Congruencia como característica

La noción de congruencia, en la política, no puede entenderse como mera coherencia lógica. Al hablar de congruencia, se alude automática o implícitamente a un conjunto de ideales, valores y principios que son –por decirlo de algún modo– las premisas constitutivas de los partidos políticos. Estos factores conforman su marco ideológico más general. Es decir, tiene que ver con lo que podríamos denominar su “esencia”.

Este concepto puede observarse en la relación de coherencia que hay entre las acciones y aquello que se predica.

El Partido Revolucionario Institucional tenía la obligación ética y política de tener un comportamiento diferente a cuando fue un partido hegemónico. En esa oportunidad que le otorgaba la ciudadanía, tenía que demostrar en los hechos que era un partido diferente.

Ahora, el PRI demostrará «haber aprendido la lección» y demostrar, en los hechos, la eficiencia, hacer de todos sus actos una rendición de cuentas y transparentar todo lo hecho y por hacer. La mayor ruptura que se le ha dado es en el eje de la confianza, y para recuperarla, la fidelidad debe ser hacia los ciudadanos.

La congruencia deberá ser el pilar fundamental de su ser, de su misión y visión, de su corazón ideológico; es decir, de su identidad.

En el PRI, todos los militantes debemos poner en práctica los valores y principios que predicamos, los mismos que se establecen en nuestro Código de Ética Parlamentaria: constancia, disciplina, honestidad, lealtad, militancia, veracidad y transparencia. Es decir, como priistas debemos realizar el ejercicio de esa moral.

En otras palabras, debemos ser congruentes en lo que hacemos y decimos, tanto en lo interno como en lo externo. La congruencia debe regir nuestra acción política; no sólo en nuestras buenas intenciones, sino en nuestras acciones concretas.

Y como Partido Revolucionario Institucional, todos los militantes debemos estar unidos en esa congruencia, en ese hacer y decir, en esa práctica moral de nuestro Código de Ética. Unidos para poder atravesar y enfrentar los obstáculos que se nos presenten; unidos para reflexionar y analizar los aciertos y desaciertos que tuvimos. Y sobre todo, unidos para poder recuperar la confianza de los ciudadanos.

En estos momentos y en los que vendrán, la unidad y la congruencia son las que marcarán la diferencia. La congruencia será un distintivo de cualquier militante del PRI y de cualquiera que aspire a serlo.