¡A rodar se ha dicho¡

La bicicleta como política pública

Este artículo, publicado hace un año sigue teniendo vigencia, y por eso lo comparto con una adición a propósito de la pandemia que estamos viviendo, y del día internacional de la bicicleta.

El cartero, el plomero, el jardinero, algunas niñas, algunos niños, Shakira, Carlos Vives, E.T., Lance Armstrong, bikers y miles de personas en el mundo usan la bicicleta para fines recreativos, deportivos y como medio de transporte. De acuerdo con la ONU, en el mundo hay más de 1 billón de usuarios de la bicicleta. 

Aún recuerdo con una gran emoción, cuando tenía 12 años y recibí una bicicleta de carreras marca Benotto. Era de color azul cromado, contaba con 10 velocidades, volante curvo, doble freno en el manubrio y en ella hacía pequeños recorridos con amigos y vecinos de San Manuel, que es la colonia donde crecí. Cuando llovía de lo que más disfrutábamos era salir a mojarnos y pasar en medio de los charcos. Recién inaugurado el Fovissste San Manuel, era uno de los lugares favoritos para maniobrarlas a toda velocidad entre sus jardineras. En esa bicicleta también podía desplazarme a varios lugares cercanos, como el Cerrito, San Baltazar Campeche, Huexotitla, La Calera y Colonia Humboldt, entre otras. Recuerdo que estos traslados eran con el consentimiento de Miguelito y Lupita, pues consideraban que era seguro, además de divertido. 40 años después, cuesta trabajo pensar que niños y niñas de 12 años puedan hacer recorridos de este tipo debido a la inseguridad y al tráfico vehicular que de forma exponencial se ha dado.

El 3 de junio de cada año se celebra el “Día Mundial de la Bicicleta”. Aunque tradicionalmente esta celebración se asocia con el 19 de abril, en 2018 la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró oficialmente el 3 de junio como la fecha oficial para su celebración. Asimismo, anunció la creación de un fondo para evitar muertes a causa de incidentes de tránsito. El objetivo de dedicarle un día a este medio de transporte es impulsarlo como una solución a retos mundiales que incluyen la contaminación, el cambio climático, la salud y la calidad de la educación. Por ello es tan importante que tomemos en cuenta el rol que juega este medio de transporte para generar condiciones de uso accesible, seguro, digno, rápido además de implementar las medidas necesarias para que las bicicletas puedan estar al alcance de todos los bolsillos, es decir democratizar su adquisición.

Las decisiones que toma el gobierno, deben ser en principio, de beneficio comunitario y con un gran impacto social. Es decir, su costo beneficio debe de ser tan alto, que la justificación de su implementación, debe de satisfacer, por si sola, a la mayoría de los ciudadanos. En términos de política pública, la decisión de invertir un peso en tal o cual proyecto debe pasar por un proceso de diagnóstico, análisis, implementación y evaluación que permita que esa inversión tenga una alta rentabilidad social. Cuando eso sucede el gobierno actúa de manera adecuado, cuando actúa de manera contraria, el rechazo y la crítica son las que prevalecen.

Invertir dinero público a favor de la bicicleta y su uso es de una gran rentabilidad social. De acuerdo con el Manual Integral de Movilidad Ciclista para Ciudades Mexicanas, publicado por el Instituto de Políticas para Transporte y Desarrollo (ITDP), se destacan las siguientes ideas en torno a este tema:

La bicicleta es una opción de movilidad democrática, equitativa, ecológica y saludable; responde, en gran medida, al desafío de crear ciudades con calidad de vida.

La bicicleta es el modo de transporte más rápido y eficiente para hacer viajes de hasta cinco kilómetros, con una velocidad promedio de 16.4 Km/hr, comparado con la velocidad promedio de otros modos de transporte, como la de un auto en hora pico que es de 15 Km/hr.

La bicicleta permite incrementar la posibilidad de equidad social. Inicialmente, viajar en bicicleta es gratuito, así que es el vehículo más económico; adquirir una bicicleta tiene un costo menor al 2% del precio de un automóvil semi-compacto.

El impacto de utilizar la bicicleta como estilo de vida cotidiano brinda a la población una oportunidad de vida más larga y saludable; un ciudadano que comience a utilizar la bicicleta cotidianamente puede llegar a perder hasta 5 Kg de peso corporal durante el primer año, aunque mantenga los mismos hábitos alimenticios.

Está demostrado que 30 minutos diarios de transporte activo satisfacen hasta el 70% de la actividad física diaria recomendada por la Organización Mundial de la Salud (Sallis et al., 2006). Además, llegar al trabajo en bicicleta reduce 11% del riesgo de contraer enfermedades cardiovasculares (Hamer y Chida, 2007) y de contraer cáncer de mama en mujeres (Luoto et al., 2000).

La oportunidad de mejorar la salud de los mexicanos a través de la bicicleta es evidente. El transportarse en bicicleta resulta en ahorros en salud pública, en un escenario conservador de hasta $25 mil millones de pesos anuales por muertes prematuras relacionadas con la obesidad (Hernández, 2009).

Además de reducir los niveles de contaminación del aire y la exposición individual a contaminantes, la bicicleta es un transporte silencioso, que contribuye a reducir la contaminación por ruido. Asimismo, no depende del petróleo y tiene una eficiencia energética superior a la de los modos de transporte motorizados.

