giraron en torno a la reconstrucción de nuestro País, la crisis sanitaria, económica, social y de seguridad que amenaza el futuro, el llamado a ciudadanos y partidos a unirse en un frente nacional, democrático y participativo, seleccionar a los mejores candidatos y se obtengan mejores gobiernos y definir agenda ciudadana, generar vínculos y redes colaborativas.

Me pareció un ejercicio importante, plural y que marca la pauta para que se puedan seguir generando espacios de intercambio, encontrando coincidencias y poner en el centro de la discusión al ciudadano y sus necesidades.

La simple idea de dialogar, saber escuchar y evitar monólogos es lo que hoy necesitamos y el foro fue lo que permitió, pues hemos estado más distraídos en debates que invitan al odio en lugar de la reflexión.

Comparto algunas de las ideas que sostuve en el conversatorio que participé.

I Parálisis generalizada

Estamos ante una parálisis generalizada y aunque es verdad que hemos vivido el escenario más complejo de los últimos 100 años. La pandemia ha desnudado varias de nuestras debilidades: severa crisis en el sistema de salud pública, La economía ha evidenciado la inequidad y desigualdad existente, ascinamiento en la mayoría de las casas , falta de infraestructura y de espacios públicos adecuados, deterioro del medio ambiente, sistema educativo endeble y vulnerable, entre muchas otras más. Ante este escenario hay un descontrol, parálisis y falta de conducción que todos vivimos, tanto en lo nacional como en lo local. Se ha desaprovechado la crisis para demostrar liderazgo por parte de los gobiernos.

Es necesario empatizar y ponerse en los zapatos del desempleado, de los contagiados de covid y de sus familias, de los que no saben que pasa, de los que no pueden salir adelante, de los que no tienen los medios mínimos necesarios, de los emprendedores, de los que viven en la informalidad, de las víctimas de los delitos especialmente los feminicidios, de la equidad de género, pues todos estos sectores son los que hoy más sufren la incompetencia y la falta de liderazgo ante la realidad que vivimos.

II Malestar acumulado pero poca participación efectiva

Los partidos políticos están mal calificados y con falta de credibilidad. En muchos de los casos están más preocupados en mantener sus privilegios que en representar a sus militantes y a los ciudadanos. Aunado a ello, la participación electoral y política ha ido a la baja. Se ha decidido desde las más altas esferas focalizar apoyos a distintos grupos de la sociedad  con un claro sesgo electoral. Las políticas asistencialistas atentan contra la productividad, la economía y a la propia democracia y provocan clientelismos electoral a favor del gobierno.

De ahí el reto de ciudadanizar los partidos políticos. Ello no significa perder la esencia o ideología, pero si ofrecer la oportunidad de transformarlos en verdaderos gestores de bienestar. Los partidos deben dejar de ser organizaciones de elite y de beneficios grupales, por eso deben abrirse y servir a la sociedad.

III estrategia unificante de la participación

La participación contribuye a mejorar la eficiencia y la eficacia de la gestión pública en la medida en que es capaz de unir voluntades para la construcción de consensos. Hay dos condiciones que detonan la participación: la primera es la voluntad de los gobiernos para crear oportunidades en el ejercicio de la participación. Evidentemente en esta vountad no nos podemos apoyar, pues no existe; sin embargo, la pasividad del gobierno ante la participación permite que la manifestación de la  sociedad civil pueda lograr un impacto en el 2021. La segunda es la existencia de ciudadanas y ciudadanos, de organizaciones sociales como Sumamos que traduzcan su participación en acciones encaminadas a democratizar y cualificar los resultados de la gestión pública.

Esta participación  requiere de mucha generosidad de todos los que queremos relanzar al país y al estado, por separado a nadie le alcanza. Debe de ser un esfuerzo compartido desde los partidos y desde la Sociedad civil y grupos emergentes para demostrar interés colectivo. Es necesario contrastar la estrategia de polarización que se promueve desde el más alto nivel, en ese sentido se debe reconocer y respetar a los que apoyan al gobierno aunque no estemos de acuerdo con ellos. Para ello debemos comunicar eficaz y eficientemente a todos los sectores de la población con su lenguaje, con sus ejemplos de vida. No desde la teoría ni menos desde la retórica. Impulsar el verdadero combate a la corrupción desde el ciudadano y desde la sociedad civil y no desde el pulpito oficial con fines de promoción. Impulsar redes de colaboración y comprometer a los partidos a abrir espacios para candidaturas ciudadanas. Tejer agenda común. Ser contrapeso documentado. Tienen los partidos que definir de qué lado quieren estar “mantener privilegios o relanzamiento ciudadano. Toca ceder y negociar. Establecer fórmulas ganar-ganar y demostrar en los hechos que el que gana es el ciudadano y la sociedad.

IV esperanza pero haciendo todos la parte que nos toca

Representar causas y oportunidades. No quejarse, si jalar a favor de México, de nuestras familias y de nosotros mismos. En la esperanza se persiste con alegría y es como nos toca actuar desde el optimismo. Hoy es necesaria la reflexión ética, el diálogo y construir razones comunes. Necesitamos ciudadanía con sentido estratégico.

Hay que animarnos con ejemplos que han sucedido y que pueden seguir sucediendo: la SCJN echó abajo la extensión de mandato que pretendían en Baja California. Los jueces frenaron los efectos del decreto que prohíbe la producción de energías limpias. Los mejores gobernadores evaluados son de oposición, legislativamente se ha impedido que se maneje el presupuesto discrecionalmente, el Banco de México evitó que se tocaran las reservas, se ha evidenciado la manipulación de las cifras de la pandemia, hay miles de voces que con argumentos exhiben las ocurrencias y excesos de las decisiones públicas. Es decir, es evidente la existencia de una oposición formada por millones de mexicanos, pero que necesitamos construir nuestro propio marco mental: “somos más lo que vamos a relanzar al país.”

Utilizando palabras y conceptos que repitamos constantemente con convicción y con fuerza: levantar a México, unir a las familias, dar certidumbre a los hogares, defender el empleo, proteger el patrimonio, restaurar el orden en las calles. Todo esto provoca un marco alternativo de acción y de contraste. Con todo esto si es posible animarnos y poner manos a la obra.

Seamos como las luciérnagas,  Contagiemos y dejémonos contagiar del entusiasmo y fortaleza ajena para recuperar fuerzas. Y a su vez, activar en uno mismo esa misma luz para llegar a otros y hacer de esos momentos complejos, jardines para la luz y la esperanza.

