LEEP: llamado a la acción

Los últimos días he recibido una buena cantidad de mensajes de amigos que viven en otros estados del País, incluso del extranjero en los que me preguntaban sorprendidos si era real lo que estaba circulando en redes sociales respecto a la aprobación de la Ley Estatal de Educación para el Estado de Puebla (LEEP). La respuesta, los dejó boquiabiertos, pues no daban crédito a la interpretación que de esa aprobación hicieron los medios y las redes.

En Principio sabemos que se trata de una “armonización” de la Ley General de Educación a nivel federal, que fue aprobada el año pasado; sin embargo, tanto la forma como el fondo arrojan conclusiones que exhiben un estilo muy desaseado y ambiguo de ejecutar el ejercicio del poder. Son miles las escuelas privadas de todos los niveles (desde preescolar hasta universidad), sus maestros, sus alumnos, sus empleados y los padres de familia que se han mostrado sorprendidos, afectados y violentados por la aprobación de dicha reforma, más que por lo que dice, por la interpretación que en el futuro se podría estar haciendo de ella, afectando entre otros temas la libertad de cátedra, la propiedad privada y la intervención del estado en temas particulares.

Más allá de los comentarios a favor y en contra de la ley, me parece una excelente oportunidad para realizar acciones como las que ya se están llevando a cabo y que dejan en claro que sí hay oposición, que la sociedad civil organizada es un contrapeso natural del poder público; que refrenda valores como el trabajo, esfuerzo, emprendimiento, decisión, orden, empatía, propiedad privada y que en suma, hay esperanza para relanzar a nuestro país y a nuestro estado. Todo es cuestión de creérnosla y actuar.

Antecedentes.

En septiembre del año pasado fue aprobada la Ley General de Educación, que entre otras cosas obligo a los estados a armonizar sus leyes en la materia. En el caso del Estado de Puebla fue el pasado 15 de mayo que mediante una sesión relámpago, se aprobó la Ley Estatal de Educación para el Estado de Puebla.

Análisis.

Dentro de los principales aspectos que considera dicha ley tanto a nivel federal como estatal se encuentran los siguientes:

Bienes muebles e inmuebles escolares formarán parte del Sistema Educativo Nacional y Estatal respectivamente. (art. 99 LGE y art. 105 LEEP). Estos artículos no representan riesgo alguno para la propiedad de los particulares ya que se limita a señalar que los bienes muebles e inmuebles donde se imparta educación por los particulares, formarán parte del Sistema Educativo Nacional y Estatal, sin que en ningún momento la propia ley ponga en riesgo la pérdida de la propiedad de los mismos. Sin embargo, estaría sujeto a interpretación discrecional de la autoridad la ocupación de los mismos ante una eventualidad.

Se eliminó la obligatoriedad de pintar de color determinado los inmuebles de las escuelas privadas.

Añade obligaciones tanto a la autoridad educativa (carga administrativa excesiva) como a particulares, que resultan excesivas y discriminatorias. 

Falta de claridad que promueve la discrecionalidad en su aplicación. 

Los REVOES  se otorgarán respecto de planes y programas de estudio que “la autoridad educativa considere procedentes”, lo que se presta a criterios discrecionales, que podrían atentar contra la libertad de cátedra.

Falta de claridad en el otorgamiento de becas, al burocratizar el procedimiento.

Abre posibilidad de que los padres de familia y usuarios de la educación particular “opinen” sobre las cuotas y colegiaturas de las instituciones, dándole a la autoridad del Estado la facultad invasiva de supervisar que los precios no se hayan aumentado de manera “excesiva o sin fundamento”.

Prohibición para llevar a cabo dentro de los planteles la promoción, publicidad y comercialización de productos y servicios “notoriamente” ajenos a la prestación del servicio público de la educación.

Oportunidad

Lo rescatable de esta polémica a partir de la aprobación de la LEEP es que está generando un movimiento organizado de escuelas privadas, padres de familia, alumnos, organismos sociales y empresariales, entre otros, que con argumentos, organización y gestión eficiente están logrando lo más importante: llamado a la acción con un legítimo interés, que defiende una causa, que equilibra al poder público y que deja ver la importancia de hacer equipo. Es muy esperanzador que con este tipo de acciones nos movamos a la acción que logre revertir, modificar o equilibrar los excesos, errores u omisiones del poder público.

Conclusiones

Aunque en la LEEP, no todo está necesariamente mal ni todo tiene implicaciones negativas, la realidad es que se podía haber de manera más transparente y consensuada. Reza el dicho no hacer cosas buenas que parezcan malas.