Todo esto trasladado a nuestros días, y ante la pandemia que estamos viviendo puede potenciar el uso de la bicicleta en las ciudades, pues es un transporte individual, minimiza riesgo de contagio, y porque ayudaría combatir la obesidad (condición que complica el padecimiento), pues pedalear consume unas 900 calorías a una velocidad de entre 15 y 18 kilómetros por hora. De ahí la importancia de que todos los niveles de gobierno impulsen políticas pública a favor de la bicicleta, pues ayuda a la movilidad, a la salud, al deporte y evita enfermedades y daño ambiental. Hay por ejemplo países como Italia, que están otorgando apoyo económico para la compra de bicicletas. Pero lo más importante es que se invierta en espacio público, en el que los  ciclistas se pueden trasladar de manera ágil y segura de un punto a otro de la ciudad, donde sean respetados y cuidados por automovilistas, transporte público y que entre todos construyamos una cultura de movilidad integral en la que los peatones, los ciclistas, los automovilistas y el transporte público quepamos en un mismo espacio público.

Insuficiente un día sin auto

Ante el desabasto de combustible en la década de los 70, se provocó la primera manifestación para incentivar el uso de alternativas que no dependieran de los combustibles fósiles.

Los países aliados en la OPEP, Organización de países árabes exportadores de petróleo cortaron sus ventas a los países que apoyaron a Israel durante la guerra de Yom Kipur. Durante la década se tomaron medidas ante el impacto de esta crisis. El desabasto de combustible fue tal que, por ejemplo, en 1974 tuvieron que suspender las carreras de autos de Montecarlo y el rally de Suiza.

En E.U.A. se racionó el abasto de gasolina de acuerdo a la terminación de la placa de los autos, y se impuso el horario de verano, que adelanta una hora las actividades para ahorrar energía. A partir de esa crisis nació la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos y se creó el Departamento de Energía.

Posteriormente, con una finalidad de favorecer el medio ambiente y la movilidad, en 1998 se estableció el 22 de septiembre como el día mundial sin auto. El Día Mundial Sin Auto es una celebración que se lleva a cabo en muchas ciudades del mundo, para que los habitantes de las ciudades experimenten cómo sería la vida en comunidad si utilizáramos otros medios de transporte. En esas ciudades, durante un día las calles son tomadas por peatones, quienes se movilizan a pie, en bicicleta o transporte público para disfrutar de una ciudad más humana, con actividades a pie de calle, mercados, intercambios culturales de diversa índole.

Para contextualizar el impacto ambiental de las emisiones de CO2 a nivel mundial el conjunto del transporte marítimo y terrestre de cada país libera cada año 8 mil millones de toneladas de dióxido de carbono, este total equivale al peso de la isla de Manhattan 63 veces. Para asumir toda esa cantidad de CO2 se requiere más masa forestal que la que hay en el planeta.

La Tierra contiene 4 mil millones de hectáreas de bosque que en conjunto tienen la capacidad de absorber 3 mil 800 millones de toneladas de CO2, según un informe de la revista académica Earth System Science Data. Para absorber el CO2 que emiten los transportes del mundo se necesitarían cada año la masa forestal de 2 planetas Tierra. De este tamaño es la dimensión del uso del auto.

Por ello, son cada vez más las voces y las acciones que se emprenden para sensibilizar y concientizar acerca de las medidas que se deben de tomar. En este sentido, el Secretario General de la ONU, António Guterres ha hecho un llamamiento a todos los líderes para que acudan a Nueva York el 23 de septiembre con planes concretos y realistas para mejorar sus contribuciones concretas a nivel nacional para 2020, siguiendo la directriz de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero un 45 % en los próximos diez años y a cero para 2050.

Pero hay incredulidad y escepticismo ante la falta del compromiso y resultados de la mayoría de los países y gobiernos globales. La joven activista sueca Greta Thunberg declaró este lunes en la Cumbre sobre Acción Climática que los líderes mundiales han de actuar de forma enérgica ante el cambio climático y aseguró que les están fallando a los jóvenes, quienes no piensan perdonarles. En un apasionado y emotivo discurso ante los asistentes al evento, Greta señaló que ella no debería estar sentada en estos momentos en la sede de la ONU, sino al otro lado del Atlántico.

“Me habéis robado mis sueños y mi infancia con vuestras palabras vacías, y aun así soy una de las afortunadas. La gente sufre, muere, y ecosistemas enteros están colapsando. Estamos al principio de una extinción masiva, y todo de lo que podéis hablar es de dinero y de cuentos de hadas de eterno crecimiento económico. ¿Cómo os atrevéis?».

Ella representa a miles de jóvenes que se manifiestan y que son conscientes del impacto que tiene el deterioro ambiental y de lo que están dispuestos a hacer para revertir esta situación desfavorable para el Planeta pero especialmente para su generación.