¡Si se puede!

Las barbas del vecino

Reza el dicho popular que “cuando veas las barbas de tu vecino cortar, echa las tuyas a remojar”, en clara alusión a que, si ves que algo acontece a tu alrededor, lo mismo te puede pasar a ti, así que debes estar preparado o tratar de evitarlo para que no te tome por sorpresa.

Esto viene a cuento por la cantidad incontable de negocios que han cerrados sus puertas los últimos meses, y en muchos casos de manera definitiva. Por citar algunos ejemplos de los más emblemáticos: el hotel Royalty en la ciudad de Puebla, el Sanborns de San Ángel en la Ciudad de México y el Gran Café de la Parroquia en el Puerto de Veracruz. Todos ellos emblemáticos, de gran tradición pero que fueron víctimas de esta pandemia que nos está tocando vivir, pero lo que es más grave aún, fueron víctimas de las decisiones y estrategia fallida que las autoridades están tomando o dejando de tomar ante los temas de salud pública y de las empresas, la iniciativa privada y la economía en general. Lo más grave es la cantidad de despidos y de desempleo que están viviendo millones de mexicanos.

Por ello, es indispensable exigirle al gobierno desde todas las trincheras que asuma con determinación, actitud y empatía una estratégica más enérgica, más efectiva y que tome en cuenta la protección de los mexicanos ante el COVID pero que salvaguarde y apoye a los empresarios y a las empresas, pues de ellas dependerá que la economía detone el crecimiento, mantenga la estabilidad y evite un crecimiento indiscriminado de la delincuencia. Por ello ante lo que nos está tocando vivir y ver las barbas del vecino cortar, alcemos la voz, organicemos, participemos, propongamos, exigamos y sobre todo, no pongamos nuestras barbas a remojar, mejor hagamos nuestra parte y exijamos que el gobierno se ponga las pilas. Va mi propuesta de acción pública frente a la crisis que estamos viviendo:

1. implementar un fondo de rescate, a través de créditos muy blandos, para las medianas empresas que permita que se mantengan las fuentes de empleo y evitar los cierres masivos a los que se están viendo obligadas millones de negocios.

2. Establecer medidas y protocolos de higiene y control sanitario, a fin de que los negocios abran sus puertas sin temor a ser sancionados. Es decir, que se implemente una política pública urgente de apertura de negocios. De lo contrario seguirá la asfixia de la economía, el desempleo y por consiguiente la inseguridad.

3. Sancionar a los negocios que están operando irresponsablemente sin tomar las medidas necesarias para evitar la propagación del COVID.

4. Evitar que la vía pública, el transporte público y el espacio público sea fuente de contaminación al omitir la autoridad ejercer adecuadamente sus funciones de vigilancia, custodia y observancia de la norma.

5. Vivimos en varios Méxicos, lo sabemos, tenemos que permitir que fluya el comercio, que las personas que van al día puedan subsistir mediante sus fuentes de ingresos, pero tomando en cuenta que tiene que ser con cuidado y respetando el derecho de terceros para evitar ser contagiados, pues la acción o inacción de uno puede causar reacción en el otro.

6. Gestionar, incluso con apoyo de la iniciativa privada, medidas de prevención, contención y atención de la población ante el COVID. En otros países estas medidas han resultado exitosas, sin afectar el presupuesto público.

7. Plan emergente de prórroga del pago del impuesto sobre la renta a las empresas que lo soliciten.

8. Implementación de cursos, talleres y capacitación para adaptarse a esta nueva realidad con creatividad pero con las herramientas necesarias para poder hacerlo de manera eficiente.

Estas y otras medidas que se han propuesto desde el sector empresarial, son necesarias y urgentes, pues de lo contrario el propio gobierno es el que está orillando a miles de familias a vivir la angustia y desesperación del desempleo, que como consecuencia eleva los índices de inseguridad. Apoyemos pues, las iniciativas que urgen a los gobiernos a tener un liderazgo proactivo, incluyente y efectivo y no quedarse inmóviles ante la desgracia que viven millones de familias mexicanas.

No BOA caer en el juego. ¿Tú?

La forma de comunicarnos marca la diferencia para obtener los resultados que deseamos. Forma y fondo son importantes para transmitir el mensaje de manera eficiente, es decir que quien dice el mensaje (emisor) logre que quien recibe el mensaje (receptor) entienda adecuadamente lo que se quiso decir.

Cuando esto no se logra, puede haber varios motivos, algunos provocados y otros no. Es decir, puede haber la intención de origen de que el emisor quiera que su mensaje sea interpretado de manera distinta a lo que realmente dice con el objeto de confundir, distraer, engañar o manipular. Este tipo de estrategias, son muy comunes en las campañas publicitarias que buscan vender sus productos a cómo de lugar. También es muy común en líderes que, aprovechan su influencia y status para desviar la atención de lo realmente importante con declaraciones o fake news, que después de muchas repeticiones logran convertirse en nota y hasta en noticia. ¿Que ganan con esto? Establecer la agenda, para que lo importante sea aquello que dicen, dejando en un segundo plano, temas urgentes o importantes pero que pueden ser incómodos o estorbosos, para tapar los oscuros intereses de las decisiones que se toman. También son comunes este tipo de métodos para victimizarse y mediante el engaño hacer creer qué hay ataques en su contra. La verdad tarde o temprano sale a relucir. Por eso, es importante distinguir los mensajes y mensajeros para no engancharnos y mucho menos caer en el juego.

Cuando identificamos estas tretas lo más común es reírnos e ironizar a través de memes, parodias,  bromas, caricaturas y chistes. Pero al hacerlo, casi siempre usamos las palabras o los conceptos utilizados por quien quiso engañarnos, manipularnos, distraernos o confundirnos, sin darnos cuenta que lo que estamos haciendo es reforzar el mensaje aunque sea desde el rechazo, pues lo que no mata fortalece y cada vez que usamos esos términos reproducimos el mensaje original y además lo convertimos en agenda al ocupar parte de nuestro tiempo en estar hablando de eso , es decir, de manera inconsciente estamos siendo parte de la estrategia y logrando el objetivo del emisor. Es como aquel que dice “que hablen mal de mí, pero que hablen”.