Será necesario lograr que las leyes secundarias se analicen, discutan y consensen en un ambiente amplio de pluralidad, participación y tomando en cuenta a los grupos de interés que mucho tendrán que aportar en esta materia.

El parlamento abierto hoy tiene que ser una realidad, para democratizar las decisiones y tomar en cuenta a la sociedad civil, con el ánimo de generar equilibrios y lograr mejores decisiones públicas.

Los espacios públicos deben ocuparse con iniciativas comunes que busquen, sí, la transformación del país y del estado, pero también de aquellas que obliguen a rendir cuentas de forma transparente, en distintas dimensiones, a quienes ostentan los cargos públicos.

Este momento de la historia de nuestro país y de nuestro estado, reclama la presencia de contrapesos al poder, de una verdadera oposición social que defienda nuestra democracia y a las instituciones como patrimonio común. La oposición no es privativa de los partidos políticos, es necesario entenderla y ejercerla desde todas las trincheras con el compromiso, la confianza, el entusiasmo, la convicción de que es necesaria y suficiente para lograr un ganar-ganar como mexicanos y como poblanos.

Este tipo de coyunturas abren la posibilidad de hacer valer el derecho de participación de manera organizada y creer que sí se puede influir desde cualquier ámbito y que sólo de esa forma tendremos mejores decisiones públicas para beneficio de México. Que sí hay una oposición que con argumentos, colaboración, unidad y estrategia genere alternativas ante la realidad que estamos viviendo. Sí se puede y vale la pena, como en este caso, organizarse, sumarse, manifestarse y darnos los ánimos y la importancia que tiene la participación, pues es la única que permitirá encontrar nuevas y mejores realidades.

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Necesario vernos en el espejo del Amazonas

La tierra provee lo suficiente para satisfacer las necesidades de cada hombre, pero no para la avaricia de cada hombre

Mahatma Gandhi.

Este abuso al que se refiere Mahatma Gandhi es el que ha llevado a situaciones límite diversas partes del planeta en el que se ha puesto en riesgo su deterioro, pero sobre todo la supervivencia de muchas especies. Ejemplos tenemos todos los días, como los escándalos que llaman la atención de la prensa mundial, como el caso más reciente con los incendios en Amazonas, pero otros que de manera inconsciente provocamos con nuestra forma y estilo de vida.

De ahí la importancia de voltear la mirada a lo que pasa en otras partes del mundo, pero sobre todo ser conscientes y responsabilizarnos de nuestros hábitos, usos y costumbres respecto a nuestra vida diaria y la relación con el medio ambiente, pues ambos, tanto los que suceden en otras partes, como los que provocamos nosotros mismos, impactan de manera negativa a nuestro planeta. Como diría Thomas Berry “El mundo natural es la comunidad sagrada más grande a la que pertenecemos. Dañar esta comunidad es disminuir nuestra propia humanidad.” De ahí la importancia de vernos reflejados en lo que sucede en Amazonas, como una alerta de como nos comportamos respecto a nuestra propia realidad ecológica.

El Ecocidio es el daño grave, la destrucción o la pérdida de ecosistemas de un territorio concreto, ya sea por mediación humana o por otras causas, a un grado tal que el disfrute pacífico de ese territorio por sus habitantes se vea severamente disminuido. Este es el caso del Amazonas, que durante las últimas semanas ha estado ardiendo, devastando uno de los pulmones más importantes del planeta. Estos hechos han desatado todo tipo de comentarios, indignaciones y posiciones políticas; sin embargo, lo más grave son las consecuencias que genera al ecosistema y el daño irreversible a los ciclos vitales. Dentro de los señalamientos más comunes se encuentran: “la indiferencia mundial, las políticas negacionistas de Bolsonaro, abusos del capitalismo, acusaciones a las ONG de los incendios, apoyo a grandes negocios agroindustriales, crítica ante la falta de indignación por parte de liderazgos internacionales, y hasta una pugna desatada en el G7 de parte de Macron en contra de Brasil y su presidente.” Todas estas posiciones no salvan, ni contribuyen a solucionar la grave crisis en la que está en riesgo el 10% de la biodiversidad mundial, el hábitat de 34 milones de habitantes y aproximadamente el 20% del agua del planeta.

Además de las soluciones globales que se están proponiendo para esta crisis, me parece fundamental que volteemos la mirada a aquello que está en nuestras manos hacer y de manera solidaria y práctica contribuye a una mejor conservación del medio ambiente. Comparto algunas medidas que organizaciones internacionales proponen para estos fines:

• Estar informado permite saber qué hacer para proteger el medio ambiente.