Todos los esfuerzos y acciones cuentan. De ahí que una efeméride como la de un día sin auto sea simbólica pero insuficiente para contrarrestar este fenómeno. Por lo que es indispensable que desde todas las trincheras se actúe proactivamente a favor de este tema

En México empezó a celebrarse el Día Mundial Sin Automóvil de manera más formal en 2014. En la Ciudad de México, el cuadro principal permanece cerrado a vehículos automotores durante la mayor parte del día permitiendo el acceso a las calles únicamente caminando o en bicicleta. Torreón es una de las ciudades que se han sumado a esta celebración.

Dentro de las principales ventajas derivadas de este tipo de medidas se encuentran: Hacer ver a las personas que existen otras posibilidades de transporte que no sea el automóvil, estudiar qué pasa y cómo funcionan los medios de transporte público y analizar el comportamiento de la sociedad, incentivar el uso de transportes eficientes y sustentables, ya que las grandes ciudades no dan abasto con la creciente cantidad de automóviles, disminuir la contaminación sustancialmente, y evidenciar el impacto de vehículos automotores de combustible fósil en su rol contaminante del aire, entre otras.

Ante esta celebración del día sin auto pero sobre todo ante el problema global del cambio climático, sigue siendo indispensable que en lo individual y en lo colectivo, desde la iniciativa privada y desde el gobierno tomemos las medidas necesarias para actuar en consecuencia, con el ánimo de eliminar de manera importante la contaminación, beneficiar el medio ambiente y principalmente de elevar la calidad de vida de todos nosotros.

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Necesario vernos en el espejo del Amazonas

La tierra provee lo suficiente para satisfacer las necesidades de cada hombre, pero no para la avaricia de cada hombre

Mahatma Gandhi.

Este abuso al que se refiere Mahatma Gandhi es el que ha llevado a situaciones límite diversas partes del planeta en el que se ha puesto en riesgo su deterioro, pero sobre todo la supervivencia de muchas especies. Ejemplos tenemos todos los días, como los escándalos que llaman la atención de la prensa mundial, como el caso más reciente con los incendios en Amazonas, pero otros que de manera inconsciente provocamos con nuestra forma y estilo de vida.

De ahí la importancia de voltear la mirada a lo que pasa en otras partes del mundo, pero sobre todo ser conscientes y responsabilizarnos de nuestros hábitos, usos y costumbres respecto a nuestra vida diaria y la relación con el medio ambiente, pues ambos, tanto los que suceden en otras partes, como los que provocamos nosotros mismos, impactan de manera negativa a nuestro planeta. Como diría Thomas Berry “El mundo natural es la comunidad sagrada más grande a la que pertenecemos. Dañar esta comunidad es disminuir nuestra propia humanidad.” De ahí la importancia de vernos reflejados en lo que sucede en Amazonas, como una alerta de como nos comportamos respecto a nuestra propia realidad ecológica.

El Ecocidio es el daño grave, la destrucción o la pérdida de ecosistemas de un territorio concreto, ya sea por mediación humana o por otras causas, a un grado tal que el disfrute pacífico de ese territorio por sus habitantes se vea severamente disminuido. Este es el caso del Amazonas, que durante las últimas semanas ha estado ardiendo, devastando uno de los pulmones más importantes del planeta. Estos hechos han desatado todo tipo de comentarios, indignaciones y posiciones políticas; sin embargo, lo más grave son las consecuencias que genera al ecosistema y el daño irreversible a los ciclos vitales. Dentro de los señalamientos más comunes se encuentran: “la indiferencia mundial, las políticas negacionistas de Bolsonaro, abusos del capitalismo, acusaciones a las ONG de los incendios, apoyo a grandes negocios agroindustriales, crítica ante la falta de indignación por parte de liderazgos internacionales, y hasta una pugna desatada en el G7 de parte de Macron en contra de Brasil y su presidente.” Todas estas posiciones no salvan, ni contribuyen a solucionar la grave crisis en la que está en riesgo el 10% de la biodiversidad mundial, el hábitat de 34 milones de habitantes y aproximadamente el 20% del agua del planeta.

Además de las soluciones globales que se están proponiendo para esta crisis, me parece fundamental que volteemos la mirada a aquello que está en nuestras manos hacer y de manera solidaria y práctica contribuye a una mejor conservación del medio ambiente. Comparto algunas medidas que organizaciones internacionales proponen para estos fines:

• Estar informado permite saber qué hacer para proteger el medio ambiente.

• Actúa. Cada una de tus acciones impacta negativa o positivamente nuestros ecosistemas. No creas que tirar una basura no importa porque sólo es una… no creas que levantar una basura no sirve porque sólo es una. Todo cuenta, así que cada cosa que hagas que sea en favor del planeta.

• Exige a los tomadores de decisiones, a tus gobiernos (municipales, locales o federal) políticas públicas en beneficio del medio ambiente.

• La quema de combustibles fósiles ocasiona más cambio climático, por ello para evitar el calentamiento global disminuye tu consumo de petróleo

• Usa bicicleta, transporte público o comparte el auto cuando lo utilices. Si ya lo haces puedes exigir más y mejores formas de movilidad en tu ciudad que beneficien a más personas. Una forma práctica de compartir el transporte es en el traslado de los hijos al colegio a través de rondas con los vecinos.

• Elige productos que no estén envasados en plástico y recicla o reutiliza los envases.

• Compra frutas y verduras orgánicas (los fertilizantes y pesticidas suelen ser derivados del petróleo).