George Lakoff, quien es un reconocido lingüista y científico cognitivo dedicado a la política, desarrollo la teoría de marcos mentales como resultado del lenguaje. Esto es algo que hacen muy bien quienes manipulan la agenda pública, utilizando metáforas y conceptos que les dan popularidad, aunque sus propuestas y razonamientos sean irracionales e incomprensible. ¿Cuál es el problema? Que los que no estamos a favor de esos líderes, repetimos las palabras y argumentos que ellos utilizan, y aunque sea en sentido negativo, “les hacemos el caldo gordo”, pues ellos ganan aunque hablemos mal de ellos y señalemos sus errores.

Para contrarrestar de manera efectiva esta realidad, tenemos que entender cómo funciona su estrategia para actuar de manera efectiva y eficiente, es decir, en primer lugar al referirnos a estos temas no utilicemos su discurso y sus conceptos. Creernos que si hay oposición que tiene un peso específico y qué hay que hacerlo valer. Esta oposición, es la de todos los que nos sentimos agraviados por las decisiones que se han tomado los últimos años, y que afectan a nuestro país y a nuestras familias. Son mucho más los que pensamos así, pero estamos divididos y sentimos que son más los que realmente son menos, porque tienen el poder. !No señor!, este es el pensamiento que tenemos que cambiar, pues se trata de ver lo qué si hay y organizarnos, participar y manifestarnos frente a las decisiones que han afectado a millones de mexicanos. Hay que animarnos con ejemplos que han sucedido y que pueden seguir sucediendo: la SCJN echó abajo la extensión de mandato que pretendían en Baja California. Los jueces frenaron los efectos del decreto que prohíbe la producción de energías limpias. Los mejores gobernadores evaluados son de oposición, legislativamente se ha impedido que se maneje el presupuesto discrecionalmente, el Banco de México evitó que se tocaran las reservas, se ha evidenciado la manipulación de las cifras de la pandemia, hay miles de voces que con argumentos exhiben las ocurrencias y excesos de las decisiones públicas. Es decir, es evidente la existencia de una oposición formada por millones de mexicanos, pero que necesitamos construir nuestro propio marco mental: “somos más lo que vamos a relanzar al país.” Utilizando palabras y conceptos que repitamos constantemente con convicción y con fuerza: levantar a México, unir a las familias, dar certidumbre a los hogares, defender el empleo, proteger el patrimonio, restaurar el orden en las calles. Todo esto provoca un marco alternativo de acción y de contraste. Con todo esto si es posible animarnos y poner manos a la obra. ¡Si se puede¡

Por eso es tan importante aceptar y entender que desde nuestra trinchera y en nuestra vida cotidiana es mucho lo que podemos hacer, comenzando por el lenguaje que utilizamos para criticar las decisiones públicas que están afectando a millones de mexicanos. No caer en el juego de la estrategia que todas las mañanas nos quieren imponer y participar proactivamente con los millones que queremos relanzar a México. Yo estoy dispuesto a no caer en el juego y a hacer mi parte. ¿Le entras?

¡A rodar se ha dicho¡

La bicicleta como política pública

Este artículo, publicado hace un año sigue teniendo vigencia, y por eso lo comparto con una adición a propósito de la pandemia que estamos viviendo, y del día internacional de la bicicleta.

El cartero, el plomero, el jardinero, algunas niñas, algunos niños, Shakira, Carlos Vives, E.T., Lance Armstrong, bikers y miles de personas en el mundo usan la bicicleta para fines recreativos, deportivos y como medio de transporte. De acuerdo con la ONU, en el mundo hay más de 1 billón de usuarios de la bicicleta. 

Aún recuerdo con una gran emoción, cuando tenía 12 años y recibí una bicicleta de carreras marca Benotto. Era de color azul cromado, contaba con 10 velocidades, volante curvo, doble freno en el manubrio y en ella hacía pequeños recorridos con amigos y vecinos de San Manuel, que es la colonia donde crecí. Cuando llovía de lo que más disfrutábamos era salir a mojarnos y pasar en medio de los charcos. Recién inaugurado el Fovissste San Manuel, era uno de los lugares favoritos para maniobrarlas a toda velocidad entre sus jardineras. En esa bicicleta también podía desplazarme a varios lugares cercanos, como el Cerrito, San Baltazar Campeche, Huexotitla, La Calera y Colonia Humboldt, entre otras. Recuerdo que estos traslados eran con el consentimiento de Miguelito y Lupita, pues consideraban que era seguro, además de divertido. 40 años después, cuesta trabajo pensar que niños y niñas de 12 años puedan hacer recorridos de este tipo debido a la inseguridad y al tráfico vehicular que de forma exponencial se ha dado.

El 3 de junio de cada año se celebra el “Día Mundial de la Bicicleta”. Aunque tradicionalmente esta celebración se asocia con el 19 de abril, en 2018 la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró oficialmente el 3 de junio como la fecha oficial para su celebración. Asimismo, anunció la creación de un fondo para evitar muertes a causa de incidentes de tránsito. El objetivo de dedicarle un día a este medio de transporte es impulsarlo como una solución a retos mundiales que incluyen la contaminación, el cambio climático, la salud y la calidad de la educación. Por ello es tan importante que tomemos en cuenta el rol que juega este medio de transporte para generar condiciones de uso accesible, seguro, digno, rápido además de implementar las medidas necesarias para que las bicicletas puedan estar al alcance de todos los bolsillos, es decir democratizar su adquisición.

Las decisiones que toma el gobierno, deben ser en principio, de beneficio comunitario y con un gran impacto social. Es decir, su costo beneficio debe de ser tan alto, que la justificación de su implementación, debe de satisfacer, por si sola, a la mayoría de los ciudadanos. En términos de política pública, la decisión de invertir un peso en tal o cual proyecto debe pasar por un proceso de diagnóstico, análisis, implementación y evaluación que permita que esa inversión tenga una alta rentabilidad social. Cuando eso sucede el gobierno actúa de manera adecuado, cuando actúa de manera contraria, el rechazo y la crítica son las que prevalecen.

Invertir dinero público a favor de la bicicleta y su uso es de una gran rentabilidad social. De acuerdo con el Manual Integral de Movilidad Ciclista para Ciudades Mexicanas, publicado por el Instituto de Políticas para Transporte y Desarrollo (ITDP), se destacan las siguientes ideas en torno a este tema:

La bicicleta es una opción de movilidad democrática, equitativa, ecológica y saludable; responde, en gran medida, al desafío de crear ciudades con calidad de vida.