• Actúa. Cada una de tus acciones impacta negativa o positivamente nuestros ecosistemas. No creas que tirar una basura no importa porque sólo es una… no creas que levantar una basura no sirve porque sólo es una. Todo cuenta, así que cada cosa que hagas que sea en favor del planeta.

• Exige a los tomadores de decisiones, a tus gobiernos (municipales, locales o federal) políticas públicas en beneficio del medio ambiente.

• La quema de combustibles fósiles ocasiona más cambio climático, por ello para evitar el calentamiento global disminuye tu consumo de petróleo

• Usa bicicleta, transporte público o comparte el auto cuando lo utilices. Si ya lo haces puedes exigir más y mejores formas de movilidad en tu ciudad que beneficien a más personas. Una forma práctica de compartir el transporte es en el traslado de los hijos al colegio a través de rondas con los vecinos.

• Elige productos que no estén envasados en plástico y recicla o reutiliza los envases.

• Compra frutas y verduras orgánicas (los fertilizantes y pesticidas suelen ser derivados del petróleo).

• Comprar productos de belleza (shampoo, jabón o maquillaje) elaborados con ingredientes naturales, no derivados del petróleo.

• Elige productos elaborados localmente. De esta manera se reduce el consumo de combustibles empleados para su transporte.

• Prefiere la ropa hecha de algodón orgánico y no de materiales derivados del petróleo.

• No uses artículos desechables.

• Cambia tu calentador por uno solar.

• Aprovecha la energía solar. No sólo como luz natural, también como fuente para recargar tus aparatos, hay cargadores solares para muchas cosas como celulares, relojes, calculadoras, etc.

• No desperdicies energía. Apaga las luces que no utilices y desconecta los aparatos eléctricos.

• Cambia definitivamente los focos de bombilla por focos ahorradores.

• Tu refrigerador usa más energía que cualquier otro aparato en tu hogar pero éstos son los pasos para mantener su consumo de energía al mínimo.

1. Mantenerlo en entre 3 y 5°C, el congelador en entre -17 y -15°C.

2. Abre la puerta lo menos posible y por un corto periodo para conservar la energía.

3. No lo ubiques cerca de una fuente de calor.

4. Limpia los carretes del condensador que se encuentran detrás o debajo del refrigerador por lo menos una vez al año.

• Y siguiendo en la cocina. Usa ollas de presión, pues gasta poca energía. Utiliza sartenes y ollas con fondo plano y con un diámetro superior al de la superficie de la parrilla, así la cocción será más rápida y ahorrarás energía.

• No precalientes el horno. Es innecesario. Además, apágalo 15 minutos antes, el calor que queda en el horno terminará la cocción.

• Sé un consumidor responsable. Consume sólo lo que necesitas y agota la vida útil de los productos, en otras palabras: reduce, reutiliza y recicla.

• También se un consumidor responsable de agua. No desperdicies este cada vez más escaso recurso y al mismo tiempo estarás ahorrando energía porque hacerla llegar a tu casa, tratarla y desecharla implica un gasto energético.

• Digamos no a los transgénicos. Ni en nuestro campo ni en nuestra mesa. Opta por productos frescos y naturales.

• Cambia el centro comercial por el mercado. Estarás comprando productos más frescos y seguros, sin transgénicos, además de apoyar a productores locales.

• Prefiere los productos orgánicos y de comercio justo. Los productos orgánicos respetan el ambiente en su proceso de elaboración y son más sanos y seguros que los procesados de manera industrial. La certificación y denominación de orgánicos reconocida internacionalmente prohíbe la utilización de transgénicos -o derivados de éstos- en los productos de la agricultura y la ganadería. Los productos de comercio justo permiten, además, combinar el cuidado del ambiente con un verdadero empoderamiento de las comunidades campesinas a través de la repartición equitativa de las ganancias y de la toma de decisiones.

• Evita los productos con muchos empaques o envolturas que acabarás tirando.

• Lleva contigo una bolsa de tela para que no utilices bolsas de plástico cuando hagas compras.

• Separa tus residuos al menos en orgánicos e inorgánicos y si es posible en reciclables (papel, aluminio, vidrio, cartón, tetrapack, etc).

• Convierte tu basura orgánica en composta.

• Limpia con jabón puro que se biodegrada de manera segura y no es tóxico. Asegúrate de que sea sin esencias, colores sintéticos u otros aditivos.