• Comprar productos de belleza (shampoo, jabón o maquillaje) elaborados con ingredientes naturales, no derivados del petróleo.

• Elige productos elaborados localmente. De esta manera se reduce el consumo de combustibles empleados para su transporte.

• Prefiere la ropa hecha de algodón orgánico y no de materiales derivados del petróleo.

• No uses artículos desechables.

• Cambia tu calentador por uno solar.

• Aprovecha la energía solar. No sólo como luz natural, también como fuente para recargar tus aparatos, hay cargadores solares para muchas cosas como celulares, relojes, calculadoras, etc.

• No desperdicies energía. Apaga las luces que no utilices y desconecta los aparatos eléctricos.

• Cambia definitivamente los focos de bombilla por focos ahorradores.

• Tu refrigerador usa más energía que cualquier otro aparato en tu hogar pero éstos son los pasos para mantener su consumo de energía al mínimo.

1. Mantenerlo en entre 3 y 5°C, el congelador en entre -17 y -15°C.

2. Abre la puerta lo menos posible y por un corto periodo para conservar la energía.

3. No lo ubiques cerca de una fuente de calor.

4. Limpia los carretes del condensador que se encuentran detrás o debajo del refrigerador por lo menos una vez al año.

• Y siguiendo en la cocina. Usa ollas de presión, pues gasta poca energía. Utiliza sartenes y ollas con fondo plano y con un diámetro superior al de la superficie de la parrilla, así la cocción será más rápida y ahorrarás energía.

• No precalientes el horno. Es innecesario. Además, apágalo 15 minutos antes, el calor que queda en el horno terminará la cocción.

• Sé un consumidor responsable. Consume sólo lo que necesitas y agota la vida útil de los productos, en otras palabras: reduce, reutiliza y recicla.

• También se un consumidor responsable de agua. No desperdicies este cada vez más escaso recurso y al mismo tiempo estarás ahorrando energía porque hacerla llegar a tu casa, tratarla y desecharla implica un gasto energético.

• Digamos no a los transgénicos. Ni en nuestro campo ni en nuestra mesa. Opta por productos frescos y naturales.

• Cambia el centro comercial por el mercado. Estarás comprando productos más frescos y seguros, sin transgénicos, además de apoyar a productores locales.

• Prefiere los productos orgánicos y de comercio justo. Los productos orgánicos respetan el ambiente en su proceso de elaboración y son más sanos y seguros que los procesados de manera industrial. La certificación y denominación de orgánicos reconocida internacionalmente prohíbe la utilización de transgénicos -o derivados de éstos- en los productos de la agricultura y la ganadería. Los productos de comercio justo permiten, además, combinar el cuidado del ambiente con un verdadero empoderamiento de las comunidades campesinas a través de la repartición equitativa de las ganancias y de la toma de decisiones.

• Evita los productos con muchos empaques o envolturas que acabarás tirando.

• Lleva contigo una bolsa de tela para que no utilices bolsas de plástico cuando hagas compras.

• Separa tus residuos al menos en orgánicos e inorgánicos y si es posible en reciclables (papel, aluminio, vidrio, cartón, tetrapack, etc).

• Convierte tu basura orgánica en composta.

• Limpia con jabón puro que se biodegrada de manera segura y no es tóxico. Asegúrate de que sea sin esencias, colores sintéticos u otros aditivos.

• En lugar de disolventes tóxicos utiliza vinagre (5% ácido acético). Es un desinfectante suave, corta la grasa, limpia el vidrio, desodoriza y remueve los depósitos de calcio, manchas y acumulación de cera.

• Aprovecha el carbonato de sodio. Corta la grasa, quita mancha y desinfecta.

• Apoya el ecoturismo en zonas boscosas y en general el manejo forestal sustentable; no maltrates los árboles y no provoques incendios.

Estas sólo son algunas medidas que pueden contribuir al cuidado del medio ambiente y que está a nuestro alcance llevarlas a cabo. Lejos estamos de Amazonas pero cerca de hacer algo que nos sensibilice y contribuya a la solución de un problema común.

Severa amenaza en el Zapotecas

El cerro Zapotecas es uno de los pocos pulmones que quedan en la zona metropolitana de Puebla. Ubicado en el centro oeste del Valle Puebla-Tlaxcala y flanqueado por varias comunidades de San Pedro Cholula, este hermoso cerro se puede divisar desde cualquier punto de esta zona. En sus más de 500 hectáreas hay una gran vegetación, árboles y siembras de todo tipo entre las que destacan tejocotes, capulines y de manera abundante nopal. Además de ser una reserva ecológica, es utilizado para practicar senderismo, ciclismo y paseos al aire libre.

La propiedad de la tierra es privada, en la que una cantidad importante de los dueños son pequeños propietarios. Sin embargo, a pesar de ser decretado por el Gobierno del Estado como Reserva Naturalmente Protegida se empieza a observar una creciente construcción de vivienda, deforestación y proliferación de incendios que se vienen dando desde hace varios años. Esto pone en peligro este ecosistema, que de no tomarse las medidas necesarias por parte de las autoridades, corre el riesgo de desaparecer para convertirse en una zona urbana.