La bicicleta es el modo de transporte más rápido y eficiente para hacer viajes de hasta cinco kilómetros, con una velocidad promedio de 16.4 Km/hr, comparado con la velocidad promedio de otros modos de transporte, como la de un auto en hora pico que es de 15 Km/hr.

La bicicleta permite incrementar la posibilidad de equidad social. Inicialmente, viajar en bicicleta es gratuito, así que es el vehículo más económico; adquirir una bicicleta tiene un costo menor al 2% del precio de un automóvil semi-compacto.

El impacto de utilizar la bicicleta como estilo de vida cotidiano brinda a la población una oportunidad de vida más larga y saludable; un ciudadano que comience a utilizar la bicicleta cotidianamente puede llegar a perder hasta 5 Kg de peso corporal durante el primer año, aunque mantenga los mismos hábitos alimenticios.

Está demostrado que 30 minutos diarios de transporte activo satisfacen hasta el 70% de la actividad física diaria recomendada por la Organización Mundial de la Salud (Sallis et al., 2006). Además, llegar al trabajo en bicicleta reduce 11% del riesgo de contraer enfermedades cardiovasculares (Hamer y Chida, 2007) y de contraer cáncer de mama en mujeres (Luoto et al., 2000).

La oportunidad de mejorar la salud de los mexicanos a través de la bicicleta es evidente. El transportarse en bicicleta resulta en ahorros en salud pública, en un escenario conservador de hasta $25 mil millones de pesos anuales por muertes prematuras relacionadas con la obesidad (Hernández, 2009).

Además de reducir los niveles de contaminación del aire y la exposición individual a contaminantes, la bicicleta es un transporte silencioso, que contribuye a reducir la contaminación por ruido. Asimismo, no depende del petróleo y tiene una eficiencia energética superior a la de los modos de transporte motorizados.

Todo esto trasladado a nuestros días, y ante la pandemia que estamos viviendo puede potenciar el uso de la bicicleta en las ciudades, pues es un transporte individual, minimiza riesgo de contagio, y porque ayudaría combatir la obesidad (condición que complica el padecimiento), pues pedalear consume unas 900 calorías a una velocidad de entre 15 y 18 kilómetros por hora. De ahí la importancia de que todos los niveles de gobierno impulsen políticas pública a favor de la bicicleta, pues ayuda a la movilidad, a la salud, al deporte y evita enfermedades y daño ambiental. Hay por ejemplo países como Italia, que están otorgando apoyo económico para la compra de bicicletas. Pero lo más importante es que se invierta en espacio público, en el que los  ciclistas se pueden trasladar de manera ágil y segura de un punto a otro de la ciudad, donde sean respetados y cuidados por automovilistas, transporte público y que entre todos construyamos una cultura de movilidad integral en la que los peatones, los ciclistas, los automovilistas y el transporte público quepamos en un mismo espacio público.

LEEP: llamado a la acción

Los últimos días he recibido una buena cantidad de mensajes de amigos que viven en otros estados del País, incluso del extranjero en los que me preguntaban sorprendidos si era real lo que estaba circulando en redes sociales respecto a la aprobación de la Ley Estatal de Educación para el Estado de Puebla (LEEP). La respuesta, los dejó boquiabiertos, pues no daban crédito a la interpretación que de esa aprobación hicieron los medios y las redes.

En Principio sabemos que se trata de una “armonización” de la Ley General de Educación a nivel federal, que fue aprobada el año pasado; sin embargo, tanto la forma como el fondo arrojan conclusiones que exhiben un estilo muy desaseado y ambiguo de ejecutar el ejercicio del poder. Son miles las escuelas privadas de todos los niveles (desde preescolar hasta universidad), sus maestros, sus alumnos, sus empleados y los padres de familia que se han mostrado sorprendidos, afectados y violentados por la aprobación de dicha reforma, más que por lo que dice, por la interpretación que en el futuro se podría estar haciendo de ella, afectando entre otros temas la libertad de cátedra, la propiedad privada y la intervención del estado en temas particulares.

Más allá de los comentarios a favor y en contra de la ley, me parece una excelente oportunidad para realizar acciones como las que ya se están llevando a cabo y que dejan en claro que sí hay oposición, que la sociedad civil organizada es un contrapeso natural del poder público; que refrenda valores como el trabajo, esfuerzo, emprendimiento, decisión, orden, empatía, propiedad privada y que en suma, hay esperanza para relanzar a nuestro país y a nuestro estado. Todo es cuestión de creérnosla y actuar.

Antecedentes.

En septiembre del año pasado fue aprobada la Ley General de Educación, que entre otras cosas obligo a los estados a armonizar sus leyes en la materia. En el caso del Estado de Puebla fue el pasado 15 de mayo que mediante una sesión relámpago, se aprobó la Ley Estatal de Educación para el Estado de Puebla.

Análisis.

Dentro de los principales aspectos que considera dicha ley tanto a nivel federal como estatal se encuentran los siguientes:

Bienes muebles e inmuebles escolares formarán parte del Sistema Educativo Nacional y Estatal respectivamente. (art. 99 LGE y art. 105 LEEP). Estos artículos no representan riesgo alguno para la propiedad de los particulares ya que se limita a señalar que los bienes muebles e inmuebles donde se imparta educación por los particulares, formarán parte del Sistema Educativo Nacional y Estatal, sin que en ningún momento la propia ley ponga en riesgo la pérdida de la propiedad de los mismos. Sin embargo, estaría sujeto a interpretación discrecional de la autoridad la ocupación de los mismos ante una eventualidad.

Se eliminó la obligatoriedad de pintar de color determinado los inmuebles de las escuelas privadas.

Añade obligaciones tanto a la autoridad educativa (carga administrativa excesiva) como a particulares, que resultan excesivas y discriminatorias. 

Falta de claridad que promueve la discrecionalidad en su aplicación. 

Los REVOES  se otorgarán respecto de planes y programas de estudio que “la autoridad educativa considere procedentes”, lo que se presta a criterios discrecionales, que podrían atentar contra la libertad de cátedra.

Falta de claridad en el otorgamiento de becas, al burocratizar el procedimiento.

Abre posibilidad de que los padres de familia y usuarios de la educación particular “opinen” sobre las cuotas y colegiaturas de las instituciones, dándole a la autoridad del Estado la facultad invasiva de supervisar que los precios no se hayan aumentado de manera “excesiva o sin fundamento”.