• En lugar de disolventes tóxicos utiliza vinagre (5% ácido acético). Es un desinfectante suave, corta la grasa, limpia el vidrio, desodoriza y remueve los depósitos de calcio, manchas y acumulación de cera.

• Aprovecha el carbonato de sodio. Corta la grasa, quita mancha y desinfecta.

• Apoya el ecoturismo en zonas boscosas y en general el manejo forestal sustentable; no maltrates los árboles y no provoques incendios.

Estas sólo son algunas medidas que pueden contribuir al cuidado del medio ambiente y que está a nuestro alcance llevarlas a cabo. Lejos estamos de Amazonas pero cerca de hacer algo que nos sensibilice y contribuya a la solución de un problema común.

Dia del peaton puebla

Seguridad Vial para todos

No contamos con una legislación vigente que resuelva la grave problemática.

El próximo 17 de agosto se conmemora el Día Mundial del Peatón. Esta fecha fue instaurada por la Organización Mundial de la Salud en memoria de la primera muerte registrada en 1897, cuando Bridget Driscoll, una ciudadana de Londres, fue atropellada por un vehículo a motor. Esta conmemoración tiene como finalidad difundir una cultura vial, reforzar el uso de los espacios peatonales, promover el respeto, así como recordar las obligaciones que implica la circulación a pie.

Desde hace más de cuatro años, la sociedad civil y especialistas en la materia de seguridad vial han trabajado una iniciativa de ley que tiene como objetivo prioritario la protección de la vida y la integridad física de las personas en sus desplazamientos por las vías públicas del país, por medio de un enfoque de prevención que disminuya los factores de riesgo a través de la generación de sistemas viales seguros. Sin embargo, a la fecha dicha iniciativa ha sido víctima de la parálisis legislativa y se encuentra en la congeladora, es decir, donde van a parar las iniciativas que aún siendo importantes para la sociedad, no lo son para las prioridades e intereses de los que deciden. El que se implementen políticas públicas en dichas materias, con incidencia en el presupuesto y su evaluación constante, es algo necesario. Una seguridad vial planeada, asegura el desarrollo urbano sustentable y mejora la calidad de vida de las personas, siendo esta última la principal responsabilidad de todo legislador. Asimismo, debe existir un esfuerzo coordinado para concientizar a la sociedad en general acerca de la importancia que la seguridad vial tiene para las personas.

Cabe resaltar que este tema ha sido impulsado de manera importante por la sociedad civil, a través de distintas organizaciones que han aportado estudios, análisis y propuestas que han abonado a dicha iniciativa. El principal objetivo de estos esfuerzos ha sido el dotar a la sociedad de un instrumento jurídico que proteja la vida e integridad física de todas las personas: peatones, ciclistas y usuarios de otros modos de transporte no motorizado, motociclistas, usuarios del transporte público y automovilistas; evitando la muerte, lesiones y discapacidades ocasionadas por accidentes de tránsito.

Actualmente no contamos con una legislación vigente que resuelva la grave problemática que representan los accidentes de tránsito y por lo tanto carecemos de procedimientos estandarizados a nivel federal, estatal y municipal; que garanticen el tránsito seguro de las personas por la vía pública.

Dentro de las estadísticas que ilustran el gran tema de la seguridad vial,  y de acuerdo a la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012 destaca que en México actualmente existen 1 millón 462 mil 900 personas con alguna discapacidad a consecuencia de un accidente vial en general, sumándose a este sector anualmente 40 mil personas. Asimismo, Los accidentes de tránsito le cuestan al país alrededor del 1.7% del PIB, equivalente a $150 mil MDP, por pérdida de productividad, daños materiales, así como atención médica y hospitalaria. El Estado Mexicano al implementar un cuerpo normativo que emita las herramientas necesarias para tener una política enfocada a la prevención y la disminución de muertes, discapacidades y lesiones, podría redistribuir esta cantidad a otras necesidades nacionales.

Por otra parte, las noticias por accidentes viales son catastróficas y cada vez más continuas. Basta recordar el lamentable atropellamiento mortal del que fue víctima Manu (Emanuel Vara Zenteno, funcionario de la Secretaria de Movilidad del ayuntamiento) el pasado mes de noviembre.