Defender esta Zona Naturalmente Protegida es una responsabilidad prioritaria del Gobierno del Estado y del Ayuntamiento de San Pedro Cholula, pues la preservación del medio ambiente es de utilidad pública, pero también nos corresponde como ciudadanos vigilar y exigir que las autoridades hagan su parte, pues de no hacerlo los perjuicios y las consecuencias son para todos por igual. Independientemente de si conocemos o no el Zapotecas, de si andamos o no en bicicleta, de si caminamos o no al aire libre, de si hacemos o no ejercicio, todos somos beneficiarios de las medidas oportunas que se lleven a cabo o de las consecuencias fatales si hay omisión al respecto.

Este importante pulmón fue protegido por Decreto del Ejecutivo publicado el 8 de abril de 1994 en el Periódico Oficial del Estado de Puebla, en el cual se emitió la Declaratoria de Reservas, Destinos y Usos de Predios y Áreas Territoriales del Programa Regional de Ordenamiento Territorial de la Zona Centro – Poniente del Estado de Puebla; en cual declara como área naturalmente protegida con carácter estatal al cerro Zapotecas.

De acuerdo con la legislación ambiental estatal vigente, las Áreas Naturalmente Protegidas son las zonas naturales dentro del territorio de jurisdicción del Estado en donde los ambientes requieren ser conservados, preservados, restaurados o aprovechados en forma sustentable debido a su importancia biótica o abiótica.

En teoría el establecimiento de áreas naturales en la Entidad y los municipios que la integran, tendría por objeto entre otros, preservar los ambientes naturales de ciertas regiones de la Entidad, que presenten características ecológicas originales, únicas o excepcionales y de ecosistemas frágiles, para asegurar el equilibrio y la continuidad de sus procesos evolutivos, así como promover el aprovechamiento sustentable de los ecosistemas y sus elementos.

Por ello se debe atenderse principalmente a lo que determina la Ley para la Protección del Ambiente Natural y el Desarrollo Sustentable del Estado de Puebla, la cual establece que en las zonas de las áreas naturales protegidas de competencia estatal y municipal no se permitirá, entre otros; cualquier clase de cauce, vaso o acuífero, profundo o superficial; efectuar actividades distintas a la declaratoria respectiva; modificar las condiciones topográficas, ecológicas y de paisaje sin autorización. En ese sentido la autoridad municipal debe proteger, administrar y vigilar y no puede ni debe otorgar licencia de construcción alguna, y en su caso, clausurar y ordenar la demolición de las construcciones que se han construido fuera de la ley. Debiendo prever que la Secretaría del Medio Ambiente del Gobierno del Estado es competente, entre otros aspectos, para el establecimiento, regulación, administración y vigilancia de áreas naturales protegidas de competencia estatal, donde debe dar participación a los Gobiernos Municipales competentes.

Haciendo énfasis en que la propia ley establece que en la administración y manejo de las áreas naturales protegidas, la Secretaría y las Autoridades Municipales correspondientes, bajo el régimen de concurrencia, promoverán la participación de sus habitantes, propietarios o poseedores, y demás organizaciones sociales, públicas y privadas, con el objeto de proporcionar el desarrollo integral de la comunidad y asegurar la protección y preservación de los ecosistemas y su biodiversidad.

Por todo esto, el llamado a las autoridades, a los propietarios, a los usuarios del Zapotecas, pero sobre todo a la sociedad en su conjunto, pues todos somos beneficiarios del cuidado y atención que se le de a los pocos pulmones ecológicos que le quedan a nuestra mancha urbana.

¡A rodar se ha dicho! (La bicicleta como política pública)

El cartero, el plomero, el jardinero, algunas niñas, algunos niños, Shakira, Carlos Vives, E.T., Lance Armstrong, bikers y miles de personas en el mundo usan la bicicleta para fines recreativos, deportivos y como medio de transporte. De acuerdo con la ONU, en el mundo hay más de 1 billón de usuarios de la bicicleta.

Aún recuerdo con una gran emoción, cuando tenía 12 años y recibí una bicicleta de carreras marca Benotto. Era de color azul cromado, contaba con 10 velocidades, volante curvo, doble freno en el manubrio y en ella hacía pequeños recorridos con amigos y vecinos de San Manuel, que es la colonia donde crecí. Cuando llovía de lo que más disfrutábamos era salir a mojarnos y pasar en medio de los charcos. Recién inaugurado el Fovissste San Manuel, era uno de los lugares favoritos para maniobrarlas a toda velocidad entre sus jardineras. En esa bicicleta también podía desplazarme a varios lugares cercanos, como el Cerrito, San Baltazar Campeche, Huexotitla, La Calera y Colonia Humboldt, entre otras. Recuerdo que estos traslados eran con el consentimiento de Miguelito y Lupita, pues consideraban que era seguro, además de divertido. 40 años después, cuesta trabajo pensar que niños y niñas de 12 años puedan hacer recorridos de este tipo debido a la inseguridad y al tráfico vehicular que de forma exponencial se ha dado.