Prohibición para llevar a cabo dentro de los planteles la promoción, publicidad y comercialización de productos y servicios “notoriamente” ajenos a la prestación del servicio público de la educación.

Oportunidad

Lo rescatable de esta polémica a partir de la aprobación de la LEEP es que está generando un movimiento organizado de escuelas privadas, padres de familia, alumnos, organismos sociales y empresariales, entre otros, que con argumentos, organización y gestión eficiente están logrando lo más importante: llamado a la acción con un legítimo interés, que defiende una causa, que equilibra al poder público y que deja ver la importancia de hacer equipo. Es muy esperanzador que con este tipo de acciones nos movamos a la acción que logre revertir, modificar o equilibrar los excesos, errores u omisiones del poder público.

Conclusiones

Aunque en la LEEP, no todo está necesariamente mal ni todo tiene implicaciones negativas, la realidad es que se podía haber de manera más transparente y consensuada. Reza el dicho no hacer cosas buenas que parezcan malas.

Será necesario lograr que las leyes secundarias se analicen, discutan y consensen en un ambiente amplio de pluralidad, participación y tomando en cuenta a los grupos de interés que mucho tendrán que aportar en esta materia.

El parlamento abierto hoy tiene que ser una realidad, para democratizar las decisiones y tomar en cuenta a la sociedad civil, con el ánimo de generar equilibrios y lograr mejores decisiones públicas.

Los espacios públicos deben ocuparse con iniciativas comunes que busquen, sí, la transformación del país y del estado, pero también de aquellas que obliguen a rendir cuentas de forma transparente, en distintas dimensiones, a quienes ostentan los cargos públicos.

Este momento de la historia de nuestro país y de nuestro estado, reclama la presencia de contrapesos al poder, de una verdadera oposición social que defienda nuestra democracia y a las instituciones como patrimonio común. La oposición no es privativa de los partidos políticos, es necesario entenderla y ejercerla desde todas las trincheras con el compromiso, la confianza, el entusiasmo, la convicción de que es necesaria y suficiente para lograr un ganar-ganar como mexicanos y como poblanos.

Este tipo de coyunturas abren la posibilidad de hacer valer el derecho de participación de manera organizada y creer que sí se puede influir desde cualquier ámbito y que sólo de esa forma tendremos mejores decisiones públicas para beneficio de México. Que sí hay una oposición que con argumentos, colaboración, unidad y estrategia genere alternativas ante la realidad que estamos viviendo. Sí se puede y vale la pena, como en este caso, organizarse, sumarse, manifestarse y darnos los ánimos y la importancia que tiene la participación, pues es la única que permitirá encontrar nuevas y mejores realidades.

Oportunidad ante la crisis

Albert Einstein afirma respecto a la crisis “No pretendamos que las cosas cambien…

“La plaga no está hecha a la medida del hombre, por lo tanto el hombre se dice que la plaga es irreal, es un mal sueño que tiene que pasar. Pero no pasa y de mal sueño en mal sueño son los hombres los que pasan. Nuestros conciudadanos continuaban haciendo negocios, planeando viajes y teniendo opiniones. ¿Cómo hubieran podido pensar en la peste que suprime el porvenir, los desplazamientos y las discusiones? Se creían libres y nadie será libre mientras haya plagas”.

La aceptación es el primer paso para avanzar en la solución de un problema. Es muy común que ante una situación de dificultad recurramos a la negación, a la evasión o a buscar culpables de lo que sucede a nuestro alrededor y en ocasiones en nuestras propias vidas. La crisis que hoy vivimos se puede vivir desde la preocupación, la angustia y la incertidumbre o se puede vivir desde la aceptación, la apertura y la actitud proactiva de salir adelante. Es decir, hacer aquello que está a nuestro alcance independientemente de las amenazas propias de esta realidad. Una vez aceptada, el reto es poner manos a la obra e identificar lo que sí podemos hacer con  verbos como re-flexionar, re-inventar, re-nacer, re-lanzar, re-surgir, re-tomar, re-componer, re-lacionar, re-encontrar, entre otros, cuyo prefijo “re”proviene del latín y significa dar un paso hacia adentro. En este sentido, lo primero es revisarnos internamente para identificar que queremos, que podemos, que hacemos y que sabemos. Igual de importante es voltear a ver a nuestros cercanos, especialmente a la familia, amigos y finalmente identificar nuevas formas de relacionarnos de manera colaborativa con los demás, especialmente en temas que podamos influir desde lo privado en lo público. Hay una gran área de oportunidad para recuperar desde la sociedad las grandes causas colectivas. En suma, esta crisis apareja una gran oportunidad que está en nuestras manos el poder aprovechar. 

Albert Einstein afirma respecto a la crisis “No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar ‘superado’. Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis, es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla.» Estas palabras del genio que podrían sonar duras pueden ser una invitación a ponernos en acción. Una vez identificada y aceptada, lo que nos queda es poner medios para estar del lado correcto de la crisi. Con una actitud resiliente, hoy tenemos la oportunidad de revisar que prioridades tenemos y como nos podemos ordenar para trabajarlas. También es una oportunidad para dejar de lado todo aquello que nos estorba y que nos damos cuenta qué no necesitamos para vivir. De ahí la importancia que enlistemos lo que es obligatorio, para atenderlo o sí o sí (comida, necesidades básicas, entre otras) y en seguida identificar que resuena en nosotros como motivo de vida para invertir adecuadamente el tiempo con el que ahora contamos para qué a través de la lectura, un curso en línea, compartir lo que sabemos, identificar lo que nos anima, comencemos a dar pasos en crecer desde nosotros hacia los demás. Es decir, es una gran oportunidad para preguntarnos qué onda con nuestra vida. De igual manera, es una gran oportunidad para ver a nuestra familia (con la que vivíamos pero poco convivíamos) con otra mirada. Platicar, convivir, organizar y hasta planear lo que vendrá después de esta cuarentena en familia puede resultar de gran crecimiento para nosotros y nuestro primer círculo. Lo mismo aplica con nuestros amigos, que mucho queremos pero poco atendemos. Hoy es momento de compartir e intercambiar aún en la distancia. Darnos tiempo para escribir, chatear o llamar y preguntar cómo se encuentran y platicar de aquello que poco platicábamos por estar en la vorágine del día a día. Esta es una oportunidad para re-encontrarnos con personas especiales para nosotros y demostrarles nuestra amistad. Y otra área que representa una gran área de oportunidad es identificar con qué causas vibramos para que ubiquemos perfiles que estén en la misma frecuencia y de manera colectiva sumarse a muchas de las iniciativas que ya comienzan a surgir y que seguramente marcarán la pauta de un nuevo orden social en donde el gobierno no sea el que tenga la última palabra. 