El principal objetivo de esta ley es dotar al país de un nuevo marco jurídico en esta materia, para otorgar beneficios a todos los usuarios de las vías públicas, pero principalmente promover la visión que como Estado y como sociedad debemos tener ante los accidentes de tránsito y que ninguna vida se pierda por el simple hecho de trasladarnos. Todas las medidas que derivan de esta iniciativa, tienen como objetivo prioritario la protección de la vida y la integridad física de las personas en sus desplazamientos por las vías públicas del país, por medio de un enfoque de prevención que disminuya los factores de riesgo a través de la generación de sistemas viales seguros.

Por todo ello, es tan importante llamar la atención del Congreso de la Unión para que priorice, analice, discuta y apruebe la Ley de Seguridad Vial. Para estos fines, desde distintas trincheras de la sociedad civil en el País, se han dado todo tipo de manifestaciones.

En el caso de Puebla este 17 de agosto en el marco de la conmemoración del Día Mundial del Peatón se está convocando a una caminata pacífica en apoyo ciudadano en apoyo a esta Ley, nuestra ciudad se unirá a este evento en el que participan 10 ciudades del país. La cita es el sábado 17 de agosto a las 9:30 de la mañana en el Kiosko del Paseo Bravo para caminar hacia el Zócalo de nuestra ciudad.

¡No más muertes viales¡

Ley General de Seguridad Vial, casi una realidad

El pasado 21 de noviembre el director de Movilidad de la ciudad de Puebla, Emmanuel Vara Zenteno, murió tras ser atropellado a bordo de su bicicleta por un camión del transporte público. Este caso, como muchos otros, se suman a los de una larga lista de víctimas fatales que crece por decenas todos los días.

Las cifras oficiales –presentadas en Animal Político– revelan que, en promedio, al menos 32 personas mueren cada 24 horas en México por accidentes vehiculares y hechos de tránsito. Y el dato, año con año, va en ascenso. De acuerdo con los expertos, esas muertes no tenían por qué haber ocurrido y el problema va más allá de la imprudencia de los involucrados. Tienen su origen en la falta total de una política pública nacional orientada a reducir al mínimo las muertes de tránsito en todos los estados del país.

Por ello y desde hace cinco años, expertos y ciudadanos –agrupados en organizaciones civiles y con apoyo de legisladores de diversos partidos– trabajan en el diseño de la primera Ley General de Seguridad Vial en el país, con la que buscan establecer reglas homologadas para mejorar la seguridad de todos los usuarios de vía pública, desde peatones hasta automovilistas.

De acuerdo con Animal Político, la iniciativa se encuentra en la fase final de adecuaciones y se prevé que a más tardar en febrero próximo sea presentada por las comisiones de movilidad de la Cámara de Diputados y Senadores.

Esta Ley se sustenta en cinco principios rectores:

1. Gestión de la seguridad vial

2. Comportamiento de usuarios en vía pública

3. Vehículos seguros

4. Atención medica prehospitalaria

5. Infraestructura vial adecuada

Las medidas e innovaciones que incluirá la Ley General de Seguridad Vial se encuentran:

• Morir en la calle no es normal: nueva jerarquía de movilidad – la prioridad para el uso de la vía pública es para las personas con movilidad limitada y peatones, seguidos de ciclistas, usuarios y prestadores del servicio de transporte público de pasajeros, usuarios y prestadores del servicio de transporte de carga y, al final, usuarios de vehículos particulares.

• Licencias homologadas… y con examen – se plantea la creación de un Registro Nacional de Conductores; para ello, se establece que cada licencia de conducir que se expida en los estados, independientemente de las características que cada gobierno local fije, deberá contar con un número único que identifique al dueño de dicha licencia en el país.

• Alcoholímetro más estricto y para todos –se establecerá la obligación que tendrán todos los gobiernos locales de realizar pruebas de alcoholímetro en su zona de jurisdicción. Esto con la finalidad de prevenir accidentes cometidos por personas que manejan en estado de ebriedad.

• Datos duros, confiables y transparentes – también incluirá diversas disposiciones para obligar a los estados a generar estadísticas más precisas y claras sobre la ocurrencia de hechos de tránsito y los saldos que estos generan. Se prevé que la información sea concentrada por un Observatorio Nacional que la sistematizará y, a su vez, la transparentará periódicamente.

• Ninguna obra más sin pensar en peatones y ciclistas – se establece lineamientos generales para que, a partir de su promulgación y entrada en vigor, cualquier obra de infraestructura que se desarrolle en el país tenga como uno de sus componentes obligatorios la adecuación de espacios suficientes para la movilidad prioritaria de peatones y ciclistas.