El lunes de esta semana se celebró el “Día Mundial de la Bicicleta”. Aunque tradicionalmente esta celebración se asocia con el 19 de abril, en 2018 la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 3 de junio como la fecha oficial para su celebración. Asimismo, anunció la creación de un fondo para evitar muertes a causa de incidentes de tránsito. El objetivo de dedicarle un día a este medio de transporte es impulsarlo como una solución a retos mundiales que incluyen la contaminación, el cambio climático, la salud y la calidad de la educación. Por ello es tan importante que tomemos en cuenta el rol que juega este medio de transporte para generar condiciones de uso accesible, seguro, digno, rápido además de implementar las medidas necesarias para que las bicicletas puedan estar al alcance de todos los bolsillos, es decir democratizar su adquisición.

Las decisiones que toma el gobierno, deben ser en principio, de beneficio comunitario y con un gran impacto social. Es decir, su costo beneficio debe de ser tan alto, que la justificación de su implementación, debe de satisfacer, por si sola, a la mayoría de los ciudadanos. En términos de política pública, la decisión de invertir un peso en tal o cual proyecto debe pasar por un proceso de diagnóstico, análisis, implementación y evaluación que permita que esa inversión tenga una alta rentabilidad social. Cuando eso sucede el gobierno actúa de manera adecuado, cuando actúa de manera contraria, el rechazo y la crítica son las que prevalecen.

Invertir dinero público a favor de la bicicleta y su uso es de una gran rentabilidad social. De acuerdo con el Manual Integral de Movilidad Ciclista para Ciudades Mexicanas, publicado por el Instituto de Políticas para Transporte y Desarrollo (ITDP), se destacan las siguientes ideas en torno a este tema:

La bicicleta es una opción de movilidad democrática, equitativa, ecológica y saludable; responde, en gran medida, al desafío de crear ciudades con calidad de vida.

La bicicleta es el modo de transporte más rápido y eficiente para hacer viajes de hasta cinco kilómetros, con una velocidad promedio de 16.4 Km/hr, comparado con la velocidad promedio de otros modos de transporte, como la de un auto en hora pico que es de 15 Km/hr.

La bicicleta permite incrementar la posibilidad de equidad social. Inicialmente, viajar en bicicleta es gratuito, así que es el vehículo más económico; adquirir una bicicleta tiene un costo menor al 2% del precio de un automóvil semi-compacto.

El impacto de utilizar la bicicleta como estilo de vida cotidiano brinda a la población una oportunidad de vida más larga y saludable; un ciudadano que comience a utilizar la bicicleta cotidianamente puede llegar a perder hasta 5 Kg de peso corporal durante el primer año, aunque mantenga los mismos hábitos alimenticios.

Está demostrado que 30 minutos diarios de transporte activo satisfacen hasta el 70% de la actividad física diaria recomendada por la Organización Mundial de la Salud (Sallis et al., 2006). Además, llegar al trabajo en bicicleta reduce 11% del riesgo de contraer enfermedades cardiovasculares (Hamer y Chida, 2007) y de contraer cáncer de mama en mujeres (Luoto et al., 2000).

La oportunidad de mejorar la salud de los mexicanos a través de la bicicleta es evidente. El transportarse en bicicleta resulta en ahorros en salud pública, en un escenario conservador de hasta $25 mil millones de pesos anuales por muertes prematuras relacionadas con la obesidad (Hernández, 2009).

Además de reducir los niveles de contaminación del aire y la exposición individual a contaminantes, la bicicleta es un transporte silencioso, que contribuye a reducir la contaminación por ruido. Asimismo, no depende del petróleo y tiene una eficiencia energética superior a la de los modos de transporte motorizados.

Por todas estas razones es necesario que, como ciudadanos, pero sobre todo las autoridades, tomemos cartas en el asunto para generar condiciones de uso adecuado de este importante medio de transporte.

Bolsas de plástico

Las bolsas de plástico fueron introducidas en 1970 y, rápidamente, se hicieron muy populares, especialmente a través de su distribución gratuita en supermercados y otras tiendas.

Éstas son objetos cotidianos utilizados para trasladar o guardar productos; el plástico es frecuente en nuestras vidas, hay por todos lados, abundan y más, me atrevo a decir, en nuestras casas, pues son una de las formas más comunes de acondicionamiento de la basura doméstica.

Admitamos que son un invento muy práctico, pero también son, lamentablemente, una fuente importante de desperdicio y contaminación en nuestro planeta. Están hechas de etileno, un subproducto del petróleo o del gas natural.

Las bolsas plásticas plantean riesgos para la salud de las poblaciones humanas. Y no sólo es en tierra, han contribuido, en gran medida, a una enorme cantidad de desechos de plástico encontrados en los mares y océanos.

El promedio de uso de una bolsa plástica es alrededor de 12 minutos y el impacto ambiental que se genera en el planeta alcanza los mil años, tiempo que tarda una sola bolsa para desintegrarse por completo, esto representa un terrible problema para el planeta, puesto que no nos alcanzarían los años para destruir las 97 mil toneladas de residuos que se producen cada año.

Está claro que hay un problema muy grave con las bolsas de plástico, y para eliminar o disminuir este problema, en Puebla ya buscan sancionar su uso: el ayuntamiento capitalino presentó una propuesta para modificar la Ley para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos Sólidos Urbanos para incluir sanciones y términos que promuevan la reducción del uso de plástico, bolsas y popotes, fundamentalmente, aunque tampoco se descartaron materiales como el unicel. Y en el Congreso local se plantea transitar a un modelo punitivo para aplicarlo en todo el estado.