Por otra parte, el filósofo Leonardo Boff en su libro “La crisis como oportunidad de crecimiento”  invita a reflexionar sobre la realidad del ser humano en todas sus dimensiones: relacional, profesional, espiritual… Revelando todas las oportunidades que la crisis conlleva, el autor apunta caminos de crecimiento, salidas que contribuyen a hacer al ser humano más digno, más realizado y, por tanto, más feliz. Esta debe ser la finalidad última de lo que nos está tocando vivir. Estar dispuestos a hacer nuestra parte con la esperanza de que aún en circunstancias adversas, la actitud con la que actuemos es la que nos determinará.

En sánscrita, crisis viene de kir o kri que significa purificar y limpiar. De kri viene también crítica que es un proceso por medio del cual nos damos cuenta de los presupuestos, de los contextos, del alcance y de los límites sea del pensamiento, sea de cualquier fenómeno. De kri se deriva además crisol, utensilio químico con el cual se limpia el oro de las gangas y, finalmente, acrisolar que quiere decir depurar y decantar. Entonces, la crisis representa la oportunidad de un proceso crítico, de depuración de lo esencial; sólo queda lo verdadero; lo accidental, sin sustentación, cae. 

En conclusión está en nuestras manos re-descubrir nuestro potencial, dejar de lado lo que nos estorba y decidir cómo queremos, podemos hacemos y sabemos sacar partida de lo que estamos viviendo para que cuando la cuarentena pase, se sienten las bases de una versión de nosotros mismos renovada y que sea el comienzo de la nueva etapa que como humanidad nos estará tocando vivir. El todo será la suma de las partes. Busquemos ser nuestra mejor versión.

Tiempos de practicar la resiliencia.

No intentar controlar las situaciones, sino las emociones.

Lo que estamos viviendo no lo escogimos (o al menos no concientemente), y nos ha cambiado la forma de estar, al menos como veníamos estando hasta hace unas semanas. Ante esto, tenemos dos opciones: paralizarnos y apanicarnos por lo que sucede a nuestro alrededor y ante nosotros mismos y nuestras familias o aceptar la realidad y vivirla desde lo que nos toca hacer. Esta última es una forma resiliente de actuar y es lo que permite salir delante de la adversidad. No se nace siendo resiliente pero si se pueden adoptar hábitos y conductas que permitan vivir la vida de manera resiliente. Esto es lo que puede hacer la diferencia y a pesar de lo crítica que sea la circunstancia que nos esté tocando vivir, esta no tiene la última palabra. Debemos ejercer una fuerza interior que nos ayude a mantener lo más importante que tenemos que es nuestra integridad física, psicológica y espiritual a salvo, pues será la que nos permita salir adelante una vez pasada la crisis. En cuanto a los temas que nos enfadan, desesperan, preocupan y que no dependen de nosotros, esos, sin duda llegará el momento de ajustar cuentas.

La resiliencia es la capacidad que se tiene para superar la adversidad. De tal forma que podemos hablar de este concepto en distintas áreas y situaciones. Así por ejemplo, quién pierde un ser querido, es resiliente en la medida en que pone los medios y se recupera  de dicha pérdida. Alguien que se divorcia, es resiliente conforme supera ese rompimiento. Hablando de temas relacionados con la naturaleza, hay resiliencia en cuanto que las secuelas causadas por dichos fenómenos vayan siendo reparadas por la sociedad y restablecidas por la misma naturaleza. En la contingencia que estamos viviendo cada quien tiene preocupaciones, temas pendientes que resolver, incertidumbre por el futuro, enojo e impotencia por cómo se están tomando las decisiones desde el gobierno, en fin una serie de ideas y sentimientos que han alterado nuestra vida cotidiana. Aún así, es posible que vivamos de manera resiliente, aquello que está a nuestro alcance y aquello que no está a nuestro alcance dejarlo para mejor momento, donde seguramente se podrán ajustar las cuentas. En cuanto a lo que si está a nuestro alcance, hay una serie de hábitos y conductas que los estudiosos de la psicología recomiendan tomar en cuenta para sobrellevar situaciones como las que estamos viviendo y que dependen de nuestra voluntad. Algunas de las más importantes son las siguientes[1]:

Intentar seguir estas medidas, nos ayudará a poder vivir de manera más libre la situación de excepción que estamos viviendo, recordando en todo momento que esto pasará y que de ninguna manera esta crisis tendrá la última palabra. La última palabra la tiene la actitud con la que decidamos vivirla y los medios que pongamos para salir adelante tanto de forma personal, familiar y colectiva.

En cuanto a los aspectos que tanto han lastimado y preocupado a la sociedad, de manera especial a los empresarios por las medidas (o no medidas) que está tomando el gobierno en todos sus niveles, es importante tomar en cuenta lo que está a nuestro alcance y lo que no, pues será el propio gobierno que pague las consecuencias de su propio actuar. A nosotros nos queda ser solidarios, manifestarnos, mantenernos en unidad y tomar las decisiones que consideremos más acertadas de acuerdo a nuestra propia realidad, recordando que nadie está obligado a lo imposible, y que sin duda, llegará el momento de ajustar cuentas, mientras tanto a cuidarnos, cuidar a nuestras familias y ocuparnos en ser resilientes para vencer esta adversidad a la que nos enfrentamos.

[1] Tomado del Blog de la Psicóloga Rosario Linares.

resiliencia

La resiliencia como esperanza

Miedo, coraje, enojo, indignación, impotencia, frustración y muchos otros sentimientos son los que nos genera la agenda pública. Las noticias, las redes y las conversaciones ocupan la mayor parte del tiempo en hablar de los hechos que suceden diariamente en el mundo, en el país, en Puebla y la zona metropolitana. Todo suena a sangre, caos, crisis, y abuso de unos contra otros. Ante esta realidad, es notoria la ausencia de propuestas y liderazgos que abanderen la pobredumbre que percibimos y vivimos. Son voces aisladas las que intentan contrarrestar los efectos de la agenda cotidiana. Ante esto, es necesario voltear la mirada a lo básico y desde ahí generar alternativas que desde nuestra persona, entorno y sociedad pueda poner los medios para promover alternativas en sentido propositivo. La resiliencia, que es la capacidad de enfrentar la adversidad, es una forma de adaptarnos a las circunstancias para lograr que las cosas sean diferentes en percepción pero sobre todo en realidad. Lo importante es entender la parte que a nosotros nos toca y exigir la parte que a otros, principalmente a la autoridad, les corresponde. Solo así, es como podemos desde nosotros mismos, convertir, mediante el ejercicio de esa capacidad, ver la esperanza en el porvenir.