• Coches más seguros y contra daños a terceros – se ordenará que se trabaje en la elaboración de una Norma Oficial de Seguridad para los Vehículos a través de la cual deberá fijarse un catálogo de características con la que deberán cumplir todos los coches que fabriquen en México, independientemente de la marca.

• Velocidades máximas homologadas – busca que se establezca una política homologada en cuanto a los límites máximos de velocidad que puede alcanzarse en una arteria primaria o secundaria, independientemente de la entidad federativa de la que se trate.

• Fondo Nacional de Seguridad Vial – se contempla la creación de un fondo, operado a través de un fideicomiso público operado por la Secretaría de Hacienda, que permita agrupar recursos públicos y privados que se destinarán para financiar programas y proyectos de prevención de muertes, lesiones y discapacidades derivados de accidentes de tránsito.

• Atención médica prehospitalaria – se establecerá, claramente, que es una obligación de los tres órdenes de gobierno el implementar un sistema de atención médica prehospitalaria homologado, que garantice una atención oportuna y eficaz a las personas que resulten lesionadas en un accidente de tránsito.

Una vez creado este marco regulatorio, se podrán asignar –desde la Federación– recursos al fortalecimiento de la seguridad vial, algo que hasta ahora no sucede en México.

Ética: el arte de vivir bien

La ética –como ciencia o como disciplina filosófica– fue iniciada por Sócrates, primero quien teorizó sobre los conceptos morales básicos: lo bueno y la virtud. Es decir, fijó su mirada en algo más cercano y a su alcance: cómo vivir del modo correcto.

Decenas de teorías basan la ética en el placer, otros en la virtud, otros en el bienestar de la mayoría. Distintas interpretaciones que, en realidad, tratan de dar solución al mismo problema: conocer las pautas de acción y pensamiento que permitan al ser humano vivir bondadosamente, feliz y en paz.

Dos han sido las grandes ramas que han distinguido la ética:

  • Deontológica: se centra básicamente en buscar un código, unas reglas comunes y aplicables a todas las situaciones para que el individuo o la sociedad tenga un marco moral al que atenerse. De este modo, todo hombre o mujer puede agarrarse a unos principios morales que son invariables, determinando claramente qué actuaciones son buenas y cuáles no.
  • Teleológica: se diferencia de la anterior en que no traza reglas concretas, sino un solo dogma: bien está aquello que bien acaba. Es decir, si la consecuencia de las acciones es positiva, moralmente buena, también es ética. Una sencilla norma que se puede aplicar siempre.

Dicho de otra manera, la deontología aspira a la universalidad de los valores morales; la teleología busca la moralidad de los fines.

Si bien, tanto el término “ética” como “moral” tienen un origen similar y a menudo se usan como sinónimos, no está de más hacer una clara diferenciación. Por un lado, moral sería la experiencia humana encargada de distinguir aquello que debemos hacer de aquello que no debemos hacer. Separar aquello que está bien de aquello que está mal.

La ética, en cambio, es lo que conocemos como “filosofía de la moralidad”, el estudio de la misma, la reflexión teórica que realizamos acerca de nuestra experiencia moral. Si la primera se enfoca en el bien y el mal, esta última se pregunta cuáles son los criterios que usamos para hacer esa diferenciación, cómo se originan nuestros valores morales y de qué modo se relacionan con conceptos como el de la felicidad, etc.

Toda conducta ha de estar regida por un código de valores y, a diferencia de otros seres vivos cuyo instinto innato los guía, el ser humano ha de escoger los suyos propios. No le vienen dados por la naturaleza. Ha de crearlos.

Por ello, nos convierte en los seres más avanzados del planeta, pero nos carga de responsabilidad de nuestra existencia. Hemos de construir nuestros valores para dirigir nuestra conducta, y para poder establecer los mismos, tenemos que saber antes qué es el bien y qué es el mal, cómo alcanzamos la felicidad, qué comportamiento es virtuoso, qué objetivos hemos de perseguir.

En conclusión, la ética es ni más ni menos que el “arte de vivir bien”.

Vigilar las inscripciones

La educación es uno de los derechos sociales, el cual se encuentra dictaminado en el artículo 3° de la Constitución Política de los Estado Unidos Mexicanos. En congruencia con dicho artículo, la educación debe ser accesible para todos y bajo criterios de calidad y equidad.

La educación es clave en el desarrollo de los seres humanos, pues la misma da acceso a un mejor empleo y calidad de vida digna y, por lo tanto, es uno de los principales igualadores sociales.