Sin embargo, no hay que dejar todo a la acción política, como ciudadanos podemos ayudar a disminuir en gran medida el uso del plástico:

  – Informémonos sobre cómo las bolsas de plástico afectan el mundo, a la salud humana y animal.

  – Usemos bolsas de compras reutilizables.

– Si tenemos bolsas de plástico en casa, volvamos a utilizarlas todo el tiempo que podamos.

  – Rechacemos las bolsas de plástico en el mostrador de caja y recordemos llevar siempre nuestra bolsa reutilizable –o reutilizar una bolsa de plástico–.

Resiliencia urbana: una vía para avanzar

El concepto “resiliencia” proviene de ciencias como la Ecología, la Psicología o la Resistencia de materiales; ahora se aplica a casi todos los aspectos de la vida, incluyendo el hábitat humano por excelencia: la ciudad.

Al respecto, cabe destacar que la “resiliencia” es la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas. Si aplicamos este concepto a cualquier asentamiento humano podemos intuir los beneficios que puede representar para cualquier ciudad y sus habitantes.

El programa de ciudades resilientes de ONU-Hábitat define a las ciudades resilientes como aquellas que tienen la capacidad de recuperarse rápido de los impactos que sufre el sistema. Esta definición se basa en la concepción de la urbe como un sistema de sistemas, un ente complejo que, a similitud del cuerpo humano, requiere del buen funcionamiento de los distintos órganos para gozar de buena salud.

Todos los asentamientos humanos sufren impactos cada día. Las ciudades son vulnerables a efectos severos provocados por conmociones y presiones de origen natural o humano: pequeñas interrupciones en el suministro de agua o electricidad, huelgas que afectan al comercio o al transporte público, averías o los propios trabajos de mantenimiento que generan molestias a los usuarios. Otras veces las ciudades experimentan crisis y desastres, como inundaciones o tormentas, que a su vez originan perdidas económicas y, en el peor de los casos, daños a las personas.

A día de hoy las ciudades y sus habitantes se enfrentan a más desafíos debido a los efectos de la urbanización masiva, el cambio climático y la inestabilidad política.

Las consecuencias de cada crisis dependen de la preparación de la ciudad para hacer frente a determinados impactos y de la manera en que la ciudadanía percibe y reacciona ante ellos. Estos factores son extremadamente variables y dependen de valores tan dispares como el buen funcionamiento de los sistemas o el grado de tolerancia que cada sociedad muestra ante los acontecimientos.

Por ello, existe la necesidad apremiante de construir nuevas herramientas y planteamientos que den poder a los gobiernos locales y a los ciudadanos, así como que incrementen su capacidad para afrontar nuevos desafíos protegiendo mejor a los humanos, al igual que a los activos económicos y naturales de nuestros pueblos y ciudades.

En consecuencia, en Puebla es necesario que se generen políticas públicas desde el desarrollo urbano que hagan posible la resiliencia de las ciudades asentadas en nuestro estado, que se anticipen a las tendencias del futuro para así encararlas con mayor eficacia: desde construcciones más resistentes a los desastres, mayor densidad poblacional y menor consumo de energía hasta la creación de sólidos fondos financieros y capacidades de construcción.

La resiliencia urbana no es solamente una política o un programa, es la integración de un conjunto de capacidades, recursos, estrategias y decisiones en conjunto, es decir, un proceso y un producto:

−Conocimiento local

−Colaboración de actores clave

−Visión a largo plazo

−Intervenciones estratégicas

−Aprendizaje continuo

En suma, la resiliencia urbana se trata de adaptación y transformación.

Impacto ambiental por el uso de plásticos

Los desechos plásticos como bolsas, popotes, vasos, platos y muchos materiales plastificados han afectado permanentemente la conservación de ríos y la lamentable pérdida de algunas especies marinas por su gran contaminación.

La producción de plástico ha superado la de cualquier otro material y la mayoría de los productos que se hacen están diseñados para ser descartados después de un solo uso.

Las bolsas de plástico y los contenedores de espuma hechos de poliestireno pueden tomar hasta miles de años en descomponerse y contaminan suelo y agua. Además, con el paso del tiempo los plásticos se dividen en fragmentos más pequeños llamados micro plásticos que al ser consumidos por animales marinos pueden entrar en la cadena alimentaria humana.

En varios países se están empezando a tomar medidas para terminar con esta afectación del medio ambiente, como Chile en donde acaban de anunciar una ley que prohíbe el uso de bolsas plásticas. Perú ahora está en proceso de negocia y determinar con las industrias para la preparación de una ley nacional.

Panamá también se unió a las demandas para proteger el medio ambiente, en donde se prohibieron las bolsas de polietileno y los comercios minoristas y supermercados tienen hasta la mitad de 2019 para adaptarse a la regulación.

Asimismo, Ecuador, Costa Rica, Belice, Bahamas y Bermuda han lanzado medidas y redactando leyes con el mismo propósito.

De acuerdo con ONU-NOTICIAS, si no se toman medidas, para el 2050 existirán cerca de 12,000 millones de toneladas de desechos plásticos repartidos en vertederos y en el océano.