Escandaliza ver en las noticias y en las redes como la delincuencia, el abuso y el maltrato cobran diariamente vidas inocentes, el aumento de los feminicidios, el desabasto de medicamentos, la impunidad con la que se mueven grupos delincuenciales, la falta de respeto y cumplimiento de los derechos humanos, especialmente de los grupos más vulnerables, la marginación en la que se encuentra el 70% de la población, el abuso de unos sobre otros en forma despiadada. Cuando creemos que ya hemos visto lo más cruel, escandaloso, escalofriante o inverosímil, surge un nuevo hecho que supera al anterior. A esa realidad es a la que nos estamos acostumbrando y es ante la que debemos poner medios para que no sea la que tenga la última palabra.

Ante esta realidad, hay una insuficiente o nula respuesta por parte de los gobiernos. El silencio, la evasión, la incapacidad, la omisión, la negligencia, la opacidad y la ocurrencia son las principales herramientas que utiliza la autoridad para hacer frente a los hechos que diariamente suceden en nuestro entorno. En este sentido, es urgente hacer un llamado para tener estrategias, proyectos, programas y soluciones que garanticen la paz y tranquilidad a la que tenemos derecho todos los mexicanos y los poblanos. No nos podemos, ni debemos acostumbrar a este clima que nos afecta a nosotros y a nuestras familias. Pero también, ante esta realidad, es necesario resaltar que ha habido ausencia de líderes y representantes que abanderen estas causas y que hagan contrapesos. Es una gran oportunidad para que desde la sociedad civil y partidos políticos se haga la parte que aún queda pendiente a través de las propuestas, de la denuncia y de la exigencia del cumplimiento de la ley. Es una gran área de oportunidad en la que todos podemos y debemos participar.

Es aquí donde está a prueba nuestra capacidad para enfrentar la adversidad. La actitud con la que asumamos la realidad que nos toca vivir nos pertenece a cada uno en lo particular. Podemos plantear la resiliencia como una cualidad que podría facilitar el proceso de recuperación de una sociedad que sufre el contexto actual de crisis económica, social y de inseguridad, entre otras. La resiliencia no es una habilidad que venga de fábrica. En el imaginario popular existe la idea de que en la adversidad hacemos de tripas corazón o que el sufrimiento nos hace fuertes. No siempre es así, una experiencia negativa por sí misma no contiene elementos que garanticen una mayor sabiduría, entereza o evolución personal. No obstante, las consecuencias psicológicas del ambiente de incertidumbre, inseguridad y malestar que vivimos pueden situarnos en un lugar en el que podemos cuestionar nuestras prioridades vitales. Pasado el shock inicial debemos plantear estrategias para recuperarnos, o incluso resurgir fortalecidos, e iniciar una siguiente etapa como sociedad. Esto es a nivel colectivo, pero a nivel personal también nos podemos plantear características personales que nos permitan ser resilientes y no dejarnos afectar por el entorno, independientemente de contribuir a que éste pueda cambiar en positivo. Algunos de estos aspectos son: conócernos a nosotr@s mism@s, replantear nuestras prioridades vitales, responsabilízarnos de la parte que nos toca, cultivar nuestras relaciones, intentar ser flexibles, pensar en positivo, ver lo que si hay y disfrutarlo, proyectarnos en el futuro, plantear objetivos alcanzables, no depender de lo que no está a nuestro alcance.

Ante la situación que estamos viviendo tenemos grandes áreas de oportunidad: no dejarnos llevar por el mal ambiente que se vive en todos los aspectos, concentrándonos en hacer bien la parte que nos toca y decidirnos a participar en lo individual, en lo colectivo o a través de los partidos políticos para ser un contrapeso y ejercer nuestro derecho a manifestarnos señalando aquello que está mal, que nos afecta y exigir a la autoridad correspondiente hacer la parte que le toca. Pero principalmente, no dejarnos llevar por el fantasma de la indiferencia y de la apatía, pues eso es abrir la posibilidad de que todo siga igual. Para finalizar hago mención al término proveniente de la novela El Gatopardo escrita por Giuseppe Tomasi di Lampedusa, entre finales de 1954 y 1957. El personaje de Tancredi declara a su tío Fabrizio la conocida frase «Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie. Esta frase simboliza la capacidad de los sicilianos para adaptarse a lo largo de la historia a los distintos gobernantes de la isla, pero también la intención de la aristocracia de aceptar la revolución unificadora para poder conservar su influencia y poder. El “gatopardismo” en términos políticos se refiere principalmente a la premisa de “Que hay que cambiar todo, para que nada cambie” es decir una estrategia de simulación o embuste para evitar modificar el sistema que favorece a unos cuantos y perjudica a todos, haciéndonos creer que ahora si van a revolucionar la forma de hacer gobierno cuando realmente sus planes son muy lejanos de cambiar sustancialmente y lo que buscan es si acaso lograr un cambio superficial.

“No dejemos que quieran cambiar todo para que todo siga igual”. Seamos resilientes.

PRI… Año cero

El escenario que enfrentamos nos obliga a dejar las máscaras.

Dice un recurrente dicho popular que prometer no empobrece, cumplir es lo que aniquila. Una expresión hilarante, pero cierta. Un enunciado que, desafortunadamente, es aplicable hoy en mi partido: el Revolucionario Institucional.

Nos cansamos de prometer, de ofrecer castillos en el aire, de construir puentes donde no existían ríos… De hacer de la política, como dice el politólogo Max Weber, un ejercicio de gozo en el poder.

Los últimos resultados electorales nos colocan en una posición poco halagüeña. Hoy, hablar del PRI es hablar de impunidad, de abandono, de corrupción. Muchos de los militantes que decidieron permanecer en el instituto se mantienen escondidos y agazapados. No es para menos: una buena parte de nuestros representantes gubernamentales cometieron excesos imperdonables a la luz del poder.