La Constitución Política determina que toda persona tiene derecho a recibir educación y que toda educación que el estado imparta debe ser totalmente gratuita. La Ley General de Educación, por su parte, señala en su artículo 6 que las donaciones o cuotas voluntarias destinadas a dicha educación en ningún caso se entenderán como contraprestaciones del servicio educativo.

Este artículo también señala que queda prohibido el pago que condicione la inscripción, el acceso a la escuela, la aplicación de evaluaciones o exámenes, la entrega de documentación a los educandos o afectar en cualquier sentido la igualdad en el trato a los alumnos.

Esto significa que la educación que imparta el estado debe ser gratuita y que, como cita la ley mencionada, las donaciones o cuotas voluntarias destinadas a dicha educación en ningún momento se tomarán como pago del servicio.

Lo anterior hace posible que las instituciones educativas sí cobren alguna cuota de inscripción, la cual previamente debe ser aprobada por los padres de familia, lo que otorga la posibilidad de cobro de este tipo de cuotas, lo que, a su vez, ocasiona que algunas instituciones educativas se excedan en el cobro de las mismas.

Se debe recordar que algunas personas no tienen los recursos suficientes para aportar la cantidad que la sociedad de padres les solicita, lo que propicia un problema mayor.

Po todo lo anterior propongo adherir al artículo 17 de la Ley Orgánica el acuerdo único que exhorta a la Secretaría de Educación Pública en el Estado para que en el uso de las facultades que la ley le confiere vigile en los procesos de inscripción a las instituciones públicas para que el pago de cuotas o aportaciones a las sociedades de padres de familia tengan el carácter de voluntario, no así obligatorio, y que al mismo tiempo sea congruente con la posibilidad económica de los padres de familia.

Sociedad fuerte y unida

Lo que hemos vivido los mexicanos los últimos días ha demostrado la capacidad de reacción ante la adversidad que somos capaces de llevar a cabo en una situación límite.

Voluntarios, brigadistas, socorristas, mujeres, jóvenes, universitarios, choferes, amas de casa, ciudadanos de todas las trincheras, medios de comunicación han tenido una actitud de cooperación y participación que describe literalmente la solidaridad que tiende la mano sin buscar más recompensa que la de ayudar al prójimo. Esta conducta es digna de agradecimiento y reconocimiento pues cuando se ejerce, es la que mantiene viva a una sociedad.

Desde los primeros minutos posteriores al sismo del pasado 19 de septiembre las acciones de rescate y de ayuda comenzaron a fluir. Desde ese momento por toda la ciudad se ve gente en movimiento buscando cómo y dónde ayudar. Los centros de acopio comenzaron a ser insuficientes por la cantidad de víveres que se hacían llegar de muchas formas. Es tal la cantidad de voluntarios que desean participar que en casos como el de la Cruz Roja se proporcionaron fichas para organizar de mejor forma la logística para estos fines. Los supermercados y las farmacias han estado abarrotados por miles de poblanos que desean aportar lo que está a su alcance para apoyar a quienes más lo necesitan debido a las consecuencias del sismo.

Dentro de los daños más severos están la lamentable pérdida humana de casi 50 personas, más de 12 mil viviendas afectadas, así como una cantidad importante de inmuebles históricos, iglesias y escuelas.

Ahora comienza el proceso de reconstrucción que será el que más tiempo lleve, pues tiene que pasar por la coordinación entre damnificados, autoridades y la misma sociedad civil. Esta seguirá siendo una gran área de oportunidad para trabajar de la mano y en unidad, sin distingos de ningún tipo. La comunicación entre autoridades y sociedad serán indispensables para actuar de manera eficiente y atinada.

Algunas de las lecciones que sobresalen de lo vivido son las siguientes:

  • Las personas en acción son la palanca más poderosa que tiene la sociedad para su transformación.
  • Los jóvenes han jugado un papel protagónico en esta experiencia. Han ejercido participación y liderazgo ¡Es necesario que lo sigan haciendo!.
  • Las redes sociales son un excelente medio de comunicación utilizadas de manera racional.
  • La malinformación y rumores debe ser evitada sobre todo en redes sociales.
  • Los políticos tenemos que actuar como ciudadanos en este tipo de tragedias. Sin protagonismo y con respeto y empatía a lo que se vive.
  • El entusiasmo, las ganas y la solidaridad tienen que ejercerse de manera permanente y no sólo en momento de crisis o dificultad.

Me parece indispensable que la participación y solidaridad que se logra en este tipo de experiencias continúe en todo momento y en todos los ámbitos de la vida pública pues es la forma más eficiente de equilibrar las decisiones y acciones que se toman desde los gobiernos.

