Drenajes sostenibles

El artículo 115, fracción III, inciso a de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos determina que los municipios tendrán a su cargo, entre otras cosas, el servicio de agua potable, drenaje, alcantarillado, tratamiento y disposición de sus aguas residuales.

La Constitución Política del Estado Libre y Soberano de Puebla, en el inciso a del artículo 104 de la constitución local, determina que los municipios tendrán a su cargo las funciones y servicios públicos, entre otros, el de agua potable, drenaje, alcantarillado, tratamiento y disposición de sus aguas residuales.

En otro orden de ideas, es de señalar que el artículo 2 de la Ley General de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano, refiere que todas las personas -sin distinción de sexo, raza, etnia, edad, limitación física u orientación sexual- tienen derecho a vivir y a disfrutar ciudades y asentamientos humanos en condiciones sustentables, resilientes, saludables, productivos, equitativos, justos, incluyentes, democráticos y seguros.

Entendiéndose por “resiliencia”, según lo previsto en el artículo 3 fracción XXXI de la Ley General de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano, como la capacidad de un sistema, comunidad o sociedad potencialmente expuesta a un peligro para resistir, asimilar, adaptarse y recuperarse de sus efectos en un corto plazo y de manera eficiente a través de la preservación y restauración de sus estructuras básicas y funcionales para lograr una mejor protección futura y mejorar las medidas de reducción de riesgos.

Por otro lado, ONU-hábitat señala que para que existan más ciudades resilientes es necesario seguir una metodología de uso, la cual es cada vez más común por los gobiernos locales y la comunidad internacional.

En esa congruencia, el organismo internacional generó el “Programa de Perfiles de Ciudades Resilientes”, en el cual introduce diez aspectos básicos, de entre los cuales encontramos, en el aspecto básico 4, la necesidad de que las ciudades inviertan en mantener una infraestructura esencial para la reducción de riesgos, .

En razón de que todas las personas sin distinción de sexo, raza, etnia, edad, limitación física u orientación sexual tienen derecho a vivir y disfrutar ciudades resilientes; que los municipios, en el ámbito de sus competencias, deben generar estrategias para prevenir los impactos negativos en el ambiente urbano, fomentar la resiliencia urbana, prestar el servicio de agua potable, drenaje, alcantarillado, tratamiento y disposición de sus aguas residuales; y atendiendo a la recomendación de ONU-hábitat, de establecer sistemas de drenaje adaptados para lidiar con los efectos del cambio climático es necesario exhortar respetuosamente a los ayuntamientos -en los cuales se encuentran asentadas ciudades- a que instruyan a sus áreas competentes para que, previo estudio que arroje los lugares donde es necesario lidiar con las inundaciones ocasionadas por los efectos del cambio climático, implementen en los lugares detectados sistemas de drenaje sostenible que ayuden a mitigar las inundaciones y gestionar la calidad del agua de escorrentía, ello para estar en la posibilidad de gozar de ciudades en condiciones sustentables y resilientes, lo cual será en beneficio de los poblanos y se reflejará en su calidad de vida.

Presupuesto para la resiliencia

Para aumentar el compromiso entre los responsables locales de la toma de decisiones y los líderes urbanos, la UNISDR y sus organizaciones socias pusieron en marcha en 2010 la Campaña Mundial “Desarrollando ciudades resilientes”. ¿Mi ciudad se está preparando?

Los objetivos de la campaña son aumentar la comprensión y fomentar el compromiso de los gobiernos locales y nacionales para que la reducción de riesgos y la resiliencia a los desastres y al cambio climático sean una prioridad de sus políticas.

La Campaña abarca una creciente red global de ciudades, provincias y municipios comprometidos, de diversos tamaños, características, perfiles de riesgo y ubicaciones, que pueden ayudar y aprender el uno del otro, fomentar el conocimiento y transmitir conocimiento especializado y destrezas, así como apoyo técnico para alcanzar el objetivo de generar resiliencia.

En el mencionado manual, se establecen los “Diez Aspectos Básicos para el Desarrollo de Ciudades Resilientes”, que ayudan a establecer puntos de referencia sobre resiliencia a los desastres en las ciudades.

Uno de esos diez aspectos básicos es tener acceso y manejar recursos destinados a disminuir los riesgos de desastres, ello como parte de la visión, la misión y los planes estratégicos de la ciudad.

Señala que los recursos pueden provenir de los ingresos de la ciudad, de los desembolsos y asignaciones nacionales de los departamentos sectoriales, de las alianzas público-privadas y la cooperación técnica, así como de la sociedad civil y de organizaciones del exterior.

Además, precisa que la inversión deberá destinarse, en campañas de concientización pública, con medidas de reducción de riesgos en el presupuesto del gobierno local con el fin de reforzar la resiliencia de la economía, los ecosistemas y la infraestructura de la ciudad, por ejemplo, en escuelas, hospitales, activos críticos, abastecimiento de agua, alcantarillado y gestión de residuos sólidos.

Sugiere también que deberán gestionar la asignación de fondos nacionales y provinciales suplementarios y a programas que apuntalen sus acciones, por ejemplo, en infraestructura urbana, gestión ambiental y obras públicas.

Pone de ejemplo algunos casos de éxito, como es el caso del gobierno de Manizales, Colombia y las ciudades en Filipinas, donde es obligatorio asignar el 5% de su presupuesto municipal para el fondo de socorro en caso de calamidades, pues así lo determina la ley, lo cual no hace opcional esto, sino que, por el contrario, lo hace obligatorio.

Tomando en consideración lo antes señalado, se hace necesario exhortar respetuosamente al Gobernador del Estado y a los Ayuntamientos del Estado a que instruyan respectivamente a sus áreas competentes encargadas de elaborar su presupuesto de egresos y prevean una partida presupuestal para la reducción de riesgo de desastres, el cual deberá destinarse en campañas de concientización pública en resiliencia, la construcción de infraestructura urbana, promocione la participación del sector público y privado, instalación de sistemas de alerta temprana, evaluación de riesgos, el ofrecimiento de incentivos en la construcción de viviendas e infraestructuras seguras, sanciones a quienes aumenten el riesgo y premios a las buenas prácticas urbanas que aumenten la seguridad.

Descargar MANUAL : Cómo desarrollar ciudades más resilientes. Un Manual para líderes de los gobiernos locales.