Nunca entendimos los tiempos modernos y hoy, con 90 años de historia, transformamos nuestra institución en un gigante viejo y rancio, sin capacidad de reacción y sumergido en la incertidumbre.

Pedir que nos echen la culpa por el progreso del país es retórica pura. Parece que seguimos estancados en el pasado con la esperanza de que la gente recuerde nuestras glorias. Una pena.

Como priísta, como ex presidente de un partido agonizante, considero que debemos despertar de nuestro quimérico cuento. No podemos escudarnos en los logros del pasado porque no hemos atendido aún nuestro presente. Hoy nos toca pedir disculpas sentidas a la sociedad y a los propios priístas por nuestros desenfrenos, por nuestra codicia, por nuestra sumisión como opositores, por fallarle a millones de mexicanos.

Es cierto, ni todos los priístas somos castos ni todos los priístas somos impúdicos, pero todos debemos someternos al juicio de este momento histórico.

Estamos parados en una cómoda zona de confort y en la inmovilidad. Si queremos que el PRI recupere su dignidad necesitamos que los beneficiarios del poder, que fueron muchos, den la cara por su partido.

Es urgente que defiendan, que propongan, que convoquen, siempre en el marco de la humildad y sin vedetismos: primero la institución, después los intereses personales.

El escenario que enfrentamos nos obliga a dejar las máscaras, a desnudarnos de cuerpo completo para sentir un poco de pudor y de vergüenza. Si no lo hacemos estaremos condenados a quedarnos en los terrenos del engaño y la simulación.

Que no nos quepa duda, debemos regresar las manecillas del reloj y comenzar de nuevo. 2020 debe ser el punto de partida para el Revolucionario Institucional: el año cero para caminar despacio, sin prisas, sólo de esa manera podremos avanzar… Un paso a la vez.

Nosotros y la inclusión

Tenemos dos opciones ante la situación política y social que hoy vivimos en nuestro país: cruzarnos de brazos o hacer la parte que nos corresponde.

Cruzarnos de brazos es jugar al llanero solitario, esconder la cabeza, no hacer nada, quejarnos y dejar que las circunstancias decidan por nosotros. En cambio, hacer la parte que nos corresponde, es asumir que somos parte de la solución y que al menos con nuestra actitud y nuestras acciones, podemos ver las cosas de manera diferente y aportar nuestro granito de arena en el día a día. Es ser proactivo, participativo, entusiasta. Es entender que podemos lograr más juntándonos con otros que piensan igual que nosotros, respetar a los que piensan diferente y atrevernos a participar socialmente en cualquier ámbito de nuestra vida: en el deporte, en alguna asociación, con nuestros vecinos, en la escuela de nuestros hijos y de esta manera, descubrir la importancia de organizarnos y lograr resultados en común.

Otra característica, digna de ser tomada en cuenta, es la empatía, es decir ponernos en los zapatos del otro y ver más allá de nosotros mismos. Lograr la unidad dentro de la diversidad y sobre todo ser incluyentes. A propósito de la inclusión, una forma de practicarla es a través de las personas con discapacidad, que consiste en generar condiciones de igualdad ante las diferencias que puedan tener. Conmemorar el 3 de diciembre el día internacional de las personas con discapacidad me parece una oportunidad extraordinaria de reproducir la inclusión en todos los ámbitos de nuestra vida y de esta manera aportar la parte que nos corresponde.

Fui testigo de una dinámica que llevó a cabo la Red Puebla para Todos, que consistió en sensibilizar a usuarios del transporte público, autoridades y conductores acerca de cómo incluir, de manera adecuada a las personas con discapacidad en este medio de transporte. Los resultados de esta dinámica para personas con discapacidad me parece que se pueden aplicar a todos los aspectos de nuestra dinámica social y lograr con ello más participación, más solidaridad y sobre todo más igualdad.

En 1992, la Asamblea General de la ONU proclamó el día 3 de diciembre Día Internacional de las Personas con Discapacidad, que busca fomentar la igualdad de oportunidades y una mayor integración en la sociedad de las personas con discapacidades. A pesar de estos postulados, aún se requieren de acciones que motiven a respetar los derechos de las personas con discapacidad, tanto por parte de las autoridades, los conductores del transporte público, así como del público en general.

La Red Puebla para Todos, es un colectivo formado por distintas personas y agrupaciones que busca incluir a las personas con discapacidad a la vida activa de la sociedad. A pesar de tomar en cuenta todos los aspectos de la inclusión, el tema del transporte es en el que actualmente se está trabajando. Dentro de los trabajos que se han realizado durante el último año, destaca la impartición de cursos de capacitación a conductores del transporte público con la finalidad de sensibilizarlos en la atención adecuada a personas con discapacidad.

Dichos cursos se han llevado a cabo en las instalaciones de la Secretaría de movilidad y transporte y en el Centro Integral de Servicios en coordinación con las autoridades estatales, con una gran respuesta por parte de los permisionarios y conductores participantes. Los esfuerzos de la red se han enfocado a generar condiciones para tener un transporte incluyente para las personas con discapacidad. Es decir que se aplique literalmente lo que establecen las Convenciones Internacionales en la materia, así como las leyes locales, además de ejercer la accesibilidad física, actitudinal y en comunicación.

El 3 de diciembre se llevó a cabo una dinámica en el transporte público. Esta consistió en que una persona con discapacidad y una persona sin discapacidad, que consistió en subiéramos al recorrido de la ruta 45 A, explicando a sus usuarios la importancia que tiene la inclusión en la vida diaria de las personas con discapacidad, el utilizar el transporte público y apoyar adecuadamente de acuerdo al tipo de discapacidad.

Participar en esta actividad me permitió ser testigo de cómo personas en silla de ruedas, en muletas, personas con discapacidad visual y personas con discapacidad intelectual, acompañados de personas sin discapacidad nos subíamos al transporte y las personas con algún tipo de discapacidad explicaban cómo podían ser ayudadas. Ver la interacción de las personas con distintos tipos de discapacidad con usuarios del transporte fue un ejemplo de sensibilización, empatía e inclusión.

Este tipo de actitudes son las que necesitamos como sociedad para interesarnos por el otro y dentro de las diferencias encontrar lo que nos une y lograr una sociedad más incluyente.

La inclusión nos corresponde y nos beneficia a todos. Practiquémosla en el día a día.