En mérito de todo lo anterior, para evitar más contaminación en mares y ríos a causa de los desechos plásticos, presento la iniciativa en modificación de la Ley para la Protección del Ambiente Natural y El Desarrollo sustentable del Estado de Puebla, para promover políticas públicas que favorezcan la producción sustentable de las bolsas de plástico.

Es necesario establecer Criterios y Normas de Producción Sustentable que describan los criterios y buenas prácticas de producción sustentable que los fabricantes de bolsas pueden implementar procesos, para minimizar el impacto ambiental en su fabricación.

La propuesta que propongo es muy concreta, por un lado, se le da un nuevo sentido y alcance a la restricción de las bolsas de plástico que se entregan a supermercados, tiendas de autoservicios y demás unidades comerciales que representen un riesgo para el medio ambiente, tales como aquellas elaboradas a base de polietileno de baja y alta densidad, polietileno lineal, polipropileno, polímero de plástico.

Cuidado del medio ambiente: disminución de la contaminación

Para entrar en el tema del reciclaje y disminución de residuos es necesario conocer las leyes que establecen los objetivos de este proceso.

La Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos señala en su artículo 6 que la Federación, las entidades federativas y los municipios, ejercerán sus atribuciones en materia de prevención de la generación, aprovechamiento, gestión integral de los residuos, de prevención de la contaminación de sitios y su remediación.

En tanto, la Ley General de Cambio Climático señala en su artículo 2 fracción I que uno de los objetivos de la ley es establecer la concurrencia de facultades de la federación, las entidades federativas y los municipios en la elaboración y aplicación de políticas públicas para la adaptación al cambio climático y la mitigación de emisiones de gases y compuestos de efecto invernadero.

Al respecto, cabe señalar que cada año se generan entre 7,000 y 10,000 millones de toneladas de residuos urbanos en todo el planeta y alrededor de 3,000 millones de personas carecen de acceso a instalaciones controladas de gestión de residuos.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en la actualización más reciente de sus estudios “Asentamientos y Actividades Humanas”, en Puebla se generan 1,776 toneladas de residuos sólidos urbanos o desechos generados en las viviendas, parques, jardines y edificios públicos.

Anteriormente el concepto “basura” designaba a todo aquel material considerado desecho, que se necesitaba eliminar o poner lo más lejos posible de nuestro hogar.

Sin embargo, poco a poco este ha sido sustituido por el de “residuo”, que designa a aquel material o producto que se desecha y puede ser susceptible de ser valorizado o requiere sujetarse a un tratamiento o a una disposición final.

Es necesario que los municipios, en el ámbito de sus competencias, realicen programas que tengan por objeto establecer los criterios bajo los cuales se deberá realizar el proceso para promover su reducción y facilitar su reutilización. Con lo cual se pretende hacer más fácil la tarea de reciclaje, disminuir la cantidad y el volumen de la basura que llega diariamente a los rellenos sanitarios.

Por lo anterior, para el cuidado del medio ambiente y el control de los desechos de estos residuos para disminuir la contaminación pongo a consideración el siguiente punto de acuerdo, en el cual se invita respetuosamente a los ayuntamientos del estado para que realicen todas y cada una de las acciones encaminadas a la formulación de programas que contengan los criterios y especificaciones técnicas bajo las cuales se deberá realizar la separación, clasificación, recolección selectiva y almacenamiento, aprovechamiento y valorización de los residuos generados en su jurisdicción territorial.

Programas que contengan la forma en que deben ser separados y clasificados, desde la fuente generadora, debiendo promover la reducción y facilitando su reutilización, acopio, recolección selectiva y valorización para reincorporarlos en un proceso productivo.

Todo lo anterior en el marco de la participación ciudadana, donde haya un eje que impulse entre sus habitantes la cultura de separación de residuos.

Programa para la resiliencia

Derivado del fenómeno del cambio climático, a nivel mundial las inundaciones están aumentando. Su origen es por lluvias, por desbordamiento de ríos, ascenso del nivel del mar, por la rotura de bordos, diques y presas, o bien por las descargas de agua de los embalses.

En nuestro país al menos 22 millones de mexicanos están en riesgo por inundaciones, las cuales generan daños por 250 millones de dólares según la empresa aseguradora Zurich.

Por ello, se pretende aumentar la resiliencia ante inundaciones, lo cual propiciará que las ciudades se repongan más rápido de las contingencias derivadas de estas.

Lo anterior encuentra su fundamento en la Nueva Agenda Urbana en el rubro de promoción de espacios públicos seguros, accesibles, resilientes y ecológicos.

El artículo 2 de la nueva Ley General de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano determina que todas las personas tienen derecho a vivir en y a disfrutar de ciudades y asentamientos humanos en condiciones sustentables, resilientes, saludables, productivos, equitativos, justos, incluyentes, democráticos y seguros.

Asimismo, el artículo 2 de la Ley General de Cambio Climático establece la concurrencia de facultades de la federación, las entidades federativas y los municipios en la elaboración y aplicación de políticas públicas para la adaptación al cambio climático.

Por lo anterior, presento la iniciativa que adiciona fracciones del artículo 79 de la Ley Orgánica Municipal para formular, conducir y evaluar la política ambiental municipal, en las que deberá incluirse formular programas para la medición de la resiliencia entre inundaciones y derivadas del cambio climático.