Que la fuerza y la unidad lograda en estos momentos permanezcan en la sociedad hoy y siempre, es lo menos que podemos conservar de estas experiencias. #FuerzaMéxico #FuerzaPuebla.

 

cultura proteccion civil infancia

Cultura de prevención y protección civil desde la infancia

La mayoría de nuestras habilidades las comenzamos a desarrollar en la niñez. Y es que en esa etapa de la vida las capacidades de aprendizaje están en un punto determinante para captar, asimilar, entender y poner en práctica nuevas enseñanzas. De ahí el interés de que comencemos con la formación de nuestras niñas y niños en un marco de una nueva cultura de prevención de riesgos, sobre todo en una entidad como Puebla cuya ubicación y geografía la hace propensa a constantes peligros por fenómenos naturales.

En ese contexto es que, como ciudadano preocupado por arraigar la cultura de la prevención y en mi calidad de diputado local, presenté ante el Congreso del Estado una iniciativa para reformar la Fracción II y adicionar la Fracción VIII al Artículo 66 de la Ley Estatal de Protección Civil, con la finalidad de que se trabaje en fomentar la cultura de la prevención entre los niños y, también, se dé atención prioritaria para la población vulnerable en estas condiciones.

La intención es que se desarrollen las estrategias necesarias para generar la promoción, desde la niñez, de una cultura de responsabilidad social dirigida a la protección civil con énfasis en la prevención y autoprotección respecto de los riesgos y peligros que representan los agentes perturbadores y su vulnerabilidad.

Tenemos perfectamente claro que en el caso de Puebla existen registros de inundaciones y desbordamientos, historia sísmica, actividad volcánica, incendios forestales, usos de suelo irregulares, concentración promedio anual por contaminante atmosférico y elevaciones en los Ríos Atoyac, Alseseca y San Francisco; fenómenos que ponen en riesgo los asentamientos humanos.

De acuerdo con el Diagnostico Nacional de los Asentamientos Humanos, los desastres que han generado mayor costo económico al país han sido los ocasionados por los sismos de 1985; las severas inundaciones que se produjeron en Tabasco, Oaxaca y Puebla en 1999, así como el hecho de que entre 1990 y 2000 se han registrado 73 sismos con magnitudes superiores a los 7 grados, siendo las zonas que han presentado mayores intensidades los estados de Guerrero, Oaxaca, Michoacán, Colima, Chiapas, y las regiones Río Balsas Interiores, Veracruz-Oaxaca y Puebla-Morelos.

En todos estos acontecimientos, o al menos en su mayoría, el estado de Puebla se ha visto involucrado. Y aunque evidentemente, nuestra conciencia como sociedad ha evolucionado a favor de incrementar las medidas de precaución, aún es evidente que hace falta corregir aspectos que si desde la niñez ponemos atención, los impactos negativos podrán ser minimizados e incluso, hasta cierto punto, controlables.

En ese sentido, es fundamental incrementar la cultura de protección civil entre nuestra sociedad, para lo cual es necesario que la misma se inculque desde la niñez, preparando a las futuras generaciones con conocimientos que les permitan saber qué hacer y cómo actuar ante riesgos de origen natural o antrópico. Esto porque se considera que los niños son unos grandes aliados en el impulso de la protección civil, pues además de replicar la información al interior de sus hogares, empiezan a desarrollar acciones preventivas como un estilo de vida.

Ahora bien, existe una realidad ante la que no podemos cerrar los ojos y que tiene que ver con que en la actualidad existen grupos vulnerables en condición de riesgo de acuerdo al lugar en donde se encuentran asentados.

Al respecto no podemos cruzar los brazos y por eso esta iniciativa también incluye reformas que los atiendan. Se trata de que las políticas oficiales en la materia tengan atención prioritaria para la población vulnerable por la condición de riesgos y peligros en la que se encuentran, donde se tome en consideración sus condiciones de precariedad económica, de vivienda, por ubicación geográfica, ello sin importar el asentamiento humano en el que se encuentra, esto es, si está en un contexto urbano, en aludes, en la montaña y en sequías.

Lo anterior con el objetivo de concebir a la protección no solo como un servicio público al que tiene derecho el ciudadano y que es responsabilidad del Estado en sus tres niveles de gobierno, sino brindarlo desde luego con la participación de la sociedad, donde la cultura de la protección debe inculcarse desde la niñez y donde las políticas públicas den mayor atención a los grupos con mayor vulnerabilidad por la condición de debilidad en la que se encuentran.