Nosotros y la inclusión

Tenemos dos opciones ante la situación política y social que hoy vivimos en nuestro país: cruzarnos de brazos o hacer la parte que nos corresponde.

Cruzarnos de brazos es jugar al llanero solitario, esconder la cabeza, no hacer nada, quejarnos y dejar que las circunstancias decidan por nosotros. En cambio, hacer la parte que nos corresponde, es asumir que somos parte de la solución y que al menos con nuestra actitud y nuestras acciones, podemos ver las cosas de manera diferente y aportar nuestro granito de arena en el día a día. Es ser proactivo, participativo, entusiasta. Es entender que podemos lograr más juntándonos con otros que piensan igual que nosotros, respetar a los que piensan diferente y atrevernos a participar socialmente en cualquier ámbito de nuestra vida: en el deporte, en alguna asociación, con nuestros vecinos, en la escuela de nuestros hijos y de esta manera, descubrir la importancia de organizarnos y lograr resultados en común.

Otra característica, digna de ser tomada en cuenta, es la empatía, es decir ponernos en los zapatos del otro y ver más allá de nosotros mismos. Lograr la unidad dentro de la diversidad y sobre todo ser incluyentes. A propósito de la inclusión, una forma de practicarla es a través de las personas con discapacidad, que consiste en generar condiciones de igualdad ante las diferencias que puedan tener. Conmemorar el 3 de diciembre el día internacional de las personas con discapacidad me parece una oportunidad extraordinaria de reproducir la inclusión en todos los ámbitos de nuestra vida y de esta manera aportar la parte que nos corresponde.

Fui testigo de una dinámica que llevó a cabo la Red Puebla para Todos, que consistió en sensibilizar a usuarios del transporte público, autoridades y conductores acerca de cómo incluir, de manera adecuada a las personas con discapacidad en este medio de transporte. Los resultados de esta dinámica para personas con discapacidad me parece que se pueden aplicar a todos los aspectos de nuestra dinámica social y lograr con ello más participación, más solidaridad y sobre todo más igualdad.

En 1992, la Asamblea General de la ONU proclamó el día 3 de diciembre Día Internacional de las Personas con Discapacidad, que busca fomentar la igualdad de oportunidades y una mayor integración en la sociedad de las personas con discapacidades. A pesar de estos postulados, aún se requieren de acciones que motiven a respetar los derechos de las personas con discapacidad, tanto por parte de las autoridades, los conductores del transporte público, así como del público en general.

La Red Puebla para Todos, es un colectivo formado por distintas personas y agrupaciones que busca incluir a las personas con discapacidad a la vida activa de la sociedad. A pesar de tomar en cuenta todos los aspectos de la inclusión, el tema del transporte es en el que actualmente se está trabajando. Dentro de los trabajos que se han realizado durante el último año, destaca la impartición de cursos de capacitación a conductores del transporte público con la finalidad de sensibilizarlos en la atención adecuada a personas con discapacidad.

Dichos cursos se han llevado a cabo en las instalaciones de la Secretaría de movilidad y transporte y en el Centro Integral de Servicios en coordinación con las autoridades estatales, con una gran respuesta por parte de los permisionarios y conductores participantes. Los esfuerzos de la red se han enfocado a generar condiciones para tener un transporte incluyente para las personas con discapacidad. Es decir que se aplique literalmente lo que establecen las Convenciones Internacionales en la materia, así como las leyes locales, además de ejercer la accesibilidad física, actitudinal y en comunicación.

El 3 de diciembre se llevó a cabo una dinámica en el transporte público. Esta consistió en que una persona con discapacidad y una persona sin discapacidad, que consistió en subiéramos al recorrido de la ruta 45 A, explicando a sus usuarios la importancia que tiene la inclusión en la vida diaria de las personas con discapacidad, el utilizar el transporte público y apoyar adecuadamente de acuerdo al tipo de discapacidad.

Participar en esta actividad me permitió ser testigo de cómo personas en silla de ruedas, en muletas, personas con discapacidad visual y personas con discapacidad intelectual, acompañados de personas sin discapacidad nos subíamos al transporte y las personas con algún tipo de discapacidad explicaban cómo podían ser ayudadas. Ver la interacción de las personas con distintos tipos de discapacidad con usuarios del transporte fue un ejemplo de sensibilización, empatía e inclusión.

Este tipo de actitudes son las que necesitamos como sociedad para interesarnos por el otro y dentro de las diferencias encontrar lo que nos une y lograr una sociedad más incluyente.

La inclusión nos corresponde y nos beneficia a todos. Practiquémosla en el día a día.

Necesitamos un México Incluyente

De acuerdo con la reciente encuesta nacional de calidad e impacto gubernamental del INEGI, los principales problemas que preocupan a la población mexicana son inseguridad (violencia y delincuencia), desempleo, corrupción, pobreza, mal desempeño del gobierno, salud, educación y mala aplicación de la ley.

Los niveles de pobreza, desigualdad y exclusión social que enfrenta México constituyen no solo un desafío político, sino también una contradicción con el nivel de desarrollo alcanzado por nuestro país.

La desigualdad y la pobreza generan una frustración en amplios segmentos de la población, erosionan la cohesión social y abren el camino al conflicto y la violación de la ley con graves consecuencias para la paz pública, la fortaleza de las instituciones, así como para el desarrollo sostenible del país.

Lograr un país incluyente no depende de una sola institución o de un orden de gobierno, es una tarea que nos involucra a todos. Hace falta una sociedad comprometida consigo y, a su vez, un país más incluyente y participativo, que acerque a la gente a los servicios y que mueva la economía para promover desarrollo real.

Actualmente, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) está trabajando para ser un partido que una y sume para así poder ofrecer soluciones a los problemas más urgentes del país. A través de su constante transformación, nuestro instituto político ha realizado contribuciones centrales para la construcción y el desarrollo de un México mejor. Estas dan prueba de que ha sabido construir un liderazgo en democracia y de que sabe proponer y dialogar para llegar a acuerdos por el bien de nuestro país.

El PRI está respondiendo a los desafíos con instituciones que han marcado la historia de nuestro país, y cuando estas no están a la altura de los retos que enfrenta México, también está impulsando su renovación.

De la mano de una sociedad organizada de manera participativa, democrática y libre, el PRI es un partido que está promoviendo la visión de un México incluyente, que honra los principios y valores que le dan sustento a su ideología y a su actividad política.

Hoy, nuestro instituto político enarbola una agenda por la igualdad, que retoma la aspiración de su lema: “democracia y justicia social”, a fin de construir un espacio en el que todas y todos sean parte de los beneficios del desarrollo.

Garantizamos el ejercicio de los derechos sociales y cerramos las brechas de desigualdad social que aún nos dividen. Nuestro objetivo es que el país se integre por una sociedad con equidad, cohesión social e igualdad sustantiva.

Esto implica hacer efectivo el acceso a servicios básicos, agua potable, drenaje, saneamiento, electricidad, seguridad social, educación, alimentación y vivienda digna.

México incluyente es un país en donde los derechos no solo sean un ideal, sino una realidad permanente en la vida diaria de sus habitantes. Significa elegir la inclusión sobre la discriminación. Significa crear unidad a partir de la diversidad.